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Pequeño ratón atrapado (Ícaro)

Invitado el Vie Mayo 08, 2015 12:35 am

Pequeño ratón atrapado  (Ícaro) FmD5lOs Pequeño ratón atrapado  (Ícaro) A5RxcHi

Honey Dukes  Viernes 3:00 pm Grayson & Ícaro




Las clases terminaron y tenía el resto de la tarde libre. Los chocolates que había traído de Austria se terminaron y me dieron ganas de algo dulce, aún faltaba bastante para la cena por lo cual decidí que sería mejor ir a comprar algunos. Mi plan inicial no era el ir a Hogsmeade, sin embargo tenía el permiso firmado por si cambiaba de opinión, así que después de preguntar a Gabriel si deseaba acompañarme y recibir un “voy a una cosa con Max de la cual te meterías en problemas” por lo cual no insistí más, perder puntos para Ravenclaw no era algo que se me antojaba en esos momentos así que decidí ir solo. Emma y el resto de mis amigos de otras casas ya estaban en el pueblo así que tal vez me los encontraría ahí.

Salí de la torre de Ravenclaw y baje las escaleras, aquello podría resultar un martirio para los Slytherin o los Hufflepuff que ellos estaban acostumbrados a vivir en las mazmorras, pero para nosotros se trataba de algo tan cotidiano que ni nos molestaba, nuestras piernas eran las más resistentes eso estaba claro. No llevaba conmigo el uniforme, pero sí un atuendo simple, una camiseta blanca de manga larga, pantalones color gris y unas botas marrón. Era primavera y llevar algo para el frío lo veía excesivo, sobre todo cuando estoy acostumbrado a ese clima, pero auguraba buen tiempo durante el resto de la tarde. Llegué a la puerta del castillo y Filch estaba ahí con su gata la señora Norris y con cara de pocos amigos me detuvo el paso para preguntarme que hacía ahí. - Voy a Hogsmeade, me he entretenido en la biblioteca y perdí la noción del tiempo, pero he aquí el permiso firmado por mi padre - le sonreí para demostrarle que uno de los dos si se levantó con buen humor y a regañadientes me dejó salir.

El viaje al pueblo fue corto o no lo sentí pues iba admirando el paisaje primaveral, las flores adornando los senderos y el lago negro de fondo que se veía tan pacífico. En el camino me encontré con Emma quien iba con algunos de sus amigos de Slytherin y la saludé pero ella estaba regresando al castillo por lo que nos despedimos. Al llegar a Hogsmeade me paré frente a todas las tiendas de aquel sitio. Manadas de gente entraban y salían de estas y yo no sabía a cuál entrar primero. Honeydukes había sido mi primera opción pero estaba demasiado abarrotada. Sin embargo, al final decidí que entraría.

Al abrir la puerta una chica menor que yo se golpeó justo en mi hombro al no fijarse por donde iba y emocionada se le cayeron sus ranas de chocolates las cuales le ayude a levantar justo antes de que estas salieran saltando por todos lados. - Perdona, que tengas buen día - le sonreí y ella se fue con el resto de sus amigas. Dentro observé una explosión de colores y olores provenientes de todos lados, así como las sonrisas de los chicos comprando sus golosinas favoritas. En mi caso tenía pensado ir por los chocolates pero al ver tantas opciones simplemente no me podía decidir.

Pero los dulces no fueron la única cosa que llamó mi atención. Gracias a que otro grupo de chicos literalmente me empujaron a un rincón de la tienda pude ser testigo de que una especie de trampa rejilla se abría del suelo y se asomaba una cabecita. Aquella cabellera color marrón oscuro me era extrañamente familiar, se trataba de un alumno de mi propia casa pero si mal no recordaba estaba en primer curso por lo cual indicaba que estaba yendo a escondidas. Cuando salió de aquel escondite me acerqué sigilosamente. - Es algo peligroso que vean a uno de primer curso por aquí ¿no lo crees? - hablé en un tono de voz muy bajo para que la gente no me escuchase. - Pero tranquilo no diré nada, soy Grayson, creo que te he visto antes en la mesa, durante la cena, soy de Ravenclaw también - sonreí y por instinto llevé la mano a su cabellera para revolvérsela, seguro él lo odiaba pero me provocaba tratarlo con ternura. - ¿Es tu primera vez en Hogsmeade? Porque puedo ayudarte a encontrar lo que necesitas o a conocer el lugar, ¿qué te gusta? - pregunté de forma calmada, intentando inspirar confianza para que el chico no saliera corriendo con temor a que lo delatara.


atuendo:
Pequeño ratón atrapado  (Ícaro) Dominic+Sherwood+Cast+Vampire+Academy+Meet+A95AReXZ5y_l
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Invitado el Sáb Mayo 09, 2015 4:13 pm

N…No… no quiero hacerlo…- mis piernas temblaban un poco, no sabía cómo reaccionar ante dos chicos que estaban en 5 curso, la verdad es que eran como dos gorilones frente a un pequeño roedor, jugaba con mis pies nervioso y fruncí el ceño- si….si me descubren nos quitaran puntos… somos los tres de la misma casa.. ¿a…a caso quieren eso?- ellos solo sonrieron, quizá no era más que una trampa a la que estaba cayendo poco a poco en su juego, suspire un poco y solo se susurraron, no tenían intención de echarse para atrás, y trague saliva- a…además… no me gusta ser un soplón… pero si me hicieran algo no les vendría nada bien…-dije nervioso mientras pensaba en sus palabras, casi amenazantes y hasta que pude levantar la cabeza uno de los dos chicos sacudió mi cabello despeinándome un poco- Sabes bien que no podemos ir nosotros, los profesores nos tienen fichados, además, te diremos perfectamente lo que hay que hacer….imagínate pequeño, toda una tienda de dulces a la que no podrás ir hasta en unos años, solo para ti solo …claro, los galeones que puedas llevar, no es complicado lo que te pedimos, entras a honeydukes le mandamos una lechuza al encargado el te dará un paquete y regresas no es complicado lo que tienes que hacer….

Los miraba con miedo, nunca había hecho nada que afectara a la casa de Ravenclaw, así que era mi perdición si me descubrían, al parecer no me iban a dejar ir así de fácil y suspire, opte por retroceder y levante la cabeza para mirarlo- v…vale bien bien… pero…pero no solo me compraran un dulce…van a hacer una semana mi tarea… y tu...-señale al más grande- tu me..Me ayudaras con la escoba- suspire resignado y me separe de ellos, sin escuchar aquella risa de maldad que tenían entre ambos, una de las grandes desventajas de ser conejillo de indias de los cursos mayores.
Me conduje al corredor del tercer piso, estaba nervioso, nunca había hecho nada como esto y me daba un poco de temor, pero no tenia alternativa, me fije bien que no me siguieran, en eso si era casi un experto, y cuando por fin no hubo moros en la costa me acerqué a la estatua- valla…que no es tan linda…señora bruja- y por simple curiosidad me pare de puntitas tocando su rostro preguntándome, ¿Por qué le faltara un ojo? Seguro después le preguntaba a algún profesor que supiese y saque mi varita apuntándole, sobre la parte de atrás, solo escuchaba en mi cabeza las indicaciones de mis hermanos Ravenclaw mayores, o al menos como yo les hacia llamar cuando estuve completamente seguro, extendí mi varita y dije despacio- Dissendium…- y la joroba de la estatua giro un poco, abriéndose y dejando ver dentro de ella un especie de hueco, trague saliva nervioso y entre deslizándome por un tobogán, soltando un leve grito y al caer sobre mis rodillas sonreí un poco levantando la cabeza para ver como se cerraba –woa…genial…

Sonreí, seguro que eso podría sacarme de problemas algún día y camine por el túnel, tarde un buen rato, casi una hora caminando entre un túnel rocoso, gotas de agua goteaban del techo y me quejaba un poco, había invocado un lumus para poder alumbrarme, y cuando por fin llegue al final del túnel escuche algo de ruido, había mucho barullo y aspire con una sonrisa, el aroma a dulces que inundaba mi sentido del olfato era una sensación exquisita, de verdad que algo había valido la pena haberme escapado de esa forma subí por unas escaleras algo complicadas y abrí la rejilla, entre al local, esperando a que nadie me viese, pero una voz me congelo, entre en shock por un momento siquiera antes de verlo y levante la cabeza para mirarlo, no parecía ser malo, al contrario, se había dado cuenta de lo que había hecho y no hizo nada, además, parecía ser - pe…pero…¿Cómo..como supiste que era de…?- no había terminado cuando escuché su explicación y suspire no pude evitar sonreír cuando despeino mi cabello, realmente no me incomodaba y por lo menos no estaría solo- si…nunca…había venido a…- eché una mirada y por un momento lo olvide todo, a el chico, a lo que había venido , el riesgo de ser castigado, era como el paraíso, los dulces, los colores, los aromas y sabores, eso sin importarme la multitud de gente y lo único que pude decir fue- W…WOAAAAW…..

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Invitado el Miér Mayo 13, 2015 9:21 pm

Esto era la primera vez que me pasaba. Encontrar un alumno de primer año de contrabando en una dulcería o tienda de caramelos. Sin embargo estaba lejos de ser la primera vez que ocurría, incluso escuché como uno de los chicos recibió un serio castigo por ir contra las reglas, así que me instinto inmediato fue el de cubrirlo y mentir de ser necesario, pues yo alguna vez tuve su edad y sentí esa necesidad por lo prohibido y aunque no lo hice, este niño era demasiado valiente y le concedía eso. No alcanzó a terminar de hablar cuando le pregunté qué es lo que quería comprar, parecía realmente embelesado con todo lo que tenía a su alrededor y aquí si aplicaba la frase muggle como niño en juguetería, salvo que se vendían caramelos y no juguetes pero era lo mismo en esencia.

Como un niño autista o con déficit de atención, eso parecía. Un pequeño ratón atrapado entre una gran bodega llena de quesos. Le di su espacio y le deje explorar mientras yo miraba que nadie se diera cuenta, en especial los adultos que atendían la tienda. El lugar estaba repleto y a simple vista no prestaban atención a cada uno de los clientes pero no por eso se estaba seguro. Cuando la mujer, propietaria del lugar se acercó hacia donde estaba yo sentí que el cuerpo se helaba. -   Escóndete, si te ven te irá mal y a mí también  - sin darle tiempo a reaccionar lo empujé suavemente del otro lado de una estantería repleta con tarros de cucarachas y pasteles de calderos.

- Hola querido, bienvenido a Honeydukes, ¿puedo ayudarte en algo? - preguntó la mujer, quien parecía estar en sus cincuentas primaveras. ¿Por qué tenía que hablar a mí precisamente de todo ese océano de personas? ¿Tan inútil me veía? -  Eh, no, descuide, estaba buscando estas calaveras de chocolate para mi hermanita que son sus favoritas, pero ya las encontré  - respondí tomando un par de estas envueltas en su caja. - Seguiré mirando si no le importa, tiene usted demasiadas cosas deliciosas y no me decido todavía - la observe con una sonrisa tímida, esperando que se lo tragara y la señora me devolvió el gesto dándose media vuelta y desapareciendo entre la multitud.

Volví hacia donde deje al pequeño y me agaché para verlo. - Por poco y te descubren. ¿Cómo te llamas? - pregunté tendiéndole la mano para que se levantara. -  No te despegues de mí y si alguien pregunta eres de tercero, así que actúa como alguien un poco mayor  - le sonreí animando a que siguiera observando el resto de la tienda. -   ¿Has probado los sapos de menta? Son deliciosos, te los recomiendo  - solté sin más mientras pasábamos por una estantería con cientos de ellos, atrapados en jarros de cristal.
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Invitado el Miér Mayo 27, 2015 1:27 am

Regrese en mi, estaba tan absorto de la tienda que lo había olvidado todo, estaba envuelto en un sueño y era muy dulce con mucho colorido, pero se amargó, fue tan efímero que el solo hecho de recordar porque estaba allí me hizo volver a sentir esa pequeña espinita que se siente cuando uno no hace las cosas como deben ser y trague saliva- Lo siento de verdad…yo…-le susurré un poco sin poder quitar la vista de los dulces un poco despistado entre tema y tema- yo…vine a hacer algo....vine...a...¡Diablo! cuandos dulces- No había terminado de decir cuando una mujer se acerco, mi instinto de inmediato fue darle la espalda y acurrucarme un poco, jamás esperaba a que el pudiese ayudarme, aunque lo mire de reojo cuando hablaba con la mujer, había algo extraño, pero sonreí al recordarlo, había escuchado hablar de él, era el buscador de Ravenclaw, claro que ya se me hacía muy parecido, y de pronto se me vinieron a la cabeza como un tren de fotografías haber coincidido en algunas clases y el comedor, incluso la sala común de Ravenclaw, el por lo mientras continuaba hablando con la mujer.

Escuche con atención toda la conversación y al darse vuelta lo mire y me sobaba un poco- hey que me ha dolido ese empujón- dije mientras fruncí con levedad el ceño y suspire, no podía enfadarme después de lo que había hecho- bueno…gracias, me salvaste el pellejo seguro que si me descubre me echan fuera de la escuela a patadas- sacudí mi ropa terminando y sonreí extendiendo mi mano – Ícaro…tu eres… Grayson..¿verdad? lo supe cuando me registré como suplente para el equipo de Quidditch, eres buscador –lo mire con un brillo en mis ojos, además de todo yo ansiaba ser buscador, era una pena que solo hubiese uno y reí- bueno será mejor que te cuides porque si te descuidas yo te quito el puesto!-dije riendo y bromeando mientras sacudí mi mano- es broma es broma! , y vamos… que no es para tanto - me encamine suave acercándome a él- ¿de tercero? Bueno solo espero que nadie nos descubra – entonces eché un vistazo a la tienda, todo parecía delicioso y negué ante la pregunta- no…aunque tengo algunas monedas…¡aaww!...por cierto… no le digas a nadie…pero debo confesarte algo…

Mire a mi alrededor para que nadie pudiera escuchar mis palabras- tu me has ayudado, así que debo confesarte un secreto…yo…he venido a buscar a alguien.. la verdad es que nunca había estado en Hogsmade.. vengo a buscar a alguien… quiero hacerles un favor a…unos amigos de…5 curso- no sabía porque confiaba en el, yo era demasiado desconfiado, sin embargo a lo mejor y gracias a su ayuda, otra vez, podría salir de esta sin que me pescaran, aun así lo mire con ojos de suplica- a…a lo mejor tú podrías ayudarme…
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Invitado el Jue Mayo 28, 2015 11:03 pm

-   Bueno, perdona, fue el calor del momento, fue lo único que se me ocurrió hacer  - dije en respuesta al empujón que le di para esconderlo lejos de la mirada de los adultos que podrían descubrir al pequeño y meterse así en serios problemas y de paso a mí por encubrirlo. Pero la mujer amable desapareció y entonces volvimos a lo anterior. El chico seguía bastante impresionado con su entorno multicolor y no lo culpaba, yo estuve igual la primera vez que visite ese sitio. -   No es nada, yo te cubro la espalda y el pellejo  - bromee volviendo a revolver su cabello.

Ahora él se presentaba formalmente pero no solo eso, también mencionó el hecho de que me reconocía de los partidos de quidditch, entonces un recuerdo me vino a la cabeza. -   Ya, claro, tú hiciste pruebas para quedar de suplente  - sonreí, si sabía que le había visto de ahí -   me parece grandioso que alguien a tu corta edad decida presentarse para estar en el equipo, es muy raro que los de primero o segundo lo hagan  - comenté, recordando un poco las reglas para poder inscribirse. - ¿En serio quieres ser buscador? Pues el próximo año me graduare y entonces podrás aspirar al puesto, yo te daré mi total apoyo y te recomiendo si veo que eres bueno, claro - le guiñé el ojo mientras comenzamos a caminar entre las estanterías de aquella tienda de golosinas mágicas.

Cuando dijo que debía confesarme algo me preocupé, ¿qué sería? Seguro algo grave. Primero se aseguró de que nadie nos observara y comenzó a hablar bajo. Escuché cada una de sus palabras resistiendo la tentación de preguntar con cada afirmación que me daba. Luego seguí caminando como si nada y al pasar por una estantería con grageas de todos los colores y tomé dos cajas pequeñas. - Son mis favoritas, son geniales para jugar con tus amigos y ver a quien le tocan los sabores asquerosos - sonreí mientras agregaba las golosinas a una pequeña canasta que te daban al ingresar por si llevas varios artículos. - Una para ti, es un regalo - agregué volviendo a por una caja más y entonces llegamos a un pasillo menos transitado, los pirulíes con sabor a sangre estaban ahí.

- ¿Qué favor es ese del que hablas? - pregunté al chico hablando en voz baja pues en ese momento una chica de gryffindor pasó por un lado de nosotros, cuando se fue volví a hablar - Te puedo ayudar supongo, pero necesitas decirme de que se trata, conozco muy bien el pueblo, hasta los negocios con aspecto dudoso - sonreí, recordando la vez que entre a una taberna por equivocación y dentro daban ganas de vomitar de lo asqueroso que estaba.
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Invitado el Sáb Jun 06, 2015 8:38 pm

Gracias..es bueno contar con alguien para hacer una travesura – dije riendo mientras bromeaba un poco y era notable en el tono,  mientras caminaba a su lado, dejándome despeinar mientras continuaba disfrutando de todos los dulces que allí estaban, seguí caminando y comenzó en ese momento mi “Misión” mientras buscaba con la mirada a aquel sujeto por el cual había venido a buscar- bueno… entonces me ayudaras ¿cierto? –sonreí levantando la cabeza- bueno debemos buscar a un sujeto…la verdad no sé cómo es , no me dijeron, solo sé que me estaría esperando y yo…-voltee a mirar a mi alrededor para saber si alguien podía escucharme y susurre- ..le debo de dar este paquete-señale una caja con un papel marrón completamente sellado dentro de mi morral, el cual abrí apenas suavemente-

-continuaba caminando por la tienda, buscando el susodicho, sintiéndome como si fuese un gran espía buscando a su contacto, aunque sentía que podía ser peligroso sonreía, estaba divertido y ese vertido y adrenalina era genial- si jeje me quede de suplente, solo espero que no sea de golpeador o terminare muerto, esas cosas… no me gustan nada, aunque era el único puesto disponible, aunque creo que ya hay otros después iré a dar una vuelta –reí divertido- y es que ellos son unos tontos… a mí me gusta mucho volar y…últimamente las pociones han sido de lo más interesantes -
decía mientras platicaba un poco, el chico tenía un no sé qué, y me encantaba, era fácil hablar con él, como si algo por dentro me dijera que no iría de hablador con algún profesor, además era demasiado confiado, cosa que no era tan buena.

Un amigo llevo unas una vez pero no quise probarlas, dice que le toco una de menta con vainilla y otra de cerilla de orejas
-me recorrió un escalofrió y reí- debe ser asqueroso jaja , aaww, gracias por la cajita, cuando tenga un poco de galeones extras- susurre para que nadie me escuchara- y pueda venir aquí, te comprare unas- el continuo hablando, entendí entonces que había sido una gran sorpresa y antes de responderle un chico se me quedo mirando, llevaba una sudadera y un gorro, sería algo sospechoso, pero por la forma que me miraba parecía que estaba esperando algo, y casi como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, intuí que había sido él la persona con la que estaba esperando, me hice el tonto y tome por impulso tu brazo, comenzaba a sentirme nervioso y te jale suave – ahmm quiero ir a ver esos dulces de allá- señale suave en dirección al chico y lo miraba a los ojos , el pareció sonreír, aunque no me gusto nada esa risa, y fue cuando me pregunte si el contenido, sería bueno, y me detuve, me causo una sensación en mi estomago horrible y el chico quito su sonrisa y se acerco entre la multitud- quiero… quiero salir de aquí… -jale la chaqueta de grayson y me escondí entre la gente detrás de él, mientras el chico comenzó a buscarme con la mirada y fuimos separados por la gente y suspire, no sabía que estaba haciendo, no quería hacer algo malo hasta poderme dar cuenta del contenido de la caja y respire levemente exaltado.
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Invitado el Sáb Jun 06, 2015 10:03 pm

-   No tienes que darlas, pero creo que tu siendo de primero me orillarás a jugar contra las reglas que viceversa, irónico - sonreí, ya que yo lo estaba cubriendo y por lo tanto eso me convertía en su cómplice. Me explico a grandes rasgos que es lo que tenía planeado hacer y yo observé aquella pequeña caja marrón que sostenía en sus manos, estuve tentado a tocarla y ponerla cerca de mi oído agitándola para descubrir que había dentro pero imagine que cuanto menos supiese mejor sería a la hora de que nos atraparan y tener que confesar. Estaba pensando en cosas extremas pero más vale estar preparados para cualquier situación que se presente. - Entonces te ayudare a entregar ese paquete, aunque sea lo último que haga - dije exagerando y alzando la mano en posición heroica, obviamente de jugarreta.

-   Eso que acabas de decir es cierto. He recibido golpes severos a causa de esas quaffles, así que te advierto que aunque seas buscador seguirás recibiendo golpes, sobretodo del equipo contrario que intentará sacarte del partido - dije recordando la final y alterándome un poco - aunque no todos son así, realmente depende de las tácticas de los equipos - le sonreí para disimular mi disgusto. - Pociones también es una de mis asignaturas favoritas, disfruto haciéndolas, me relaja - no solía decir a muchas personas aquello pero al niño este que tenía a mi lado me inspiraba confianza así que lo hice.

-   No es necesario, es un regalo, no te sientas obligado a devolvérmelo - dije en respuesta a las grageas de sabores asquerosos. De pronto el chico se comportó de una manera muy extraña, como si estuviese nervioso, lo cual no era extraño en sí pues que lo atraparan entrando a escondidas era contra las reglas al ser de primer curso, pero no era eso. Me tomó de la mano y dijo que quería ir a cierta área de la dulcería y lo seguí observando hacia donde iba. Un chico más grande con vestimenta que cubría su cuerpo y rostro, mirando en nuestra dirección. Entendí entonces que esa es la persona que estaba esperando por el “paquete".

-   Está bien, vamos - giré media vuelta hacia atrás y lo llevé a refugiarse entre otro grupo de niños quienes por poco tiran abajo una estantería llena de paletas y caramelos con formas de animales. Ahí, con el bullicio volví a hablar. - Si quieres yo la entrego por ti, así no tienes que lidiar con esto. No puedes llegar con esto de vuelta con tus amigos, ¿o si? Seguro que no se lo toman nada bien - dije mirando la caja pequeña y queriendo sostenerla pero no sabía si Ícaro confiaría en mi para hacerlo. Aunque tampoco me esperé pues se la quite de las manos - espérame aquí - dije volviendo cerca de la entrada donde el chico de aspecto misterioso estaba por retirarse, de hecho salió y lo seguí evitando que la puerta me golpease en la nariz.

- ¡Hey! ¡Tú! - le sostuve el brazo tras casi correr por alcanzarlo en medio de Hogsmeade. - Creo que estabas esperando esto, ¿no es así? - le mostré aquel paquete y él me miró dubitativo por unos segundos antes de hablar. - Se suponía que alguien pequeño lo iba a entregar - dijo quitándolo de la mano - Si bueno, cambiaron los planes - sonreí, intentando ser amable pero aquel chico no sonreía, parecía como si había visto a un fantasma. Finalmente me entregó una bolsita con lo que aparentaba tener algunas monedas dentro, no pude decir nada más pues él ya se había ido y perdido entre la multitud. Giré el rostro y pude ver a Ícaro asomarse por la vitrina de aquel establecimiento y volví dentro. - Me ha dado esto, no me dijo más nada - le entregué la bolsita. - Voy a pagar por todo y nos vamos, ¿de acuerdo? Creo que deberías irte por donde llegaste para que no te vean - dije quitándole las cosas que íbamos a comprar y llevándolas al mostrador para pagarlas.
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