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When the sun goes down [Drake Ulrich]

Invitado el Lun Jun 22, 2015 9:14 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Alexandra me había cabreado hasta límites insospechados de esa manera que solo ella tiene para enervarme. Cada vez que hacía algo parecido a mi me daban ganas de quemar Roma de nuevo y mi parte más vampírica, animal y violenta salía a la luz.

Huí de la casa que compartíamos nada más ponerse el sol. A nadie allí le sorprendía que hiciera eso, pues lo hacía cada día, pero si se quedaron ligeramente petríficados al ver el humor que me acompañaba ya que iba destrozando todo aquello que caía en mis manos. La noche londinense era cálida y de algún modo eso consiguió enervarme aun más. No es que yo sintiese ese calor, pero ver a los humanos sudando y dejando su olor por donde pasaban no era algo agradable cuando una estaba intentando no cometer una masacre. Corrí y corrí en la noche, sin saber demasiado bien a donde iba. Atravesando bosques, ríos, caminos y pueblos enteros. Corría sin deternerme, sin que la gente supiera si quiera que era lo que acababa de pasar por su lado. Y al final, como un chiste del destino, acabé de nuevo en Londres, pero en una parte lo bastante alejada de casa como para que me sintiese cómoda.

El callejón Knockturn era un sitio oscuro y siniestro al que no tenía por costumbre acercarme cuando era húmana. Ahora que mi naturaleza había cambiado, el cuento era muy distinto. En aquel callejón, fuese de día o de noche, siempre había gente de la peor calaña. Si buscabas asesinos, magos oscuros, o gente perturbada casi tenías como garantía que allí encontrarías algo así, y puestos a desahogarse, qué mejor lugar que uno en el que probablemente haya alguien que se sirva a sí mismo a un vampiro en bandeja de plata? Dejé de correr al atravesar la entrada del callejón, y como otras veces, me di cuenta de que llamaba la atención de los viandantes. Yo parecía una muggle en aquel lugar. Aunque fuera un vampiro mi aspecto era el de una persona inocente que no debería estar allí. Aquello era un arma de doble filo pues llamaba mucho la atención pero también hacía que las personas más peligrosas del lugar se acercasen a mi a intentar venderme sus encantos. No pasó mucho tiempo hasta que una pareja vestida completamente de negro se acercó a mi diciéndome que podía venderme algo que acabaría con todas mis penas. No sabía que era exactamente lo que quería venderme, pero tampoco me importó demasiado. Acepté su invitación y me dijeron que los siguiera hasta un callejón apartado. Lo hice y cuando llegamos allí, se destaparon sus caras dejándome ver sus demacrados rostros. Eran jóvenes, sus corazones eran fuertes, pero su aspecto era deplorable y consumido. Intentaron apresarme, supongo que habría algo en el organismo que se vendía en aquel lugar, pero tras unos segundos en los que se sintieron triunfantes, pudieron ver que yo no era lo que ellos esperaban. Había conseguido mantener mis ojos oscuros durante toda nuestra charla, pero ahora la ira que sentía desde mi huída y el hambre que la alimentaba, emergieron dejando ver mi auténtica naturaleza.

Mis dientes rasgaron y mis manos arrancaron mientras yo bebía y bebía hasta quedar saciada. Cuando lo estuve, me empecé a martirizar los inertes cuerpos de la pareja solo por librar la adrenalina y rabia que me consumían. No quedaban pedazos demasiado grandes cuando acabé de desahogarme, solo un enorme charco de sangre y otros fluidos. Me dejé caer en el suelo a contemplar las estrellas, como si fuese un cadáver más. El único que había tenido la suerte de quedar entero.
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InvitadoInvitado

Drake Ulrich el Lun Sep 07, 2015 6:09 pm

¿Cuándo ha dicho que había cosas peores que la muerte, se habrá referido a ser vampiro? La miré con confusión y un Drake en mi interior comenzó a cuestionarse esa afirmación. Ser vampiro parecía guay. Es decir, ¿a qué ser humano no le gustaría ser inmortal? Lo único malo que veía a eso era que no podía comer cualquier cosa y te tenías que alimentar de sangre. O por lo menos así lo veía yo, que era un mero mortal soñador que no tenía ni pajolera idea de lo increíblemente horrible que podría llegar a ser ser un vampiro.

Pero bueno, yo sabía lo suficiente y era lo suficientemente cobarde como para hacer caso a Emily. Además, todo lo que había dicho de su creadora me daba miedo: las torturas no son buenas para nadie. Como más incentivo, no quería meterme en más problemas mortales como a los que ya me someto por mi propia torpeza y mi trabajo.

Me has convencido —dije, curvando los labios en un gesto inconforme—. ¿Y cuál es tu relación con ella? Es decir, según he entendido le odias y te hizo la vida imposible. ¿Lo sigue haciendo? —pregunté, preocupado. Porque de ser así, era totalmente comprensible que lo considerara peor que la muerte. Y no fue nada cuándo volvió a explicarme lo que conllevaría que alguien como ella acabase con su creador. Suspiré y me pasé la mano por el pelo, en un gesto de: “menuda mierda”, pues parecía no tener solución. Parecía estar viviendo una vida infeliz y lo peor de todo es que no parecía poder remediarse—. Entonces… —dije, por lo bajo, ya que realmente no sabía qué decir—. ¿Estás viviendo una vida infeliz y que, por lo que me cuentas, amenaza con ser eterna? —pregunté, pues eso era una auténtica MIERDA. Me había convencido de dejar a su creador en paz (pues en realidad tampoco había pensado en serio ir a enfrentarme a una vampiresa), pero es que me lo ponía cada vez más difícil—. Pero tú la odias, a lo mejor no te vuelves violenta, loca e irascible. Yo no dejaría que te volvieras violenta, loca e irascible. Bueno, lo de violenta creo que es inevitable… —Fruncí el ceño, dando a entender que por mi mente había pasado la masacre que hizo hace un rato y que mi mente estaba esforzándose por olvidar—. Pero alguna manera habrá, digo yo.  

Y entonces todo se volvió turbio. Por una parte la pregunta que me había hecho Emily me dejó algo traspuesto, pero luego me quedé todavía más confundido. En Hogwarts había pasado por muchas cosas, por lo que así sin vaselina, pensar en esas cosas… Decidí ponerme serio, dejar la cerveza a un lado y ponerme a pensar.

Heridas sí. Recuerdo que siempre me ponía a divagar con mis compañeros de habitación de qué manera ridícula me había hecho daño sin darme cuenta. Llegamos a la conclusión de que era sonámbulo —contesté a Emily, frunciendo el ceño—.  Y sí que tuve lagunas. Sobre todo de esas que parece que te has emborrachado, te pegaron una paliza y no te acuerdas de nada. Tengo la teoría de que los Slytherin me machacaban estando sonámbulo, también.

Pero no, nada de eso tenía sentido. ¿Por qué? Porque lo siguiente que dijo Emily hizo que mis pelotas se me pusieran bien anudadas de corbata. ¿Qué yo me había enfrentado a su creadora? ¿Quién narices era su creadora y por qué razón lógica yo me hubiera enfrentado a una vampiresa?

¿Cómo? ¿En Hogwarts? ¿Me enfrenté a una vampiresa en Hogwarts? ¿HABÍA VAMPIROS EN HOGWARTS? —pregunté, claramente sorprendido. Mi cabeza estaba dándole vuelta a recordar cualquier tipo de cosa en relación con eso, pero mi incesante verborrea nerviosa no le permitía concentrarse—. ¿Y por qué? ¿Qué? ¿Por qué se acuerda de mí? ¿Le hice daño? ¿Quiere venganza? ¡Emily, no te chives de mi paradero! —Pero entonces algo recordé. No todo lo que me hubiera querido recordar, pero algo fue. Recordé estar sujetado boca abajo por la pierna, observando delante de mí a una figura femenina al revés—. ¿La profesora de Runas Antiguas? —pregunté, con miedo a que la respuesta fuera positiva. Yo había ido mucho a esa clase. Había visto mucho a esa profesora en mi estancia en Hogwarts—. ¿Por qué narices no me acuerdo? —pregunté, con el ceño fruncido—. ¿Me borraron la memoria? —Malditos. Borrando memorias a niños indefensos.

Me tomé unos segundos para asimilar todo eso a pesar de no acordarme completamente del recuerdo. De lo que sí me acordaba es de las heridas con las que terminé al día siguiente. Ya decía yo que eso no podía hacérmelo yo solo. Era imposible que estando sonámbulo me apalizaran, uno se despertaría.

¿Es ella? ¿O es otra? ¿No le dijiste nada a Dumbledore? ¡Tía, que estaba en Hogwarts! —dije aún sorprendido, ya que no me lo creía. No me creía, priemro, que estuviera en Hogwarts, segundo, que me hubiera dado clase y, tercero, que me hubiera apalizado y me viniera a enterar trece años después.
Drake Ulrich
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Dom Sep 13, 2015 11:20 pm

La raza humana tiene muchas limitaciones dadas por su evolución y naturaleza. Hay ciertos miedos ineherentes al ser humano que están ahí para ayudarle a sobrevivir, pero cuando estos miedos se ven sobrepasados, la mentalidad de las personas cambia por completo. Podía entender perfectamente que Drake no viese como algo podía ser peor que la muerte, su afán de supervivencia le impedía ver una imagen más amplia de la vida y la muerte, pero yo, que las había experimentado ambas, sabía muy bien lo que me decía. Hay, sin duda, cosas mucho peores que la muerte y el fin que supone, pero esperaba que él no tuviera que descubrirlo nunca. Por suerte, esos mismos deseos de supervivencia que le hacían no entender algunas de las cosas que le decía, eran lo bastante fuertes como para que sí entendiera que lo peor que podía hacer para sí mismo era intentar ayudarme.

Aunque saqué mis propias conclusiones de sus expresiones, sus palabras fueron un alivio cuando me aseguró que lo había convencido de no ir tras Alexandra. Solté un bufido acompañado de una sonrisa cuando me preguntó por la relación entre nosotras- Se podría decir que ella es mi madre y mi dueña. Tengo el deber y la necesidad de obedecerla aunque no me guste lo que me pida...- dije con sinceridad- El charco en el que me encontraste esta noche es uno de los resultados de nuestra estrecha relación.- dije con resignación.- Si ahora mismo ella me llamase, tendría que acudir a su llamada como una necesidad. Por supuesto, podría resistirme pero empezaría consumiéndome y terminaría con ella apareciendo aquí. Así que sí, soy infeliz, y amenaza con ser algo eterno... Así que disfruto de las pequeñas cosas- dije con un encogimiento de hombros resignado que ocultaba un montón de sentimientos que con el tiempo había aprendido a tragarme.

Escuché como Drake no se rendía. Buscaba una manera o una pequeña rendija de esperanza de que yo pudiera salir de la situación en la que vivía y eso me hizo sonreir tristemente una vez más. El espíritu humano es inagotable, pero yo ya no tenía de eso- La odio, sí. Pero también la amo- dije sin más- Si acabase con ella o me alejase de su lado, lo que queda de humano en mi se consumiría del todo, me convertiría en un monstruo encerrado en una cárcel de dolor. Una hermosa imagen ¿verdad?- dije con cierta ironía. No podía negar que cierta belleza triste y oscura sí que había en la situación.

A pesar de lo triste o macabra que resultase mi historia, no era eso de lo que quería hablarle a Drake. La necesidad de hacer que sus recuerdos volviesen había aflorado en mi al momento de reconocerlo aquella noche. Jamás me había parecido justo que Alexandra saliese impune de todo lo que había hecho, pero había aprendido a aceptarlo. Sin embargo, consentir también que sus víctimas culpasen a otro de su sufrimiento era algo que no estaba dispuesta a tolerar. Es más, haría lo posible porque todas esas personas supieran la verdad y supieran a quien culpar y asumiesen que si no se reunían como en la Edad Media para acabar con el monstruo, antorchas en mano, Alexandra les haría a sus hijos lo mismo que les había hecho a ellos. Por todo eso, le pregunté a Drake si quería saber la verdad y cuando su respuesta fue afirmativa, hice lo posible por hacer que su memoria se revolviese. Drake recordaba tener lagunas y heridas sin razón aparente pero nada más. Mi siguiente pregunta fue la clave para que su mente venciese al hechizo que lo había dejado "ciego" tantos años. Empezó a hacerme preguntas, totalmente escandalizado, mientras mis ojos se abrían más y más observando como los recuerdos volvían a él. No lo interrumpí en ningún momento hasta que él solo paró. Casi podía ver como su cerebro hilaba ideas hasta recordar a Alexandra y su oscura figura.

- La recuerdas- dije finalmente con un cierto orgullo tenebroso sin llegar a contestar realmente a ninguna de sus preguntas por el momento- ¿Qué has recordado exactamente?- pregunté con la mirada casi desorbitada. "Te estás comportando como una psicópata" dijo la sabía voz de mi madre en mi cabeza. Respiré profundamente y cerré los ojos unos segundos intentando pensar- Sí, había vampiros en Hogwarts. Dos vampiresas. Y no podían ser más distintas- dije con un suspiro final- Se acuerda de ti porque te resististe de una manera salvaje y casi la vences al grito de un ataque pokemon- Dije con una sonrisa y una mirada cargada de orgullo hacia mi amigo.- Tiene más de 200 años, imagina lo que la impactó eso...Pero no tuviste la suerte de vencer, era prácticamente imposible. Y ya se vengó de ti, ahora probablemente se conformaría con engatusarte y llevarte a la cama- Dije levantando la mirada al techo- Dumbledore es humano, Drake. Tenía dos vampiresas en Hogwarts y una sí que era digna de su confianza. La otra era hermosa, inteligente, engatusadora y una auténtica hija de puta pero ni él podía saber lo que iba a pasar...Aun así, cuando...todo terminó para mi, le mande una carta contándole todo lo que había pasado, pero no tenía pruebas porque yo había muerto y vuestra memoria estaba borrada... Por eso ahora los vampiros tienen la entrada vetada en Hogwarts, aunque nadie recuerda el verdadero aspecto de la culpable- le conté en confianza. Desconocía casi todo de lo que había pasado despues de mi "muerte".

Era la primera vez que contaba todas aquellas cosas. Había sido como llevar una novela oculta en el corazón durante un montón de tiempo, pero ahora que lo había sacado la nostalgia me invadía por un solo elemento de mi historia. "Ash.."
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InvitadoInvitado

Drake Ulrich el Mar Sep 15, 2015 1:40 am

Tío, en ninguna película te relataban lo duro que era ser un vampiro. Es decir, te decían lo horrible que eran las primeras semanas, pero luego todos los putos vampiros se convierten en unos putos chetos felices. Menos en Crepúsculo, que esa gente brillaba, por lo que esa peli es pura ciencia ficción. Me estaba costando horrores asimilar lo que me estaba diciendo, sobre todo porque mi pobre amiga no solo lo estaba pasando mal ahora, sino que lleva pasándolo mal un montón de años. La idea que me estaba implantando en mi cabeza era un auténtico caos lleno de dolor y la mera intención de intentar comprenderla hacía que hasta a mí me pareciera doloroso.

Escucharla hablar sobre lo que suponía tener a esa persona como su dueña hacía que me estremeciera por dentro. Me daba PENA TÍO. Es decir, me lo estaba contando y me sentía MAL. Y cuando me siento mal por otra persona, me pongo TRISTE. Y no me gusta estar triste porque entonces me pongo DEPRE. Y vamos, si sigo con el ciclo infinito que se provoca en mi estado anímico no termino… Era incómodo, pero bueno, ¿qué más me quedaba por hacer? Obviamente no iba a ir en plan héroe contra esa mujer porque por una parte no podría hacer nada (sé muy bien cuales son mis limitaciones, ¿VALE?), y además, no quería morir. Porque estaba claro que si iba, iba a morir. Soy muy torpe. Este verano casi me muero tres veces y una de ellas fue en mi casa, así que mejor no arriesgarse con una vampiresa de a saber cuántos años.

Tía, joder, qué mal —fue lo único que dije. Ya sé que no aportaba NADA al asunto, pero me sentía en la obligación de hacerle saber lo putada que era su situación. Que oye, a lo mejor aún no se había dado cuenta. O sí, y soy el gilipollas que se lo recuerda—. ¿Y no se deshace de tus pequeñas cosas que te hacen disfrutar? —pregunté confuso— Como al parecer te odia tanto… —dejé caer nuevamente—. No me cabe la cabeza vivir así. No me cabe en absoluto esa vida. ¿No puedo hacer absolutamente nada por ayudarte? ¡Aunque sea lo mínimo! —le pregunté, porque obviamente no iba a proponerle nada porque tenía la mente en blanco. La miré con ojos tristes cuando comentó lo que supondría para ella alejarse de su dueña y me mordí el interior de la boca, ya que me estaba poniendo nervioso y era un sistema de defensa al nerviosismo inesperado—. A lo mejor y solo a lo mejor, yo no sé mucho de eso, hay alguna manera. ¿Quieres que me informe por ti? Yo busco libros o algo — “O algo”, adoraba esa expresión, pues en su interior podía englobar mil y una posibilidad diferente que no tenían que ver con la situación. Por ejemplo: “Yo busco libros O UN ELEFANTE”. Es totalmente válido, un elefante entra dentro de las posibilidades de “O ALGO”— Puedo informarme. ¿No te acuerdas en los libros de Hogwarts todo lo que decían sobre los vampiros? A lo mejor hay alguna manera de desvincularte de tu dueña sin que te mueras o algo —Y dale con esa maldita expresión que estaba siendo la clara señal de que no tenía ni puta idea de qué decir. Limitaba mi puta capacidad léxica y estaba dejando claro que no tenía ni idea de qué decir—. Buscaré, sí sí —lo dí por evidencia— No voy a quedarme sentado mientras tú estás ahí.

Luego, después de traumatizarme de por vida recordándome aquel momento en dónde solo con quince años una vampiresa me atacó en el TÉCNICAMENTE sitio más seguro de todo el mundo mágico, continuó hablando después de mi ataque de pánico nervioso. Joder, ¿cómo era todo aquello posible? Mi mente estaba siendo atacada por varios flashes distintos de lo que parecía aquella ocasión, pero no sabría ordenarlos con total exactitud.

Pues, no sé… Recuerdo que me abalancé sobre ella, no sé si salió bien o mal… También recuerdo que me alzó por el tobillo y… ¿Cadenas? Ay, no lo sé… —me llevé la mano a la cara y me las pasé por toda ella, estirándome toda la carne de las mejillas—. ME ESTRESO —le comuniqué de repente, mirándole a los ojos— ¿Me estás diciendo que habían dos vampiresas en Hogwarts cuando cursábamos nosotros? ¡Pero eso es una locura! ¿Quién era la otra vampiresa? Pero si eran todas muy normales, joder… —pero me callé para que ella pudiera seguir contándome todo lo que tenía que contarme. Tuve que soltar una risa cuando me dijo que le había atacado al grito de un ataque pokemon… Y es que ahora tenía sentido esa imagen en mi cabeza de yo tirándome contra el cuerpo de Alexandra. Eso solo podía ser una clara imitación de un placaje. SIempre había sido mi ataque favorito. Mucho impactrueno, látigo cepa... pero que se quite todo en dónde haya un buen hostión físico.

Era confuso. No sabía si ponerme algo más contento por saber todo eso, o seguir traumatizándome hasta morir consumido. Así que decidí seguir escuchando todo lo que decía, suspirando al final.

No sé qué decir. Qué fuerte todo, ¿no? —pregunté, casi por inercia que con real intención en que me contestara—. Estoy a cuadros. Entonces, en resumidas cuentas… En Hogwarts habían dos vampiresas, tú tenías constancia de ello, yo no porque soy un ignorante de la vida. Una intentó matarme vilmente y yo intenté defender mi orgullo de Hufflepuff con un ataque pokemon, luego me borró la memoria y, quince años después, más o menos, me entero —dije—. Genial —ironicé, con una pequeña sonrisa.

Cogí la cerveza y me la bebí de golpe, sintiendo como me picaba en las heriditas que me había hecho por haberme mordido la parte interior de la boca.

Tía… ahora me dejas dudando… ¿Y si me han atacado otras personas y me han borrado la memoria? Es una movida eso de borrar memorias. Ahora mismo estoy super confundido. Es… confuso… No sé si lo veo nítido o lo veo borroso. No sé si creérmelo o no. No sé si me explico… —intenté expresar mi estado de retraso mental— Me siento... violado mentalmente. ¿Me explico? —la miré con toda la seriedad y preocupación que podía unir en ese momento. En realidad, aunque mi diálogo fuera poco serio y mis reacciones un poco cómicas, estaba confundido y asustado. Era demasiada información para mi mente.
Drake Ulrich
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Mar Oct 13, 2015 10:47 pm

Era extraño contarle mi historia a Drake. Yo la conocía, de principio a fin, con todos los detalles. Sabía cada matiz por absurdo que fuera y cada sentimiento de todas las partes implicadas. Tenía tal exceso de información sobre mi propia historia que mi autobiografía podría ser una historia sin ningún maldito hueco argumental, pero a la hora de contárselo a un amigo...todo sonaba terriblemente raro. A medida que las palabras salían de mi boca me sentía mal y bien a la vez. Al fin me estaba desahogando, pero...¿compensaba eso lo mal que parecía estar haciendo sentir a mi amigo? No estaba segura. No estaba para nada segura de estar haciendo bien contándole todas aquellas cosas o si lo que debería haber hecho era decirle: "Estaba estudiando los dragones y una noche un vampiro me ataco y...aquí me tienes" La versión para todos los públicos de la que nadie se habría extrañado. Pero ahora ya era tarde para no contárselo, ahora todas las cartas estaban sobre la mesa y yo tendría que vivir con esa sensación.

- Para hacer sufrir verdaderamente a una persona tiene que poder ser medianamente feliz en algún momento, ¿no crees? La esperanza y la felicidad pueden ser armas muy peligrosas si sabes usarlas- le expliqué cuando me preguntó porque Alexandra no se libraba de mis pequeños placeres. Solo los toleraba para poder destrozarlos, para poder alimentarlos y consumirlos en el momento apropiado. Era una crueldad elegante, había que reconocérselo.

La mirada triste de Drake mientras hablaba me estaba dando ganas de dar la vuelta al tiempo y tragarme mis palabras. Quería contarle buenas noticias, cosas en las que ni siquiera se plantease ayudarme, solo celebrar, pero no tenía nada de ese calibre. Sonreí cuando se ofreció a buscar información en libros, y aunque sabía que no encontraría nada que yo no supiese ya, no se lo dije- Te lo agradezco- dije con una sonrisa y mirándolo a los ojos. Me habría gustado cogerle una mano para reconfortarle pero notar mi tacto helado solo sería la confirmación de todo lo que estábamos hablando y no creo que lo fuese a mejorar.

El paso de hablar de mi a hablar de él tampoco me reconfortó. Pensé que decirle la verdad tal vez le ayudaría, que se daría cuenta de lo valiente y fuerte que es y que era ya desde muy joven, pero su expresión pasmada y traumatizada no cambiaba y yo cada vez tenía más claro que debería haberme cosido la boca antes de decir nada.- La otra vampiresa era... era buena- resumí en una palabra para no soltarle también todo el romance del que no sabía nada seguramente. Creo que nadie sabía nada acerca de lo nuestro y era el único foco de luz que me mantenía cuerda en ocasiones asi que prefería que siguiese siendo así y nadie lo transformase en algo prohibido y sucio.- ¿Más vale tarde que nunca? Quizás debería haber dejado las cosas como estaban...-dije bajando la mirada hacia la mesa y sintiéndome demasiado humana para lo poco que realmente lo era.

Al final de toda la explicación, la paranoya lógica que Drake tenía salió a la luz: ¿Y si más gente le había hecho cosas y le habían borrado la memoria? Eso era algo que podía pasar perfectamente, sobre todo teniendo en cuenta que el Ministerio tiene su propio equipo de desmemorizadores, pero no era tema de meter el dedo en la herida. Yo tampoco estaba segura de que hubiese cosas que no recordaba o que recordaba de una manera diferente a como realmente habían pasado, era como vivir rodeada de Men in Black, solo que en vez de que te borrasen la memoria cuando veias un alien, te la borraban para que no recordaras quien te había dado la paliza de tu vida.- Lo siento mucho, Drake- dije con verdadero arrepentimiento- Realmente estaba convencida de que debías saberlo, de que debías recibir una explicación y saber a quien culpar con fundamento...ahora ya no estoy tan segura- confesé sin mirarlo- Creo que he arruinado un poco el reencuentro...deberíamos estar hablando de cosas más alegres, como nuestros trabajos y nuestros planes o de la última serie que hemos visto o algo así- dije soltando bufido que casi era una risa resignada al final.

Esperaba que Drake pudiese perdonarme por lo que acababa de contarle. Esperaba que pudiera superarlo y seguir siendo el de siempre...Esperaba no haber metido la pata hasta el fondo porque no estaba segura de sí yo podía carretar con más errores en mi conciencia inmortal. Quizás sí fuese más fácil ser como Alexandra y convertirse en un monstruo sin moral...así al menos podías dormir.
Anonymous
InvitadoInvitado

Drake Ulrich el Jue Oct 15, 2015 3:12 am

La vampiresa que estaba detrás de todo lo que me contaba Emily parecía ser una zorra repulsiva y calculadora, de esas que ves de lejos y ya sabes que son malas personas (aunque yo no lo vi venir, lo admito, pero era joven y inexperto). Pero dejar que resquicios de felicidad llenaran la vida de Emily para luego tener con lo que hacerla sufrir… era asquerosamente y metódicamente malvado. ¿Qué narices ganaba esa vampiresa con el sufrimiento de Emily? ¿Y por qué a ella? Es decir, ¿qué había hecho Emily para merecerse eso? Que quizás ser vampiro es una mierda, pero si le incrementas a ese maldito ser que le está destrozando su vida, más todavía.

Estaba claro que me sentía mal. Por todo. No me hubiera sentido bien ni aunque se hubiera quedado con la historia reducida de que era una vampiresa sin darme más explicaciones. ¿Cómo podía sentirme bien sabiendo por todo lo que había pasado ella mientras mi vida ha ido estupendamente? Y yo quejándome por cosas banales y estúpidas que no son absolutamente nada comparables con lo que está pasando ella. Vamos, por mucho que solo me hubiera contado eso y yo hubiera sonreído, no iba a sentirme bien. Todo lo contrario.

Y claro que me emparanoio con lo que me contaba. No todos los días sales a la calle con la idea en mente de enterarte de que con quince años una vampiresa casi te mata y para borrar pruebas te borraba la memoria. Era algo muy fuerte y me empezaba a plantear qué de las cosas que he vivido es verdad y qué no, y a cuestionarme ciertos momentos de mi vida en donde no recuerdo que ha pasado por las noches. Normalmente le echo la culpa al alcohol (y estoy seguro de que seguramente sea por culpa de eso), pero aun así… créeme que no estoy cien por cien seguro porque claro, ya plantó la semilla de la duda en mi mente.

No te disculpes —dije sobre la marcha cuando Emily se disculpó. Prefería mil veces saberlo y estar confuso durante los siguientes tres días a seguir viviendo una mentira, aunque fuera un poco masoquista y a veces se esté mejor en la ignorancia. Aproveché para estirar mis manos y sujetar las suyas sin pedirle permiso, estaban frías y… uh, me dio respeto sentir realmente como es la gélida piel de un vampiro de verdad. Eso sí, no mostré sorpresa, pues estaba serio en decirle lo que realmente me pasaba por la cabeza—Me alegra mucho, muchísimo, no veas lo que me alegra volver a verte después de tanto tiempo —le dije con toda la sinceridad del mundo—No ha sido el mejor reencuentro del mundo, pero te puedo asegurar que para mí será inolvidable. Quizás a ti se te olvide cuando cumplas los trescientos… —me permití bromear levemente, esbozando una pequeña sonrisa—Pero has hecho bien diciéndomelo. Además, me has dado a elegir y yo he querido que me lo contaras. ¿Qué es confuso saber que tu amiga es una vampiresa —bajé la voz considerablemente para que nadie pudiera oírme— y que su creadora casi me mata cuando tenía quince años? No voy a mentirte, lo es… Ahora mismo estoy flipando —dije, encogiéndome levemente de hombros—Pero es mucho mejor así. No me has traumado ni nada, creo… —sonreí.

Entonces le solté las manos lentamente y decidí darle la razón. Los reencuentros suelen ser felices y no llenos de malas noticias. Aunque también debo de admitir que si llega a darme solo la noticia de que es una vampiresa, a mí me hubiera molado (dentro de lo que mi espíritu de cobarde me dejase demostrar), pero claro, lo realmente preocupante era todo lo que le había tocado vivir y que por alguna razón me sentía fatal por todo.

Podemos cambiar de tema, la noche es joven —sonreí, ya que ella no tendría problemas con el sueño—Lo único malo es que de mi trabajo no hay nada interesante que contar, a no ser que quieras que te cuentes batallitas sobre mis misiones. Las que hago con Fly son las más divertidas, un día tuvimos que ir por varias casas de muggles en busca de ciertos objetos malditos. Para que nos dejaran pasar nos disfrazamos de Testigos de Jehová y de desintoxicadores. Fue bastante divertido… —relaté como anécdota, acordándome de aquella simpática abuelita que nos hizo pasar vestidos de desintoxicadores a tomar un poco de tarta y cómo tuve tomarme la poción multijugos cuando se nos torcieron los planes. Ser una vieja de ochenta años no se me da bien. Cogí la botella de cerveza y estaba vacía. ¿Cuándo narices me la había terminado que no me había dado cuenta?—Y en cuanto a planes a largo plazo… Tengo algo pensado, pero nada seguro —dije, ya que la idea de proponerle matrimonio a Fly la llevo pensando desde quinto de Hogwarts. Quizás era el momento, pero yo era un cagao para esas cosas—Y la última serie que me estoy viendo es Spartacus. Pero la estoy empezando así que shhh… —le dije por si ella la había visto.

Yo aún no me quitaba de la cabeza esos flashes repentinos de aquella ocasión, ¿pero qué iba a hacer? ¿Acribillarle a preguntas? ¿Seguir preguntándole cosas sobre su vida de ahora? Quizás no era tan negra como yo me la imaginaba, pero es que por lo que me contaba su vida era un auténtico caos. No me la imaginaba sentada en un sillón mientras se toma un batido de sangre y ve capis de una serie. Había sido un BOOM, pero creo que por lo menos si no me he desmayado ni he salido corriendo es que más o menos lo voy asimilando todo a una velocidad decente para mi organismo.

¿Te puedo preguntar algo personal? —Bueno, di por hecho que sí porque me acababa de contar bastante cosas personales y la verdad es que lo que le iba a preguntar yo no era tan fuerte como lo reciente—Por lo que me has contado y lo ignorante que soy en el tema… No sé si imaginarme la vida de un vampiro muy épica o muy extraña... ¿La vida de un vampiro cómo es? —pregunté, notándoseme claramente en el rostro que estaba más perdido que un hijoputa el día del padre—¿Tienes un horario invertido? ¿Ves series? ¿Trabajas? —pregunté, ya que yo no tenía ni idea de nada. Claro, yo me imaginaba a los vampiros en ataúdes, matando gente y escondidos por el día. Pero supongo que tendrían su vida y sus quehaceres en su tiempo libre.
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Mar Nov 10, 2015 10:28 pm

Estaba segura de que jamás podría llegar a perdonarme a mi misma del todo por lo que acababa de contarle a Drake, tanto la parte de mi vida como la de su juventud. En retrospectiva me parecía que le había soltado demasiada información de golpe, mucha de ella que no necesitaba para nada saber porque quizás era el triple de feliz sin saber a que peligros se había enfrentado mientras estaba en Hogwarts, o mismo sin saber que peligros reales había fuera en el mundo y que generalmente no atacaban a los aurores porque la supervivencia de un vampiro depende de que no lo pillen. Es todo un arte escoger a tus presas con conciencia y luego tapar tus huellas, claro que, luego estaban las noches como esa en la que matas al primer hijo de puta que se te cruza solo porque tienes hambre y rabia contenida. Por suerte, los asesinatos brutales en el callejón Knockturn no eran tan extraños y, por experiencia, sabía que nadie sospecharía de mi.

Todo el remordimiento que sabía que tendría en el futuro, pasase lo que pasase, empezó a crecer en mi mente en el mismo momento en el que la verdad salió por mi boca. Es curioso como a veces hacer lo correcto parece ser más un error que equivocarse. Me disculpé con Drake aunque sabía que ya no podía hacer nada por borrar lo que le había dicho, salvo tal vez borrarle la memoria de nuevo, pero temía que con tantos borrados su cerebro acabase convirtiéndose en papilla o algo así. A Alexandra le encantaba borrar recuerdos, pero ese nunca había sido mi estilo. No pude evitar sonreír cuando hizo la broma sobre mi posible senilidad a los 300 años, cosa que dudaba que llegase a pasar realmente, pero era gracioso imaginarlo. Sus palabras me calmaron un poco la conciencia, pero sabía que el run-run del tema volvería a mi tarde o temprano, siempre lo hacía.- Yo también me alegro mucho de volver a verte- fue lo único que me atreví a decir después de sus palabras. Agradecía profundamente lo que había dicho y creo que mi mirada, más humana y más marrón que nunca, lo dejaba ver bastante bien. Durante demasiado tiempo había echado de menos su amistad, y quizás ahora pudiese recuperarla sin temor.

La idea de cambiar de tema se me antojaba maravillosa, hablásemos de lo que hablásemos, seguro que no era peor que lo que estábamos dejando atrás.- ¿Cómo es exactamente el disfraz de Testigo de Jehová?- pregunté con curiosidad.- A mi nunca me ha intentado captar ninguno- dije sonriendo. Supongo que ya tenía pinta de criatura maldita antes de serlo y por eso no les quedaban ganas de hablarme de Jesús.- Tienes algo pensado...?- dije con una entonación que daba a entender que le estaba preguntando por el tema de una manera indirecta- No la he visto la verdad, no puedo hacerte spoiler, ¿de qué va?- pregunté de nuevo con curiosidad.

Sin embargo, yo no era la única que tenía preguntas. Si en algún momento había llegado a pensar que el tema de mi vampirismo se había acabado ya, estaba equivocada. Me quedé de lo más confusa cuando me preguntó si podía preguntarme algo personal, pues pocas cosas eran más personales que lo que ya le había contado a lo largo de la velada, y cuando finalmente la pregunta llegó, tuve que reirme. Cuando paré, le contesté con tranquilidad- Pues...muchas veces es como la vida de cualquiera pero sin luz del sol- dije encogiéndome de hombros y con una sonrisa.- Me gusta ver series, y leer, como cuando era humana. Y obviamente tengo un trabajo, porque aunque mi comida no cuesta dinero, en principio, necesito un sitio donde vivir y...bueno una chica tiene sus caprichos- dije con una pequeña risa al final.- Es como una vida normal pero...siempre comes fuera. Aunque con todo el tema de Crepúsculo, True Blood y Cincuenta Sombras de Grey, hay días que con decir que eres un vampiro, se te presentan 10 voluntarios para alimentarte- dije en broma pues nunca era tan exagerado, pero sí era cierto que cosas así me habían pasado.- Y por si te lo preguntas, trabajo con dragones. Los estudio, los rescato...esas cosas- dije con una sonrisa

Eraa infinitamente más agradable hablar de cosas triviales y ponerse al día que dar una mala noticia tras otra. La gente que desprecia la charla superficial no tiene ni idea de lo necesaria que es cuando tu vida esta cargada de experiencias traumáticas.
Anonymous
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Drake Ulrich el Vie Nov 13, 2015 4:24 pm

Había sido una noche de emociones fuertes, sin duda alguna. Primero me encontraba con una situación de lo más gore —situación que mi mente ha de encargarse de borrar para no sentirme culpable—, situación que esperaba que fuera de gente muerta pero mala. Aunque Emily era buena. Me suponía, o quería suponer, que no mataría a gente inocente. Pero no le pregunté, la verdad, sería un poco violento preguntarle si prefiere descuartizar malos o buenos. Y luego lo segundo fue la confesión que me hizo sobre su creadora y mi turbio pasado en Hogwarts. Qué inocente era yo en Hogwarts, coño. A saber qué gilipollez habré pensado cuando me levanté al día siguiente todo molido después de que una vampiresa casi me matase.

Pero cambiamos de tema, porque hablar de vampiros molaba, pero dependiendo de qué tipo de conversación sacases en relación con los vampiros. La verdad es que yo siempre había dicho con mis amigos la coña de: “Si te conviertes en vampiro, me conviertes a mí también, ¿vale?”, pero ahora que soy grande y valoro mi vida, retiro lo dicho por completo. No seré ambicioso, quizás, pero vivir eternamente no me llama nada la atención.

Pues… no sé, me vestí en plan nerd, me repeiné cual retrasado y toqué a la puerta con maletín y biblia en mano mientras predicaba la voluntad de Dios —le expliqué divertido, encogiéndome de hombros ante lo fácil que era meterse en casas ajenas. Sobre todo si metías el pie de por medio cuando intentaban cerrarte la puerta. Y si usabas cloroformo, ya ni te digo lo fácil que era—Pues va de un espartaco —le contesté, sabiendo que si le daba esa contestación a Fly, me dejaba una semana sin sexo por graciosito sin gracia. ¡Pero ella se perdía el sexo!—Va de un tío al que lo esclavizan y le obligan a luchar como gladiador. Hay mucha sangre, ¿te afecta si la ves por la tele? —entrecerré los ojos ante mi pregunta super seria. Parecerían preguntas de coña, pero un mortal como yo se plantean estas cosas. A mí ver por la tele porno, me pone cachondo. Ver a una tía comerse una pizza, hace que me entre hambre. A lo mejor ella si ve sangre, le entra hambre, yo que sé…

Pero vamos, seamos sinceros. Todo el mundo nos hemos preguntado alguna vez cómo es la vida de un vampiro. Porque yo por lo menos, me las imaginaba muy turbias y oscuras y no en plan Crepúsculo. ¿En ese jodido instituto no sospechaban que los Cullen estuvieran tanto tiempo en el instituto, coño? Si parecen que tienen mi maldita edad, a mí no me la juegan de esa manera.

La contestación de Emily fue en parte esperada (pues esperaba que no me contara que dormía en un ataúd por el día mientras por la noche salía a comerse a gente para luego volver a meterse en el ataúd), pero por otra parte no. ¿No parece una vida bastante normal para un ser eterno? ¿No debía de, no sé, vivir en un castillo con ropajes medievales mientras tocaba el violín y se hacía retratos cada cien años para estar en todos los siglos de la historia? Sí, mi película favorita de vampiros era la Reina de los Condenados y mi personaje favorito vampiro de esa peli que hacía eso con su vida.

Parece una vida normal —dije sorprendido, afirmando con la cabeza continuamente—Qué bien, me esperaba máxima vida extraña y difícil —revelé con total confianza—¿Qué me dices, en serio? —pregunté cual maruja del quinto cuando me dijo con toda la tranquilidad del mundo que la gente se ofrecía como tributo para ser el alimento de Emily. A mí me daría cosilla y miedo que un vampiro me hincara el diente. Bueno, Emily no, que seguro que me lo hace con amor, pero otro cualquiera al que no conozco si que no dejo que me toque mi querida y sangrienta carótida—¿Y no te da cosa que sepan que eres un vampiro? Es decir, ¿existen los cazadores de vampiros o algo así, no? —pregunté con total seriedad, preocupado por la no-vida de mi amiga—¿No llevas en secreto el hecho de que eres un vampiro? —añadí a la pregunta, para saber así si podría decírselo a Fly o debía de callarme. Porque en un principio, mi intención era callármelo, yo que sé… por si acaso. Estoy seguro de que Fly a mí me oculta cosas importantes que pueden ser peligrosas (como el hecho de que Stella es un licántropo, yo creo que es equiparable)—Es que, no sé, a lo mejor actúo raro yo. Pero no estoy acostumbrado a tener una amiga vampiresa y claro, no sé que es lo moralmente correcto, si decirlo u ocultarlo. ¿Entiendes mi confusión, verdad? —Demasiada información en una noche tan confusa, definitivamente.
Drake Ulrich
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Lun Nov 16, 2015 9:00 pm

Supongo que si había esperado tanto tiempo para cruzarme con alguien conocido y al final lo había hecho de casualidad era porque algo en mi sabía que la primera parte de ese encuentro no iba a ser agradable. Esos primeros momentos de reencuentro estaban inevitablemente destinados a estar bañados en sangre, violencia y noticias terribles que nadie quería nunca dar. Pero cuando piensas en esas cosas horribles, no piensas en las posibilidades que se abren ante ti cuando ya has pasado la parte mala. Cuando ya le has contado a tu amigo cuan terrible es todo y él te ha contado cuan terrible seguirá siendo, la confianza perdida vuelve en cierta manera y hablar de cosas triviales y hacer preguntas chorras porque puedes se convierte en algo precioso. Me encantaba que Drake tuviera la confianza suficiente conmigo de nuevo como para preguntarme y contarme lo que quisiera y en ese momento se le pasase por la cabeza.

El cambio de tema creo que nos vino bien a ambos y más aun teniendo en cuenta que empezó con una imagen mental de Drake vestido de testigo de Jehová. No estaba yo muy segura de cual era el aspecto típico de estos, ni siquiera si tenían un aspecto típico, pero cuando me lo describió, al imaginármelo a él vestido así, no pude más que echarme a reir- Seguro que enamoraste a más de una abuela- dije entre risas. Y de los testigos de Jehová a las series, me contó de que iba la serie que estaba viendo, a lo que yo atendí por si me interesaba el tema, apuntármela. Me reí de nuevo cuando me preguntó si ver sangre por la televisión me afecta, pero tenía que reconocer que era una pregunta que jamás pensé que me haría nadie.- Bueno...no, la verdad es que no- dije riéndome un poco más al final- Es muy falsa para nosotros. A los humanos os cuela, pero tu imagina que te ponen una hamburguesa de plástico delante, ¿te da hambre? Porque a mi no, es como ver un juguete líquido.- Aclaré con tranquilidad- Lo que me afecta algo más son las escenas realmente violentas, porque de algún modo morboso despiertan mi instinto de caza- "y de otras cosas" omití oportunamente porque ya consideraba que Drake tenía demasiada información como para hablarle también del sexo de los vampiros. Solo si me preguntaba sobre eso también, le contestaría- Así que intento evitar las películas gore o de acción muy extrema....las de Bruce Willis me gustan- dije con una sonrisa. Por lo que contaba era mejor que evitase ver esa serie, solo por si mi casa acababa siendo una bacanal sin control.

Cuando me dijo si podía hacerme una pregunta personal, no sabía que esperar. Ya creía que no me quedaba nada más personal que contarle, pero una vez más me sorprendió haciéndome una de esas preguntas que nadie se había atrevido a hacerme hasta ese momento. Mi respuesta estaba cargada de sinceridad, pero no estaba nada segura de si eso era lo que él esperaba oir. Lo cierto, es que mi vida es bastante tranquila para ser un vampiro, supongo, salvo esos momentos en los que me obligan a alimentarme de humanos en vez de bolsas de sangre o cuandoe estoy trabajando con algún dragón. Asentí con la cabeza rápidamente cuando me pidió confirmacion acerca de los fangirls vampíricos.- Es todo un fenómeno de masas- dije con una sonrisa. Me preguntó sobre si mi condición o estado era un secreto y lo primero que me pasó por la cabeza fue todo el tiempo que pasé intentando decidirme sobre si era mejor contarlo o mantenerme en el anonimato como alguien a quien mucha gente creía muerta.- Existen los cazadores furtivos, que tanto pueden cazar vampiros como cualquier otra criatura. Que yo sea un vampiro no es un secreto, ya que mi nombre figura en la base de datos de vampiros registrados del Ministerio. Mientras no haya indicios de que me salgo de las normas establecidas, no hay ningún tipo de riesgo conmigo- dije mientras era consciente de que lo que me había visto haciendo Drake era salirse de las normas establecidas. Esperaba que mi amigo me cubriera de todas maneras, sino lo hacía, Azkaban no sería peor que Alexandra y la muerte tampoco, eso lo tenía clarísimo.- Cuando me encuentro a un viejo amigo, como es el caso de nuestra situación- dije con una sonrisa- No considero justo ocultarle que está hablando con una criatura peligrosa por si prefiere no seguir con la conversación. Pero es un dato que me reservo para las personas a las que realmente quiero decírselo. En mi trabajo, por ejemplo, solo mi jefe y una de mis compañeras saben lo que soy. Del resto no me fio y no creo que sospechen pues un vampiro trabajando con dragones es algo casi suicida- dije con una risa final.- Si lo que te preguntas es si se lo puedes contar a alguien, te agradecería que ese alguien no fuese cualquiera. Si es alguien de confianza, está bien- dije intentando no sonar autoritaria ni nada así, pero ya que me estaba preguntando quería dejarle todos los puntos precisos no más claros posible.

- ¿Quieres otra cerveza?- le pregunté al ver que la suya ya llevaba un rato vacia.- Si quieres pido algo para disimular, aunque muchos pensarán que estamos en una cita o algo así y como se entere Fly...Me han dicho que Corazón de Bruja está más ojo a vizor que nunca- comenté con tranquilidad por seguir con la conversación.
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Drake Ulrich el Mar Nov 17, 2015 9:53 pm

Si una hamburguesa de plástico estaba bien hecha, seguro que a mí me daría hambre igualmente. Soy bastante superficial con la comida, a mí la publicidad del McDonald me volvía loco y me revolvía el estómago, era como estar viendo una imagen capaz de segregar en mi boca saliva para hacer que me empezase a entrar hambre. Su comentario sobre las escenas violentas me hizo mirarla de manera confusa. Aunque lo raro era que no la mirase confundido teniendo en cuenta todo lo que me está contando.

¿Y esas pelis te dan ganas de ir a matar gente? —pregunté con toda la confianza del mundo—¿Habías visto una peli de esas antes de venir aquí esta noche? —entrecerré los ojos, para mirarla con seriedad—Porque en tal caso, debo recomendarte encarecidamente como autoridad mágica, que por favor, no mires más esas películas —le pedí con un gesto medio bromista, ya que era medio broma y medio no. La verdad es que lo mejor para todos sería que se mantuviese alejada de ese tipo de películas y, yo qué sé, viera cosas de Disney que son saludables. No creo que los adorables de Beimax, Desdentao y Olaf le den ganas de matar.

Le pregunté por respeto a su decisión que si su condición era privada o si por el contrario, no le importaba que lo supiera gente. La verdad es que comprendía perfectamente lo que decía, pero si yo fuera vampiro, tendría miedo. Bueno, a ver, aquí lo increíble sería pensar una situación en la que yo no tuviera miedo a nada.  Pero el caso es que me daría cosa que sabiendo todos los haters que hay en la vida, no haya gente para cazar vampiros o mierdas de esas. No ya personal cualificado del ministerio, sino gente que va a su propia bola. Y no sé, me daría miedo en general ser una criatura tan poderosa y a la vez tan solitaria… Era todo un mundo. No sabía si me sentía bien, mal, confuso, estreñido o con ganas de llorar al tener tanta información de repente en mi cabeza sobre Emily y su condición.

Negué rápidamente con la cabeza cuando Emily me dijo que no se lo dijera a cualquiera. Obviamente no se lo iba a decir a cualquiera, por regla general suelo ser una tumba… no voy por ahí contando nada de nadie, ¿a quién narices le iba a contar yo que es una vampiresa?

No te preocupes, era solo curiosidad. Como mucho se lo contaría a Fly, pero como no sé qué opina de ustedes, mejor me lo guardo —dije totalmente convencido de que no iba a contar nada—Además, es preferible que se lo cuentes tú misma si quieres que lo sepas. No sabría cómo me hubiera sentado si me hubiera enterado por una tercera persona, pero la verdad es que el hecho de que me lo hayas contado... —Bueno, “CONTADO”, en realidad la pillé con las MANOS EN LA MASA, pero vamos a dejarnos de tecnicismos y a pensar que ha sido su voluntad contármelo—No sé, me hace sentir que no soy un cualquiera. Que me respetas y eso. No sé si me explico. Me hace sentir que aun soy alguien un poco importante en tu vida y eso me hace feliz —Me encantaba lo calzonazos que soy a veces. De verdad. Fly tiene razón, soy más mujer que ella.

Otra cerveza vendría de marvilla, aunque antes de decir nada, tuve que reír por lo que decía. Era verdad que parecía una cita, una mujer y un hombre hablando y en más de una ocasión, susurrando. Parecía que le estaba diciendo cosas indecentes para llevármela a la cama. Asentí divertido con la cabeza a lo que decía de Corazón de Bruja. Esa maldita revista me había metido en más aprietos… aunque por lo menos me habían puesto, misteriosamente, como uno de los más sexys el año pasado. No sé en dónde ven lo sexy, pero ya le había dicho a Fly que yo tenía un sex appeal oculto que ella no era capaz de ver.

Pufff… Creo que Fly es la chica menos celosa sobre la faz de la tierra… —Creo que el hecho de que yo, Drake Ulrich, esté babeando por sus huesos, le hace tener bastante claro que es imposible que me fije en ninguna otra mujer—Pero sí, Corazón de Bruja está en todas partes, odio esa revista… no para de meterme en aprietos. Y no con Fly, sino con personas aleatorias con las que a lo mejor tengo una conversación de tres minutos en el ministerio por cualquier formalidad… —me llevé la mano a la frente y negué con la cabeza—Pero en fin, eso le gusta a la gente, inventarse mierda sobre otras personas para entretenerse porque sus vidas son aburridas o algo así —dije, encogiéndome de hombros—Y me tomaría otra cerveza, pero aquí dónde me ves, venía a investigar a un tío en el callejón knockturn y Fly no tardará en venir a buscar mi trasero de torpe que se mete en líos como no de señales de vida pronto —confesé divertido. ¿Ella tendría a alguien especial en su vida sin contar a su creadora?—Por cierto…

Aquel tema se me pasó fugazmente por la mente y me hizo volverme filosófico. ¿Cómo sería el estado sentimental de un vampiro? ¿Se podría enamorar? ¿Solo de vampiros, también de humanos? ¿No sería una putada enamorarse de un humano? Yo me pondría la norma de solo enamorarme de vampiros, por si acaso. Enamorarse de un mortal siendo inmortal, tiene que ser muy horrible. Y por lo que me ha contado, si conviertes a una persona, sientes como un irrefrenable amor por dicho ser… ¿No sería un poco raro convertir a la persona a la que amas sabiendo que el amor que siente por ti puede cambiar? Joder… no podría ser metamorfomaga tardía, no, que era más fácil, tenía que ser un vampiro, una de las razas más complicadas del mundo.

Cómo… —hice un pausa—Es una pregunta un tanto rara. ¿Un vampiro puede amar? Es decir, me has dicho que tu amas a tu creadora, pero que la odias, pero que no puedes odiarla porque la quieres mucho —me explicaba como el mismísimo culo, la verdad—Es raro, ¿no? ¿Es un amor absoluto y abstracto? ¿O real como si fueras humano? ¿Serías capaz de amar a otra persona que no fuera tu creadora? Es que no sé, el amor es bonito. Y ese vínculo extraño con tu creadora, claro… no sé exactamente qué significa, o si te condiciona… porque claro, si amas a otra persona más que a tu creadora, ¿cómo es posible que exista vínculo con ella y no con otra persona? —En realidad, ahí dónde me veía, no estaba ni mirando a Emily. Había acogido una pose pensativa-filosófica y me había acariciado la perilla mientras miraba al infinito, detrás de ella. Hablando con ella, pero a la vez conmigo—No lo comprendo. Bueno, obvio que no lo comprendo, soy un mortal de mierda —reí divertido, para finalmente mirar a Emily.
Drake Ulrich
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Dom Dic 06, 2015 11:03 pm

Tanto tiempo sin contactar con mis amigos de la infacia había hecho que olvidase algunos detalles de sus personalidades y en este momento estaban acudiendo a mi memoria todas esa conversaciones absurdas que había tenido con Drake cuando no éramos más que unos crios. Todas aquellas preguntas que sabía que nadie más me haría me estaban haciendo sentir bien con la vida, o la no-vida, o como querais llamarlo. Me sentía cómoda siendo yo en ese momento y eso era algo que ya no recordaba como se sentía pero a lo que no quería dar demasiadas vueltas por si lo perdía. Los temas se fueron sucediendo naturalmente los unos a los otros hasta que acabé confesándole que las películas especialmente violentas ponían a los vampiros especialmente hambrientos y rabiosos. Su respuesta me hizo sonreír de una manera avergonzada y mirarlo con ojos de perrito abandonado porque sabía que tenía razón- Sigo sintiéndolo mucho...en mi defensa diré que cuando los encontré estaban intentando venderle a un tipo una sustancia que parecía droga muggle como remedio milagroso para la alopecia- dije pensando que parecía una escusa un poco pobre para lo que había hecho en aquel callejón- Pero no, no había visto ninguna película. Tuve...un problema en casa y bueno, ya viste el resultado. Intento no toparme con nadie cuando voy así de furiosa.- le confesé esta vez sin sonreír.

Su pregunta sobre si mi condición era un secreto creo que fue la pregunta más "normal" que me hizo en toda la noche. Era un tema sobre el que yo había reflexionado mucho antes de entrar en la universidad y, por supuesto, antes de encontrar un trabajo. Los vampiros que conocía solían preferír el anonimato. Nadie sabía de la existencia de Alexandra salvo quien ya la conocía, pero legalmente no existía y tampoco en la mente de aquellos en los que ella no quería existir. Pero yo no era como mi creadora ni como mis hermanos, yo seguía buscando tener una vida lo más aburrida y normal posible dentro de unos razonables márgenes así que mi nombre figuraba en las listas de criaturas peligrosas bajo la supervisión del Ministerio con todas las ventajas que ello conllevaba y tambien con sus desventajas. Sin embargo, no le confiaría mi condición a nadie en quien no confiase realmente y eso lo tenía muy claro. Puede que fuese una criatura peligrosa y poderosa, pero también soy terriblemente frágil si se conocen mis puntos débiles. Por eso, fui totalmente sincera con Drake cuando me preguntó y su respuesta me dió a entender que lo comprendía lo cual hizo que sonriera de nuevo ante esa nueva conexión amistosa entre nosotros. Escuché su respuesta y sonreí mientras notaba como mis ojos querían llorar un poco de la emoción al escuchar que le hacía feliz ser importante para mi- Tengo que reconocer que tampoco fue la manera ideal de decírtelo- dije con una pequeña risa mientras me tragaba las lágrimas. No hay nada más gore que ver a un vampiro llorar- Pero nunca has dejado de ser importante para mi. Ahora, aquí, hablando contigo me siendo más cómoda y...humana...de lo que me he sentido en los últimos 7 años.- dije con total sinceridad. "Quizás esto era justo lo que necesitabas" dijo la voz de mi madre en mi cabeza, siempre tan acertada.

Le pregunté si quería otra cerveza al fijarme en que la suya ya llevaba un rato terminada y aproveché para hacer una broma y mantener así el ambiente distendido que estábamos teniendo. A raíz de eso, Drake me contó un montón de curiosidades sobre su vida de las que, obviamente, yo no tenía ni idea pero que me hicieron sonreír por esas cosas las que hacen del día a día de alguien normal, algo más intenso e interesante. Sin embargo, todo eso de Corazón de Bruja llevó a Drake a hacerme una nueva pregunta que me hizo ladear la cabeza con cierta confusión. Supongo que era una pregunta razonable, pero me dejó tan confusa que tuve que reacomodarme en el asiento mientras escuchaba palabra por palabra lo que él de me decía sobre las preguntas y conclusiones que sacaba sobre si los vampiros podíamos o no amar. Lo dejé hablar sin interrumpir su divagación hasta que llegó a la frase final en la que solté un bufido- Ni te imaginas lo que daría yo por ser "una mortal de mierda"- dije entrecomillando con los dedos mientras decía esa expresión.- Y...sí, podemos amar- dije mientras mi mirada evitaba la suya. Sabía muy bien de lo que hablaba, aunque no porque yo hubiese amado siendo un vampiro- El amor hacia un creador es distinto. Es inevitable y obsesivo, como cuando te enamoras siendo adolescente por primera vez, ¿sabes? Lo quieres todo y ya y piensas que si no tienes al otro te consumirás por dentro hasta morir...-dije haciendo una pausa, aun sin levantar la mirada- En general, un vampiro ama a su amo con toda su alma y su corazón, obsesiva y dependientemente hasta un punto insano para cualquiera pero que es necesario para un vampiro. En mi caso, mi creadora es la persona que más odio en el mundo así que cada día al despertar dentro de mi comienza la batalla entre el amor y el odio- dije con un bufido/risa extraño que ya era un más reir por no llorar.- Pero eso no evita que podamos sentir amor por otros. Un amor real, romántico, de esos de las películas...va más con la personalidad que con la naturaleza- le expliqué- Una de mis hermanas tiene un compañero del que esta enamoradísima, pero eso no hace que no ame a nuestra creadora. Es como que...el corazón de un vampiro puede producir un tipo de amor que los humanos no conciben. Supongo que si es abstracto y absoluto en parte- dije pensativa mientras miraba la mesa con los ojos ligeramente ausentes- Yo no creo que pueda amar, querer a un amigo o algo así, sí, pero amar...se me hace grande esa palabra sobre todo si tengo que usar la misma para referirme a alguien que odio- dije esta vez sin atreverme a levantar la mirada- ¿Cómo es el amor para ti, Drake?- dije esta vez mirándolo con una curiosidad inocente. Mi amor de juventud no había sido muy normal...pero ya era demasiado lejano.
Anonymous
InvitadoInvitado

Drake Ulrich el Mar Dic 08, 2015 5:16 pm

Bueno, por lo menos había matado a los malos y no a nadie bueno, eso era un punto a favor en su masacre humana en Knockturn de la que supuestamente tengo que olvidarme inmediatamente para no sentirme culpable por no haber reportado. Culpable profesionalmente, claro, porque mi consciencia amistosa estaba bastante tranquila.

—Bueno, por lo menos era gente que tenía sus días contados. La gente de transita Knockturn suele acabar en Azkaban por nosotros, o asesinados por sus propios enemigos… —le dije, por una parte para tranquilizarme a mí por el inminente futuro de esos hombres y, por otra parte, para que así no se sintiera mal. Pero yo es que tengo un botón demasiado débil que por regla general se siente mal con todo lo que suponga muerte y sangre.

Quizás si diéramos la vuelta a las tornas y yo fuera el que estuviera en su posición, me sentiría un poco cohibido a la hora de contarle mi condición a mis amigos. Me sentiría incómodo, como si no supiera cómo reaccionarían y me diera miedo que reaccionaran mal a lo que soy. Por eso en cierta manera, aunque de la manera en la que la pillé era un poco difícil ocultarlo, siempre podía haberse ido que  yo no me hubiera dado ni cuenta ni de su rostro entre la oscuridad. Así que valoraba mucho el hecho de que me hubiera hecho frente y no hubiera tenido reparo en hacerme ver que a pesar de su condición, seguía siendo ella. Sonreí empático cuando la escuché hablar. Joder, que soy un ser fácilmente emocionable.

Me alegra oírte decir eso —contesté, tragando saliva para que se fuera a lo hondo de mi estómago mi nudo de emoción—Pues ya sabes, el número 43 de Elder Street, ahí vivo. Para cuando quieras sentirte todo lo cómoda que quieras —Me ahorré decir “humana”, porque para mí, en cierta manera, lo seguía siendo. Una parte de mí todavía no se creía totalmente que ya hubiera dejado de serlo. Yo la miraba y seguía relacionándola con la tímida, guapa y divertida chica de catorce años que se ponía al lado de la chimenea de la sala común mientras escondía todas las galletas para ella. Totalmente comprensible, yo también escondería las galletas de alguien como yo.

Entonces fue cuando le pregunté una duda sobre el amor. Yo era un tío muy convencional, de esos que creen que hay una media naranja, una pareja ideal para cada persona y que si la encuentras, has dado con la compañía perfecta con la que compartir tu vida. Yo tengo la teoría de que encontré a esa persona a los 11 años y, por suerte, ahora mismo la sigo teniendo aunque hubiéramos pasado por nuestros momentos. Sin embargo, tal y como ella me había definido la relación entre el vampiro y su creador, me resultaba un tanto inverosímil el hecho de que pudiera crear un vínculo de amor con otra persona que no fuera dicha creadora. Su contestación, sin embargo, me dejó hipnotizado. Me callé la boca por completo y la miré a los ojos casi como si fuera mi máximo foco de sabiduría.

Antes de que acabara de hablar, me permití interrumpirle, ya que mi mente ahora mismo estaba trabajando a máximo rendimiento y cabía el riesgo de que se me olvidara lo que iba a decir.

Bajo mi punto de vista, claro está, considero que solo puedes amar a una persona. Puedes querer a muchas, de distintas maneras, pero amar solo a una. Si me dices que amas a tu creadora, pero que a la vez puedes amar a otra persona… ¿Considerarías igual de importante a ambas personas? —pregunté con curiosidad. Se me notaba en la cara que era un tema que me confundía, como el tema de las mujeres con la regla, más o menos el mismo tipo de confusión—Imagínate que tu encuentras un chico del que te enamoras perdidamente, tal cual me acabas de decir de las películas. ¿Amarías aún así más a tu creadora o ese amor de película iría por encima? —fruncí el ceño. Yo tenía la teoría de que la creadora ganaba, pero esperaba equivocarme, porque si no vaya mierda.

Pero entonces me rompió el corazón cuando dijo que ella no se consideraba capaz de amar. Que me diga eso A MÍ, al hombre más romántico del planeta, era tan doloroso como para las hadas cuando algún desalmado dice “no existen las hadas”, la miré con algo de pena, confuso, distraído, sin saber a qué se refería o por qué lo decía.

¿Pero por qué? —pregunté como si estuviera diciéndome una barbaridad catastrófica. Escuché su por qué y luego negué con la cabeza tras escuchar su pregunta—¡Es que para mí el amor es lo más grandioso que hay, por eso no puedo concebir la idea de que la persona que más amas sea la que más odias! —no grité, solo lo exclamé de manera incrédula y divertida, como si mis dos neuronas hubieran chocado—El amor, sea fraternal, por tu familia, por tus amigos, incluso por mi mono… es increíble. Y ya si encuentras un amor que rebasa fronteras, es cuando te vuelves grandioso. Yo cuando estoy con personas a las que realmente quiero es como realmente me siento a gusto y creo ser quién realmente soy. Ya cuando me encuentro a solas con Fly, es como si ella me complementara a ser aquella persona que siempre debí ser. No sé si me explico… —dije finalmente, pues en ocasiones tenía la increíble habilidad de expresarme como el mismísimo orto—Me estresa no comprender, porque tengo la sensación de que si le diéramos la vuelta a las tornas, el amor que tuviera por mi creadora eclipsaría todo aquello que siento por los demás y me molesta, me rompe y me pone triste pensar que puede ser así.

Obviamente estaba hablando desde la ignorancia y por eso le estaba preguntando. Quería saber simplemente cómo era, saber qué era capaz de conseguir ese vínculo tan fuerte que tiene Emily con su creadora y que cada vez me parece peor.
Drake Ulrich
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Drake UlrichInactivo

Invitado el Dom Dic 20, 2015 9:25 pm

Drake era un auténtico crack consolándome. Quizás no le fuese igual de bien con otras personas, pero a mi me conocía, y de algún modo, durante los años que estuvimos juntos en hogwarts, aprendí a amoldarme a él tanto como al resto de mis amigos de entonces. Eran ellos los que mejor me comprendían y sabían tratarme, quizás por la experiencia de haberlo hecho antes, pero me alegraba de no haber perdido eso de la parte de mi vida en la que fui humana. A pesar de todo, mi respuesta a su conclusión fue una tímida sonrisa y un asentimiento de cabeza que escondían el hecho de que yo no quería hablar más del tema. No cometía actos como aquel todos los días, pero cuando pasaba no era algo de lo que enorgulleciera.

La pregunta de si mi condición era un secreto acabó derivando en uno de esos momentos tiernos que solo merecen la pena si surgen espontáneamente en una conversación. Casi nadie me preguntaba nunca por mis sentimientos, incluso Luke era reservado en ese sentido conmigo y eso que llevaba un tiempo siendo la única persona en la que se podía considerar que confiaba. Pero nadie nunca le pregunta a un vampiro como se siente, incluso después de boom de la cultura vampírica en el cine y la televisión, los vampiros tenemos que ser frios, distantes y malvados o gusiluces brillantes enamorados de colegialas por su olor. A mi esas cosas no me pasaban, y no podía decir que no me alegrase.- Si me lo pintas así va a ser inevitable que pase a visitarte algún día- dije con una sonrisa feliz cuando me dijo su dirección. Podía haber llegado a ver en algún momento la emoción en sus ojos como seguramente él podría haberla visto en los mios. Igualmente, yo siempre me resistiría a llorar delante de alguien que no fuese un vampiro.

Saltando de un tema a otro, Drake terminó preguntándome por el amor desde el punto de vista de un vampiro. Seguramente, el no era consciente de cuan intenso era ese tema para mi, no solo por ser yo un vampiro, si no porque la única persona que yo realmente he amado en mi vida, también lo era. Intenté resolver sus dudas de la manera más clara posible, pero hay ciertas cosas que los humanos no conciben y que para los vampiros son algo de lo más natural, el amor hacia un creador es una de ellas. Escuché atentamente sus palabras cuando interrumpió mi explicación y antes de seguir con ella me tomé un momento para pensar en lo que me había dicho y como responderle.- Realmente creo que son dos amores distintos...Se dice que el amor hacia un creador vampiro es el más puro que hay pues realmente puedes llegar a morir sin la otra persona, pero no sé yo si encajaría dentro de los estándares de lo que tu entiendes por amor.- Expliqué pensativa- Si yo ahora me enamoro, mi pareja y mi creadora estan en el mismo lugar de la escala, pero para renunciar a cada una de ellas tendría que sacrificar cosas distintas. Por ejemplo, si dejo a mi pareja se me rompe el corazón, si es que la amo. Pero si abandono a mi creadora, me rompo entera. Sería como un suicidio y tendría que volver de la muerte una vez más. No conozco a nadie que lo haya conseguido, pero se cuentan historias...Gente cuyo amor por sus parejas era tan fuerte que le sirvió de ancla para encontrar el camino de la cordura de nuevo, o vampiros cuyos creadores murieron por causas ajenas y se vieron liberados...- comenté recordando algunas historias. Yo conocía la historia de Ashley, pero no me imaginaba a mi creadora haciendo lo mismo que había hecho el suyo.

Seguí hablando hasta confesarle que yo no me veía capaz de amar y preguntarle como era el amor para él. Su respuesta me dejó ver muy claramente que el amor era un tema muy importante para mi amigo que al parecer seguía teniendo un alma romántica dentro y esperaba que jamás la perdiera. Sonreí a sus palabras a pesar de la connotación negativa que tenían para mi, pero me encantaba ver a la gente siendo tan apasionada. Se les veía vivos y completos y eso devolvía un poco la fe en el mundo.- Bueno, tampoco pienses que no puedo querer a nadie. Por supuesto que quiero a mis amigos, aunque ahora mismo los note a todos muy lejanos,salvo a uno que hice hace poco y que me ha devuelto la fe, y quiero a todos los miembros de mi familia que perdí. Pero el amor romántico...yo ya estuve enamorada, y no creo que pueda dejar de estarlo jamás. No creo que pueda amar así otra vez, y te aseguro, y eso es lo que te preocupa, que si pudiera recuperar ese amor, el que siento hacia mi creadora, aunque sea un vínculo natural, quedaría muy atrás.- confesé. Estaba siendo más sincera esa noche con Drake que en los últimos 7 años con cualquiera.- Siento que no me estoy explicando muy bien porque este es un tema complicado, creo. El amor hacia un creador es un vínculo como el de una madre y un hijo pero elevado al nivel de tragedia griega, por decirlo así. El amor romántico, ese que vence a ejércitos, está en otra categoría y, como ya dije, va mucho con la personalidad. Temo que la mia es una historia complicada en casi todos los sentidos, así que no soy el mejor ejemplo o la mejor persona o criatura para explicártelo- dije finalmente llevándome una mano a la cabeza y rascándomela por inercia casi, más como un gesto nervioso que como una necesidad.- Recuerdo el amor de cuando era humana, y las cosas se sentían muy diferentes a como las siento ahora. Además, recuerdo momentos en los que creía que todo era posible y ahora eso se me antoja muy lejano- dije con una sonrisa un poco incómoda.

- Fly es una chica afortunada por tener a tan romántico y apasionado hombre enamorado de ella hasta las trancas- dije con una sonrisa más sincera para relajar un poco el tema. Realmente envidiaba a Fly y Drake. Eran aurores sí, y sus vidas debían ser emocionantes y peligrosas, pero eran humanos, morirían algún día después de haber pasado una maravillosa vida juntos seguramente. Eso era precioso.
Anonymous
InvitadoInvitado

Drake Ulrich el Vie Dic 25, 2015 8:47 pm

¿Sabéis eso de que cada día aprendes algo nuevo antes de irte a dormir? Joder, después de ese día iba a tener ese cupo de sabiduría para por lo menos cuatro meses. La duda que más tiempo nos había llevado aclarar —o más bien, que a ella le había costado hacer que a mí me entrase en la cabeza— fue la del amor. Yo… es que claro, solo conozco los amores tradicionales: el amor por un amigo, el amor por un hermano, el amor por una madre, el amor que siento por Fly… cuando me hablan de creadores, ya yo salgo de mi zona de confort en el tema. Encima, cuando me lo explicó, me resultó tan ilógico que mi cabeza implosionó en trocitos neuronales inservibles.

Por suerte, Emily seguía conservando esa habilidad explicativa y paciente para tontos que a mí me hacía tanto bien. Yo me mantuve callado,  ya que era un tema que necesitaba de toda mi concentración. Por suerte, a pesar de seguir sin verlo claro, entendía a qué se refería.

Se cuentan historias, ¿eh? —pregunté poco convencido al ver el tono con el que ella hablaba de esas historias—¿No crees que te puedan pasar a ti? —pregunté.

Pero luego, cuando yo ya me había vuelto pesimista en pensar que ella no podría amar nunca como un humano podía llegar a hacerlo por culpa de su creadora, ella me devolvió la esperanza. ¡Imagináos! ¡Yo, recobrando la esperanza porque mi amiga pueda amar! Si es que el amor es un tema que me toca la fibra sensible. No obstante, cuando dijo que si ella pudiera volver a amar como antaño el vínculo con su creadora quedaría muy atrás, abrí los ojos como platos.

¡Tómalo! ¡Entonces el amor supera al vínculo! —dije contento, para luego mirarla con el ceño fruncido, haciendo cálculos. Si ella se había convertido pronto en vampiresa, entonces… ¿se enamoró en Hogwarts? Joder, imagínate si voy a mi maldita bola que nunca me enteré de que Emily tenía novio—¿Fue en Hogwarts, no? Joder, nunca me enteré —di por supuesto que, obviamente, era una relación normal como la del 99% de los alumnos de Hogwarts.

Negué entonces con la cabeza ante su premisa de que no se estaba explicando bien. Lo cierto era que al principio me había costado un poco arrancar con el tema, pero ahora ya por fin lograba entenderlo por completo dentro de mi raciocinio humano y tonto, claro. La miré con desaprobación cuando dijo lo siguiente, afirmando con total seguridad de que no podría volver a amar nunca más como lo había hecho. Yo también había pasado por esa etapa, aunque claro, yo no soy un vampiro.

No deberías pensar eso, Em, jopé —dije indignado y triste ante la premisa de que ella no se veía volviendo a amar a nadie como lo había hecho. Yo la entendía perfectamente, por lo que iba a usarme de ejemplo—Yo tampoco pensé que iba a volver a amar a nadie cómo había querido a Fly. De hecho, no me di cuenta de todo lo que la quería hasta que me dejó… luego claro, en esos ocho años tuve otras relaciones y, a pesar de sentirme cómodo, no era lo mismo—continué relatando mi historia, mirándola a los ojos—Finalmente, ella volvió y creo poder asegurar que ahora mismo la quiero incluso más que hace ocho años —añadí, curvando los labios en un mohin pensativo—Pero es algo con lo que hemos nacido. Somos personas emocionales, hechas para amar. Yo soy de los que defienden que solo existe un pareja ideal, tu media naranja y durante ocho años pensé que no era Fly, a lo mejor tú aún no has encontrado a tu media naranja... Sé que le quita seriedad hablar de "media naranja", pero supongo que entiendes a lo que me quiero referir —No sabía como explicarme, pero como tenía tantas cosas en la mente que querer decir, decidí soltarlo todo como me viniera a la mente—No sé qué pasó con ese amor del que me has hablado, pero a lo mejor no ha acabado y algún día lo vuelves a recuperar. O quizás se acabó y no se trataba de tu media naranja, quizás cuando encuentre a otra persona sientas como aquello que considerabas "amor" se queda corto con tus nuevos sentimientos —Me encogí de hombros, suspirando—¡Hay millones de opciones que pueden llegar a sorprenderte! No digas que no crees que no puedas volver a amar nunca. Si es lo más bonito del mundo...

Me llegaba a la patata, de verdad. A mí cuando me crearon todo el amor de la familia Ulrich Migliori cayó en mi genética. Mi hermano era todo lo contrario, el típico chico con sentimientos similares al de una piedra que va por ahí jugando con las chicas. Yo me lo llevé todo: sensibilidad, amor y todo lo relacionado con eso. Pero TODO.  

Sonreí entonces por lo que había dicho de Fly, dejando de lado todo ese tema indignante del amor. En el fondo entendía a Emily. Suponía que ser lo que es no es fácil, además de que las probabilidades de enamorarse de un humano eran increíblemente elevadas —ya que hay más humanos que vampiros, lógica aplastante— y eso solo serían más problemas. Las películas han dejado bien claro que un romance humano-vampiro no sale bien. Mira Bella Swan, o Elena Gilbert. Las dos jodidas.

Ella insiste en que soy muy romántico. Aunque fíjate que debido a su manera de odiar mi romanticismo, soy menos romántico y aún así se queja de lo romántico que soy —negué con la cabeza, sin entender a mi querida novia, iba a convertirme en piedra para satisfacer sus deseos—Tiene el sentimentalismo de una maceta, de verdad. Pero la maceta de un cáctus, así, con pinchos y tierra seca —Entonces reí divertido, sintiendo que realmente podía hablar con Em, después de tanto tiempo, casi de cualquier cosa, algo que me sorprendía gratamente—Llevo ya algunos meses pensando en pedirle que se case conmigo, pero no consigo encontrar una manera suficientemente poco romántica para que no tenga ninguna queja —le confesé a mi amiga, con una sonrisa tímida y contenta en misma cantidad. Además, por alguna extraña razón creía que la contestación de Fly a mi petición matrimonial sería algo tal que: "¿Pa' qué vamos a hacer eso?" De verdad, me lo temía. Miedo me daba preguntarle por futuros hijos.
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Invitado el Lun Ene 18, 2016 8:51 pm

Negué con la cabeza sin más cuando me preguntó si no creía que ese amor de las historias que supera todas las fronteras pudiese pasarme a mi. EL amor que yo había sentido en mi vida había sido apasionado, intenso e infinito y había superado todas las barreras posibles hasta que las barreras lo superaron a él y llegados a este punto, ya no había nada que hacer pues hasta para los vampiros había una muerte definitiva. La nada espera incluso a esos que ya la conocen y quizás lo hace con más ganas, así que estaba segura de que no volvería a ver al amor de mi vida y por lo tanto no me quedaban energías para abatir los obstáculos. Sin embargo, Drake era un optimista obcecado cuyo tema predilecto parecía ser el amor y, en parte, tenía la sensación de que siendo tan sincera con él como estaba siendo no le estaba haciendo ningún bien, sino que estaba reventando su maravillosa burbuja en la que todo el mundo puede ser feliz en algún momento. Yo ya había sido feliz, igual podía volver a serlo, pero no románticamente hablando..Si ya me costaba acercarme a la gente normalmente como para abrirme lo suficiente como para enamorarme. Tal y como estaban las cosas, el que más posibilidades tenía de ganarse mi amor era Luke o el mismo Drake y...no eran mi tipo a demasiados niveles.

En mi búsqueda por no desmoralizarlo mezclado con mi avalancha de sentimientos y sinceridad, acabé por contarle a Drake un pensamiento del que estaba convencida: Si Ash volviese a mi vida, Alexandra no podría con nosotras. Y daría igual cuan fuerte fuese el vínculo. Daría igual que yo muriese o que me volviese loca. Con Ash a mi lado podría superarlo, todo, hasta el odio por mi misma y mi naturaleza. La noticia de eso hizo que Drake se diese la razón a sí mismo, pero sin tardar demasiado en llegar a la conclusión de que ese supuesto amor mio había sido en Hogwarts, cuando compartía casa con él- De eso se suponía...No era algo que estuviese muy bien visto. Y probablemente estuviese penado en muchos paises...-dije con una pequeña risa- Pero fue de esos amores que jamás terminan. Da igual cuanto quieras engañarte a ti mismo...simplemente no desaparecen jamás- dije ligeramente embobada mientras recordaba algunas cosas que había vivido con la que yo consideraba el amor de mi vida.

A pesar de todo, me costaba decirle que el amor era maravilloso y que tenía razón y que todo iba a ir bien. Sabía que para él era así y que en su situación probablemente esa predicción de todo va a ir bien fuese de lo más precisa, pero para mi era muy distinto, y por mucho que quisiese mantener su manera de ver la vida a flote, toda esa ilusión que el conservaba se había extinguido para mi. Aun así, me negaba a rendirme y dejar ir a mi amigo con la sensación de que el mundo era una mierda. O lo que es peor, una mierda sin amor. Escuché su discurso sobre sí mismo mientras sonreía al imaginármelo viviendo esa vida que me contaba. Incluso la parte sin Fly parecía haber sido buena lo que era una pista más de lo maravillosa que puede llegar a ser la vida...-Quizás tengas razón y yo solo este románticamente deprimida. ¡Quién sabe!- me rendí finalmente a su positivismo aunque no del todo. No lo veía posible para mi, y seguramente jamás lo haría a no ser que la cosas cambiasen mucho. Había aprendido a que no me importase vivir así, pero Drake no tenía la culpa de eso y prefería que siguiese pensando que el amor feliz y duradero era posible para todos.

Por su apasionada manera de hablar, se me hacía muy fácil imaginar lo increiblemente querida que debía sentirse Fly estando con él. Así que lo escuché ligeramente emocinada cuando me hablo de lo poco romántica que era ella, al todo contrario que él. Reí cuando dijo lo del cactus pensando que a la Fly que yo recordaba tampoco le iba demasiado mal esa descripción. Sin embargo, cuando me soltó que llevaba un tiempo pensando en pedirle matrimonio pero no encontraba la manera, mis dos cejas subieron por mi frente como un rayo para acabar relajándose y dejando paso en mi rostro a una sonrisa ilusionada por los sentimientos de mi amigo.- Quizás...simplemente deberías esperar a que estuvierais viendo una película o algo así, y en el momento más violento, sangriento y explosivo...preguntárselo. O esperar a que eructe o se saque un moco delante de ti...aunque eso me parece romántico porque es como una declaración de que aunque sea una asquerosa la vas a querer igual- dije pensativa- ¿Tienes ya el anillo?- pregunté mirándolo de repente cargada de curiosidad.- ¿Cómo habías imaginado pedírselo?- pregunté sin darle tiempo a contestar a la anterior pregunta. Ahora era yo la que estaba emocionada y la que hacia las preguntas. Para mi el matrimonio era un tema tan intenso como para él el amor y no porque yo pensase casarme, que ni por casualidad, pero me encantaban las bodas. Me había imaginado las bodas de mis amigos muchas veces, pero la mia hacía casi una década que no. Ahora la de Drake comenzaba a dibujarse nuevamente en mi mente.
Anonymous
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Drake Ulrich el Miér Ene 20, 2016 8:27 pm

Mi cara tornó al rostro que posee una patata confundida. ¿Algo prohibido? ¿Algo que está penado en muchos países? Lo único que me venía a la mente era una relación profesor-alumno, la típica de las películas que trae más desgracias que cosas bonitas. ¿Pero con qué profesor podría haber estado saliendo Emily? No creo que haya sido eso, me hubiera enterado de un cotilleo tan hardcore, ¿no? En fin, tampoco le di muchas más vueltas porque no me apetecía agobiarle más con el tema. El tema del amor era diferente para todo el mundo, yo tenía una actitud optimista y muy idealista del amor, pero entendía perfectamente que la gente no lo compartiera.

Te puedo entender perfectamente —contesté con una sonrisa. Tenía curiosidad por saber quién había sido ese amor y por qué no pudo continuarse —aunque el hecho de que ella fuera una vampiresa contestaba en parte mi segunda pregunta—, pero no quería atosigarla con ese tema. Si no me lo había dicho ya sería porque prefería mantenerlo en secreto o lo que fuera. Y yo respetaba esa decisión. A mí la que me importaba ahí Emily y su futuro, no su pasado que desconocí durante toda mi vida.

Sonreí ampliamente cuando dijo que a lo mejor yo tenía razón y ella solo estaba “románticamente deprimida”, un concepto que me hizo soltar una divertida carcajada. Tampoco era eso, pero había un trecho bastante grande entre rehusar totalmente de cualquier tipo de romanticismo a estar abierto a ello. Durante todo el tiempo en el que he sido capaz de conocer el amor, me he dado cuenta de que es una de las cosas más bonitas que hay. No necesariamente el pasional romántico, sino cualquiera. Y había que recibirlo con los brazos abiertos, quién sabe lo que te puedes encontrar.

Entonces le conté que tenía pensado pedirle matrimonio a Fly y se emocionó más que yo. Cierto era que en un principio yo estaba realmente motivado, pero… con el tiempo y las recomendaciones ajenas me habían convencido de que… ¿para qué querría Fly casarse conmigo? Era una pasota, seguramente cuando le pida que se case conmigo en vez de decirme que sí o que no, me da una charla de cómo cojones vamos a sacar dinero para una boda.

Asentí ante lo del anillo y la verdad es que me pareció una idea excelente eso de pedirle matrimonio en un momento aleatorio del día cuando ella decidiera hacer alguna guarrada. Que es una mujer, pero había tantas confianzas entre nosotros que ambos éramos unos guarros.

Había pensado pedírselo por lo grande, ya sabes… —me ruboricé sin querer—El sueño de las mujeres es casarse, ¿no? Bueno, generalizando. Pues el mío siempre ha sido currarme una proposición que no invite a decir que no —me encogí de hombros, para luego suspirar y mirar a Emily—Pero con Fly creo que voy a cambiar la táctica, creo que hay más posibilidades que acepte si se lo pido cómo tú dices a que si se lo pido como tengo en mente —dije con diversión en la voz, ya que parecía hasta irónico—Es que la veo tan pasota… Pero bueno, improvisaré. Pero está claro que se lo pediré en algún momento, porque total, no voy a devolver el anillo. Ese anillo solo puede ponérselo ella.

En ese momento no lo tenía encima porque técnicamente debería de haber estado trabajando. Pero el hecho de encontrarse con Emily y su desastre le había llevado a tomarse la noche libre para volver a ser persona después de aquello.

Si me dice que sí, intentaré que la boda sea por la noche —le guiñé un ojo—Para que puedas ir. ¡Que tú no puedes faltar! —Iba a decirle que fuera cenada porque no podía hacerle un menú especial, pero decidí ahorrármelo por si acaso le molestase. Además, ya me había hecho gracia el chiste suficiente a mí como para tener que decirlo en alto.

Entonces miré mi reloj de muñeca y pff, era tardísimo. ¿Cuánto tiempo llevábamos allí sentado hablando? Se me habían pasado las horas rapidísimo. Se nota cuando estás en buena compañía y cuando te aburres como una ostra por la relatividad del tiempo. No había ni comparación en cómo pasaban los minutos en el trabajo a cómo acababan de pasar aquí.

Debería irme ya, que si no Fly se preocupa. Y con razón, soy horrible trabajando solo —admití divertido, ya que lo primero para solventarlo era aceptarlo—Me gustaría verte otra vez, aunque de ser posible sin que se me quede un trauma de por vida en la cabeza —bromeé, mirándola con diversión a la vez que me levantaba y me ponía la chaqueta. Quería darle un abrazo de despedida, pero esperaría a ver qué hacía ella.
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