Situación Actual
7º a 10º
2 marzo ➟ luna llena
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Pero que ven mis ojos... [Eunice L. Lyall]

Invitado el Dom Oct 09, 2016 1:29 am

Recuerdo del primer mensaje :

17 de Octubre de 2016


Sí, a este paso iban a tener razón mis compañeros y era un cabeza dique, ¿Pero cómo narices a mediados de octubre me decían que las habitaciones estaban todas ocupadas y hasta mañana a las doce no habría disponibles? ¡Claro que podría irme a otros hoteles! Pero me gustaba el  más cercano a la playa, era lo mejor por si quería ir a surfear de madrugada.

Y vale, podría haber llamado o algo para reservar, pero fue todo tan precipitado.  Con maleta en mano y a la espera de traer más equipaje me fui a la playa, ya estaba ahí y había dormido en lugares peores, me tendí en la arena a descansar sin pretender quedarme dormido.

El despertador sonó a las tres de la mañana, recién me acordé que lo había puesto para aprovechar el día surfeando antes de saber que no tendría habitación en el hotel, y es  que no tenía tantas oportunidades como hubiera querido al menos sin interrumpirme por un bando u otro de disfrutar surfeando o de unas simples vacaciones. “Bueno estuvo la semana en Aspen esquiando” Rasqué mi sien intentando recordar el año exacto, pero estaba claro que fue hace bastante tiempo. — Hace quince días en O’Ahu — Dije con la mano en alto como si hubiera ganado algo por ello. Pero cierto, estaba en vacaciones en Dublín hasta que empezara de llenó el trabajo y de nuevo estaría en Inglaterra, por supuesto negándome a visita a mi padre y ni mucho menos a la casa familiar, demasiado malos recuerdos.  

Me enderece y miré la tabla, iba a todas partes conmigo pues no sabía cuándo iba a poder utilizarla.

El silencio era interrumpido por las olas del mar. ¿Pero quién narices se levantaba tan temprano para ir a surfear? Pues el menda, la mejor hora cuando sólo estabas tú y las olas…

Eso era vida.

Además lo necesita, necesitaba airearme y terminar alejando la mala leche de encima. Semejante tiparraca, Dhesi Action semi veela ni narices, tan femenina que iba y tenía nombre de luchador hindú. Inventarse semejante bulo, pero claro la hija de un superior en el consulado. Suspiré porque aún seguía cabreado y no era plan de ponerme a surfear de esa forma o terminaría dándome un planchazo.  

Pasó una especie de sereno seguramente otro que por mis peculiaridades se quedaba pensando que era un nuevo turista que estaba como un cencerro, seguramente de no haber llevado la tabla hubiera pensado que iba de marcha o venía de ella. La temperatura podía aún aguantarse pero lo importaba estaba a escasos metros delante de mí, me deshice del calzado llevándolo conmigo hacia la orilla.

Entré en el agua, era momento de dejarme llevar por las olas, aún no estaban en su punto álgido al no haber mucho viento y a no poder romper las olas, pero se disfrutaba igual. Cuál fue mi sorpresa al ver que no era el único que me encontraba a esas horas con los mismos planes, o al menos similares

Por lo visto había más locos en el mundo.

O locas — Dije por lo bajo al ver que por las esplendidas curvas femeninas a la luz de la luna y con el reflejo de las farolas no cabía la duda de que era mujer.  “Surf y una mujer atractiva” Esto podía llegar a convertirse un buen inicio de día. A no ser que fuera otra Dhesi, o una veela. No, sí al pasó que iba me iba a castrar a mí mismo y volverme eunuco, porque los hombres no eran una opción para mí.  

 
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Mar Oct 11, 2016 8:01 pm

- Para no serlo si te da por hacer esto de continuo -menudo chollazo tenía con Yan cualquier fabricante de tablas de surf, y no es que fueran demasiado baratas- ¿Tus amigos fabricantes y vendedores de tablas te dejan que compruebes la resistencia? -"¡Eunice, que lo puede sacar de contexto, que mira como está ya!", y mi misma voz interior me hizo bajar la mirada hacia su hombría, y madre lo que encontré allí con el neopreno prieto- No...-negué con la cabeza- para nada, yo sólo he partido una vez ...no, bueno, yo partí una tabla de surf, junto mi brazo izquierdo, la otra se comió un trozo un escualo, y a mi me dejó una cicatriz en el costado -también para ir preparando el terreno, porque si esperaba encontrarse por una de esas una chica con la piel impecable se iba a llevar un chasco grande, y tal y como andaba yo por mi casa, algo que al tener compañero debería de cambiar, aunque no sabía si podría cambiar de manera radical aquella costumbre, se podía incluso asustar. Y la cicatriz no era bonita, lo bonito es que había sobrevivido para contarlo, aunque cuando mi abuelo llegara al hospital se enfadara conmigo cuando me hizo prometer que jamás volvería a practicar surf y me negué a hacerle aquella promesa porque sabía que no la iba a poder cumplir- Neisser pilló buen rebote cuando me negué a prometerle que no volvería a practicar surf- él lo había conocido, y hablar de mi abuelo con alguien que lo había conocido, me aliviaba, su recuerdo permanecía vivo con aquello- Si te comiste su mala hostia por aquel entonces, debes saber que la culpable fui yo, estaba en primero de carrera.-era una auténtica criaja, pero yo no me veía como tal.

Dejé la llave sobre el plato de cristal que había en el recibidor colocado a un lateral, adornado con flores lilas de ojaranzo, antes de dejar la tabla apoyada en el suelo delante de la puerta del garaje. Tendría que hacer otra copia de las llaves de casa para que pudiera entrar cuando yo no estuviera o no fuéramos juntos. Cuando se controlara la parte de abajo, ya le mostraría el piso superior, aunque igual tenía hambre, y no se me iba la costumbre de ser una buena anfitriona- ¿Te apetece tomar algo después de esa ducha? -yo seguía a lo mío, ya me conocía aquella casa- Es acogedora, vivo yo en ella, Yan. ¿Podrías encontrar un motel mejor en todo Dublin? -decididamente no necesitaba abuela para que me subiera el ego.

Escuché un tono alto en el piano, golpeada la tecla con demasiada fuerza, y encogí la cabeza entre los hombros, pobre de mi piano. Me detuve bajo el quiz de la puerta del comedor y escuché su propia opinión sobre como él tocaba el piano- Sí, todos los días, me ayuda a relajarme, pero antes de que te lo deje tendrás que aprender a pasarle el polvo sin sacar ningún sonido, ¿ok? -que me quedaba sin piano a ese paso.

Respiré aliviada cuando dejó a mi pequeño tranquilo y se acercó a mí, con una sonrisa de disculpa por si se había molestado por respirar tan descaradamente sacando el miedo- No, me gusta el deporte al aire libre lo que tengo pensado es hacer una piscina en el jardín de la parte de detrás, pero más adelante, lo primero es pagar las letras del crédito -por partes, no me podía meter en todo de golpe, tenía un sueldo y me tenía que llegar para todo- Si te gustan los gimnasios vas a tener que apuntarte a alguno, o usar el del Ministerio -yo veía un chorrada pagarse un gimnasio cuando el del Ministerio era completo, pero...él que hiciera lo que quisiera con su sueldo- No te preocupes, hay comida de sobra, aunque sí deberíamos hacer un fondo común para gastos. ¿Te parece que paguemos a medias las facturas? Ya sabes, agua, gas, luz, comida...- igual no lo sabía, si había estado viviendo de hotel, quizás no tenía ni idea de todo eso, y más siendo mago, que la mitad de casas de magos no disponían de instalaciones eléctricas.

Asentí con la cabeza, ¿En qué casa no había botiquín? Al menos lo básico, pomada antiinflamatoria, suero fisiológico para limpiar heridas, clorohexidina para desinfectar, gasas, esparadrapo, vendas, agua oxigenada para ver si había infección en alguna herida, y un poco de penicilina, a parte de los analgésicos- Está todo arriba en el baño de mi habitación, el botiquín está en la pared, tengo otro más pequeño en la cocina, pero de uso rápido, ya sabes, tiritas, pomada antiinflamatoria y el móvil para llamar a urgencias en caso de necesitar ayuda inmediata- señalé las escaleras, avancé delante de él pero me quedé con la palma de la mano sobre la balustrada cuando se metió de golpe en mi despacho.

Regresé sobre mis pasos y observé el desastre que había, con todos los papeles y fotografías echados por el suelo, las fotografías de los cadáveres que ya tenía identificados pinchados con chinchetas en las paredes- No estoy trabajando, es un caso no cerrado. Necesito saber si... -me agaché y empujé ligeramente su pierna para retirar la fotografía que había chafado-Big Evil ha matado a toda esta gente, porque me lo situaría en un marco determinado ya que los cadáveres...-señalé el resto de fotografías que había sobre el suelo-aparecieron en un barrio muggle este Julio en Londres. En un principio pensé que podía haber sido un ataque mortífago, pero con las publicaciones del Profeta, está claro que no lo fue -a veces me confundía, mis conjeturas no eran siempre correctas. Los mortífagos no eran los únicos magos que asesinaban, también había asesinos en serie, y uno de los peores era Big Evil, pero no el único- Si tienes cuidado en no volver a pisar mi manera de trabajar, a mi no me molesta, pero sólo hablar de trabajo, no por favor. También me gusta desconectar y salir al cine o ver una película en el DVD, si dices que las de Starwars son malas lo siento pero no te puedes quedar, hacer palomitas, tumbarme en el sofá con una manta por encima a la lumbre de la chimenea, el silencio, escuchar música, tocar el piano, cocinar cuando tengo tiempo, salir de fiesta, interactuar con el vecindario, ir a la iglesia a escuchar el coro de voces de niños que tienen, acercarme al orfanato para ayudar a la directora -no sólo vivía para mi trabajo, tenía que alejarme de tanta masacre en algún momento a lo largo del día, salvo que algún caso me mantuviera en vilo y estuviera cuenta atrás, como en el caso de Big Evil, que conforme más pasaba el tiempo, más asesinatos se cometían. Y al hijo de puta le daba lo mismo fueran bebés, niños, ancianos, fueran magos, squibs o muggles- ¡Ah! También tendremos que repartirnos las tareas de casa, quien cocina ni friega ni saca la basura. El último que se levanta hace las camas, una vez a la semana habrá que hacer zafarrancho general. Y de momento ya no se me ocurren más, así que como estás herido te cederé la ducha a ti primero, y date aire que va a amanecer y nos lo vamos a perder -señalé con el dedo el techo- Está arriba -ya sólo tenía que seguirme hasta la ducha con su enorme maleta, porque no tenía nada de ropa de hombre en casa.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 12, 2016 1:10 am

El toque en la pierna me hizo recordar nuevamente en la herida y es que aún era demasiado reciente, tampoco era medimago sabía lo básico que te mostraban en la academia y bueno cuando había prisa hacías lo que podías.  — Al menos en este desorden de trabajo no vamos a tener problemas, hago exactamente lo mismo. Pero prometo no pisa tu manera de trabajar y es más para no mezclar haré un mural en mi habitación —  Tampoco hacía falta que le dijera que incluso llegaba a ser más desordenada que yo al menos en este ámbito.  

Regrese por mi maleta y empecé a subir las escaleras sin poder evitar fijarme en su trasero. “Piensa en algo neutro WarCock” Sacudí la cabeza ligeramente y sonreí cuando mi mente imagino uno gran collejón de Neisser, al final después de muerto iba a seguir siendo uno pilar de freno.  — Si antes no te lo dije pero que sepas que por supuesto pienso colaborar en todos los gastos de la casa, si lo quieres hacer como fondo común por mí bien y en las faenas del hogar también colaboraré. No obstante puedo decirte desde ya que no sé cocinar, cuando lo intento bueno yo me lo como pero para los demás no suele ser comestible, aunque siempre he pensado que es porque son flojos —  Un poco quemado no era para tanto, tampoco picante lo que tenían era poco aguante. Menos el cocinar teníamos varios puntos en común, según me iba relatando por gustos de cine podíamos coincidir también al menos no tendría que tragarme continuamente películas lacrimógenas o  cine mudo. Pero estaba claro que Eunice tenía más vida social de lo que llegaba a tener yo en mis mejores días y estaba claro que no se movía por los ambientes que me había movido yo. — Prometo no hablar todo el tiempo de trabajo sólo lo necesario — Era algo que iba de por si acostar, al vivir para y por el trabajo era lo que más abundaba en mi vida, hasta ahora no me había planteado que eso fuera un problema o que me faltara algo en mi vida, pero al ver esta casa y a Eunice quería ver el otro lado a poder ser quedarme. — Star wars, la saga Alien, Star trek, Avatar películas por el estilo y las de acción suele ser mi género predilecto — Que chica más dedicada y seguramente la poca gente que conocería el cómo se daba a las personas, el ir a un orfanato ayudar no era algo que hiciera todo el mundo. A mí personalmente ni se me hubiera ocurrido aunque tampoco es que yo pudiera hacer gran cosa, yo era más de acción y adrenalina lo que me llevaba algunas riñas sobre todo con asuntos internos, la mayoría de las veces eran unos cabrones y luego el cabrón era yo. Pero el simple hecho de pensar que yo pudiera estar actuando al margen de la ley o de la ética profesional era de gilipollas.

Ese era también uno de los motivos por los cuales evitaba mostrar que estaba herido al menos si no era evidente.

Para mi estaba claro si veía que la misión se me iba de las manos y el apoyo no llegaba porque todo se había precipitado, pues actuaba. ¿No pensaba? Posiblemente, porque si me paraba a pensar la mayoría de las cosas posiblemente ni las haría, ¿Y ahora? Arqueé una ceja mientras escuchaba la voz de Eunice.  “Ahora tengo que cambiar ciertos modos de actuar si quiero que esto funcione, nunca es tarde” Uno no podía comenzar una relación aunque aún estuviéramos conociendo, poniendo en riesgo su vida de continuó sin pensar y eso es lo que hacía yo.

Me parece lógico dar un repaso a fondo una vez a la semana — Mostré una medio sonrisa. —  Y supongo que lo más seguro es que me toque fregar y sacar la basura a mí. ¿A ti se te pegan las sábanas? Yo si no tengo porque quedarme en cama por algo estoy en pie antes de que amanezca, para hacer ejercicio básicamente y luego darme una ducha antes de desayunar e irme al trabajo, ya no empiezas en frío— Aunque tampoco me importaba hacer las camas ¿Cuánto hacía que no las hacía? Desde la academia porque en los hoteles era salir y al llegar ya estaba todo arreglado.  

En cuanto me mostró cual sería mi habitación dejé la maleta dentro y la abrí para sacar muda limpia. Aún me faltaba ropa por traer y otros objetos personales, no mucho más que una caja.  Cuando se viajaba tanto era mejor ir ligero pues siempre podías parar y compra lo necesario.  — Gracias por ceder la ducha —  Bajé la cremallera del traje de neopreno delante y saque ambos brazos.  Cuando iba a terminar de quitármelo entonces me di cuenta de algo y me ladeé para mirarla. — ¿Te molestaría si fuera en bóxer o slip por la casa? En el hotel no se quejan, pero tranquila que si tienes invitados tardo menos de cinco minutos en vestirme.

Me dirigí al baño y terminé por quitarme el neopreno para retirar el apósito y  echar una ojeada a la herida “Joder…” Eso era lo que odiaba del trabajo, pero era lo que tocaba cuando no era una paliza o balazo podía ser una maldición y con mucha suerte los demás quedaban peor que tú.  Me metí en la ducha para darme una bien rápida sólo con el fin de retirarme el salitre de encima y poder hacerme la cura y comer algo que el estómago empezaba hacerse presente.  

Limpie bien la herida con agua y luego cogí el gel para enjabonar el resto procurando no dar en la herida mientras los recuerdos que parecían ser de una década vinieron a mí. — Oye, Eunice. Me están viniendo recuerdos… ¿Recuerdas cuando Saimon Carter se cayó en las arenas movedizas? Hostias venga a decirle que mirara sus pies, venga a decirle que por esas zonas habían arenas movedizas y va y cae, menos mal que no estábamos en un campo de minas porque ya imaginas lo que habría ocurrido, todo de trocitos de él esparcidos por todas partes— Comenté sacudiendo la cabeza. — El pobre en vez de quedarse quieto empezó a moverse lo que provoco que se hundiera más, cuando tendí la cuerda y lo conseguimos sacar al tirar había perdido los pantalones — Empecé a reír porque en aquel momento no había tenido oportunidad al menos de demostrarlo porque en privado me había reído a base de bien. — Pero ves, es un caso de superación. Porque empezó siendo un torpe al cual no le pondría mi vida ni aunque supiera que no corriera peligro, sin embargo en sus últimos trabajos ha estado impecable.

Terminé por enjuagarme y salé de la ducha poniéndome sobre la alfombrilla para procurar no poner todo perdido antes de tiempo.

¿Tienes contacto con alguno? Yo con unos cuantos pero de eso de coincidir sin pretenderlo. Bueno tienes que contarme más cosas sobre ti— Miré a mi alrededor estando acostumbrado a encontrar la toalla justo al lado. —Eunice, ¿Las toallas dónde están? Puedes pasar que no pasa nada.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 12, 2016 10:04 am

- No, otra habitación con trabajo, no por favor, y nada de pinchar las paredes -negué con la cabeza, no estaba dispuesta a tener dos habitaciones con trabajo cuando tendría su despacho en el Ministerio- recogeré un poco y te dejaré la mitad de este despacho, de normal la puerta está cerrada, no esperaba hoy visitas.

Su nueva confesión me hizo sonreír- Si sabes cocinar tan bien tocas el piano, ya cocino yo, no te preocupes, pero tú sacas la basura y pones la mesa. Ah! Conforme van camino de terminarse las cosas pongo listas en la puerta de la nevera de la cocina, si me acuerdo de algo básico lo compro antes de llegar a casa y lo tacho, vengo a hacer una compra grande al mes y guardo todos los tickets. En estos momentos estoy ahorrando para una escoba, a la última le pegaron fuego conmigo encima -pero Barry Jefferson estaba en Azkaban, y aunque el Ministerio no cubriese los desperfectos de mi vehículo de transporte, yo me sentía bien conmigo misma.

Llegué al hall y le señalé la puerta de mi habitación- Dentro está el baño, pasarás tú primero -negué con la cabeza, nunca había tenido motivos para que se me pegaran las sábanas, era de las que a las seis de la mañana estaba en pie aunque me hubiera acostado a las tres, pero intentaba tener mis ocho horas de descanso- Los fines de semana que no trabajo a las seis estoy en pie, salgo a correr una hora por la mañana y otra por la tarde, arreglo un poco la casa y luego el resto del día a disfrutar. Soy bastante hogareña aunque no lo parezca -me gustaba estar en casa, e ir acondicionándola poco a poco, además, los últimos meses había dado bastantes tumbos, hasta que encontré esta casa y empecé a centrarme siguiendo el consejo de mi buen amigo Steven, un poco más en mí- Mi amigo Steven me dio el consejo de ser un pelín más egoísta y pensar en mí misma, en vez de todos los demás, y estoy intentando seguir el consejo. Te lo presentaré, porque tengo la intención de hacer una fiesta para inaugurar la casa.

Señalé la habitación de al lado con el dedo- Esta de aquí es tu habitación, tienes una cama doble y un sofá cama, es un cuarto bastante amplio, el sofá de abajo del comedor también se hace cama, me gusta tener lugares por si alguien necesita cobijo una noche -más que nada porque mi casa tenía la intención de gastarla de piso franco en caso de necesidad para la Orden, algún miembro e la Orden en el cuál confiase, tampoco iba a meter a cualquiera dentro de mi hogar- Hay otra habitación, pero es demasiado infantil, es que Steven tiene una niña, y si alguna vez decide venir con ella quiero que se sienta a gusto, él se amolda a todo, pero ya sabes que los niños tiene sus manías. ¿Se te dan bien los niños? -a mi por lo que había podido comprobar se me daban fatal, porque los había tratado como reclutas, quizás exigiéndoles más de lo que me podían dar.

Cuando entró al baño adecenté un poco el cuarto estirando el nórdico, no solía gastar sábanas, salvo la bajera y la funda del nórdico, y tenía tres, uno para verano, otro para entretiempo y otro para invierno, incluso cuando el frío apretaba, allí se caldeaba la misma con la leña quemada de las chimeneas. Era muy agradable entrar a un hogar cuando la nieve lo cubría todo y la temperatura exterior estaba bajo cero. Aquellos recuerdos de los que me empezó a hablar eran parte de mi pasado, yo también había tenido mis tropiezos, no había nacido perfecta, ni me las daba de ser perfecta, aún seguía cometiendo fallos, claro, que esos fallos no solían ponerme en peligro de muerte, o al menos, hacía un tiempo que ya no me exponía claramente, desde los ataques terroristas de Río- Dentro del cuerpo ya sea del ejército muggle o de los aurores, Yan, o evolucionas o mueres, los malos suelen ser mejor cada día que pasa, y los buenos no nos podemos quedar de brazos cruzados. Pero en el Ministerio Inglés necesitamos de un buen líder que nos sepa dar ánimos y nos sepa guiar, alguien activo y con la cabeza centrada -al menos aquella era mi impresión, y los de arriba no sabía con que pensaban, había cosas que yo veía muy claras, y sin embargo otras, no llegaba ni a captarlas, pero yo no tenía intención de convertirme en líder, no tenía madera para ello. Demasiado temperamental, perdía los estribos con suma facilidad, y no había cambiado mi manera de ser en toda mi vida, siempre había sido así.

Mientras él se duchaba y seguía hablando yo iba cogiendo la ropa que me pondría aquel día, aunque ahora que lo pensaba no había dormido, así que unos vaqueros, una camiseta y una sudadera de cremallera encima estaría bien, para cuando me entrase la modorra y me tumbara en el sofá.

Cuando me dio que podía pasar entré al baño y señalé una puerta en la pared- Oh, perdona, es que anoche recogí la ropa, están ahí, dentro del armario, aprietas y se abre la puerta -presioné con la palma de la mano y le saqué un juego completo de baño y manos, tendiéndoselas para que se pudiera secar. Dejé mi ropa sobre la tapa del videt y empecé a desnudarme- Deberías ir al centro de salud a que te echaran una ojeada a esa herida, no tiene buen aspecto -todo el que había recibido una herida de bala sabía el color que se ponía, pero es que su herida olía mal- Tiene pinta de estar infectada. Sólo con el olor ya se sabe.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Miér Oct 12, 2016 1:23 pm

Tuve que darle la razón y es que con el escaso trato que le había dado a la herida era de esperar que estuviera infectada. Mi idea principal realmente era una vez hecho la cura rápida luego echarle un vistazo o ir al médico pero los acontecimientos me obligaron a tomar medidas bien distintas y lo postergue para cuando estuviera en hotel. Además había leído en alguna ocasión no recordaba donde que la sal del mar era buena para la cicatrización de las heridas, aunque no estaba seguro si para las de balas iba a ser lo mismo.  — Tengo la sensación de que tengo algo dentro y es que la bala que me dio impacto antes en otro lugar — Aún podía oír el rebote. — Puede que con las prisas me dejara un fragmento, pensé hacerlo una vez pase el interrogatorio pero luego me vino lo otro comentado y tuve que largarme, a partir de ahí ya sabes toda la historia, no he tenido oportunidad de ponerme a ello—  Tampoco me apetecía mucho tener que ir al médico mientras tuviera aún oportunidad de poderme tratar en casa y es que era así de cabezón.

Me sequé rápido y enrolle la toalla en mi cintura, para cuando desvié la mirada me encontré a Eunice medio desvestida. Nos encontrábamos en otro entorno no profesional por lo que me permití recorrer con la mirada cada parte de su cuerpo que iba dejando a la vista, puede percibir que su piel bien podría ser suave pero las cicatrices eran evidentes, me eché una mirada al mío propio al menos lo que me permitía ver con la toalla en la cintura y estaba cubierto con mis propias cicatrices de batallitas algunas de las cuales había salido vivo por los pelos y literalmente hablando. “Me estoy pasando…Ice se está comportando más profesional” Desvié la mirada tomando el control nuevamente de la situación.  — Es cierto que siempre es importante tener un buen diligente, sino los gallos del corral se desperdigan— Empecé a reír, nunca mejor dicho por mi apodo. — Hace bastante que deje el ministerio inglés, estuve por un tiempo después de terminar en la academia y realizar las prácticas con un auror veterano. Que me imagino que puedes empezar a imaginar quién fue. Al tiempo me hicieron una gran oferta que no pude rechazar por varios motivos — Sí. O iba o me hacían ir eso era suficiente como para aceptar la oferta de buen grado. Pero tampoco podía realmente quejarme me había ido bien, había tenido la oportunidad de conocer a mucha gente tanto con el gen mágico como muggles y había podido aprender de ellos distintas formas de hacer las cosas, las buenas y las malas luego dependiendo de mí desechar las que no me iban a servir. Hasta final dar con mi toque con el cual me había regido desde entonces, podía trabajar con todo el mundo pero no tenía por qué opinar igual que todo el mundo. — ¿Los compañeros qué tal? No sé si aún quede alguno conocido por mí, muchos se fueron  a otros territorios, otros murieron… — Estaba Rashid que al ser hindú también fue fichado por su país, König el Alemán muerto hacía seis años de servició por mortifagos. Y muchos otros ilusionados por el futuro que estaba al alcance de nuestras manos.

Salí brevemente del cuarto de baño para ir a mi maleta y traer mi pequeño botiquín de servicio, el que me llevaba conmigo a cualquier misión, siempre se tenía que llevar pues los imprevistos podían hacer que no siempre tuvieras ayuda médica en el acto, por ello en la academia te mostraban hacer curas básicas hasta recibir la atención requerida.

Pero yo era cabezota.

Saqué una mini bandeja doblada y la desdoble revelando unas pinzas esterilizadas con tijeras. Una vez empecé a sacar los distintos materiales necesarios y recordando que debía de surtirlos. Me senté en el suelo junto con todo lo necesario — Las esponjas salvavidas nuevas que han salido hacen la vida más sencilla ¿No te lo parece? — Me puse unos guantes del paquete medio lleno y limpie la herida con solución salina.  Debía tener mejor visión para identificar el objeto extraño, ante la negativa a revelarse cogí la lupa y las pinzas. — ¿Entonces harás una fiesta de inauguración? ¿Crees que se extrañaran que tengas tan rápido un inquilino?  — “ ¿Vamos cabronazo dónde estás? Ven con papá…” Seguí hurgando en mi herida intentando distraerme al hablar y así apartar las molestias. — No sé si me llevo bien con los niños. Sólo he tenido tratos con ellos en un par de ocasiones en misiones y bueno conversaciones si tenía con ellos. Supongo que puede ser que si… — No estaba completamente seguro para decir un rotundo no ni un rotundo sí, pero si para dejarlo en un supongo.  — Son mini personas, sólo tienes que tratar de no ofenderles porque suelen ser sensibles con las palabras que utilizas, a veces si las modificas un poco aunque digas lo mismo les sienta mejor—  Fue lo único que aprendí  por el escaso tiempo que pase en rescate con infantes y adolescentes.  No era lo mismo decir pareces pordiosero o hueles mal a: al llegar te estará esperando una ducha. Te miraban hasta con alivio y bien mirado querías decir lo mismo.  “Te encontré” Tiré con fuerza extrayendo el metal y depositándolo en la bandeja.

Cogí esponjas cuando la sangre empezó nuevamente a salir y las introduje, no iba a poder cerrarla nuevamente como esperaba hasta que no estuviera seguro que la infección remitía, cabezón hasta la medula pero sensato.

Tendré que utilizar un nuevo apósito esta vez con carbón activo con plata de alginato, pero no esta tan infectado, he tenido infecciones peores que duraron un mes de tratamiento. Puede que en dos días o una semana pueda coserme la herida.  Sabes, aprendí a coser calcetines cosiendo heridas —  Mis puntadas no eran perfectas más bien irregulares y de distintos saltos y tamaños, pero estaba orgulloso porque las había hecho yo.  “Si al final el día que muera me identificaran por el cosido de mis heridas” Reí ante mi pensamiento.  Y es que a pesar de reírme era cierto en el trabajo en ocasiones tenía identidad y en otras podía ser también un total fantasma u otra persona.

Retiré las esponjas  metí el apósito impregnado y lo vende, hasta la próxima cura. Así me aseguraría que las posibles bacterias muriesen y no estaba demás tomar alguna que otra pastilla.

Si veo que de aquí a mañana o pasado sigue mal, me pasaré por el hospital—  Comenté mientras recogía.  — Sí quieres, podríamos ver una película esta tarde y cenar una pizza — “Eso WarCock estas demostrando ser un hacha en esto de las citas…Además, puede que ella quiera asegurarse que no nos llevamos a matar en la convivencia antes de pensar en citas por muy inofensivas que sean”.  Mierda, estaba perdido en todo esto, no estaba ni verde simplemente llegaba a azul.  
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Sáb Oct 15, 2016 5:45 pm

Mientras terminaba de retirarme la ropa para entrar en la ducha me chocó bastante lo que me dijo, una de dos o era un cabezón integral, algo que recordaba de cuando coincidí con él y no había cambiado en estos años, o estaba loco, porque anda que aguantar con un balazo tanto tiempo sin atención médica no era demasiado sensato, en el cuerpo y las fuerzas especiales nos enseñaban lo básico para no morir desangrados hasta recibir la ayuda médica necesaria. Pero si estabas al tanto de los avances de los artilugios que se desarrollaban para evitar terminar muerto en un callejón sin haber podido recibir la asistencia necesaria cuando una misión se complicaba. ¡Y que había impactado la bala antes en otro lugar! No me eché las manos a la cabeza de milagro, si aseguraba algo así era porque lo había escuchado, si hubiera impactado en cemento se habría incrustado en aquel lugar, si la había escuchado con lo único que podría haber impactado era algo metálico de mayor resistencia y eso hacía que la bala se cuartease, cambiara de dirección y entrara ne ángulos difíciles.

Abrí el grifo y dejé que el agua acariciase mi piel, estaba a temperatura agradablemente caliente, arrastrando todo el sudor de mi cuerpo. Él seguía hablando, como si le hubiera dado un ataque de verborrea y lo escuchaba como si estuviera sentado en el suelo. Me enjaboné y retiré el jabón de pelo y cuerpo antes de cerrar el agua y estirar el brazo para recoger el albornoz que estaba colgado en una pequeña percha en la pared.

- Sí haré una fiesta de inauguración a la que invitaré a unos cuantos amigos, pero no te preocupes son buena gente y muy amigables -al menos así lo veía yo, hacía bastante tiempo que no nos reuníamos, desde la boda de Fly y Drake, en donde me lo pasé en grande con Steven, bailando y bromeando con él y Clemence sobretodo, dándole las bendiciones a los novios y nueva pareja, y comiendo hasta reventar- Y soy de grupos reducidos, a mi las grandes aglomeraciones y desorden no me van.

Ya me había dicho que respetaba a las personas, así que suponía que no habría ningún problema- Pues la verdad es que no lo sé, no he hablado con nadie, siempre he vivido sola, pero he sido una persona muy sociable -le contesté a su pregunta anterior a la vez que me secaba con suaves golpes sobre la piel con la toalla y abría el armario de debajo del lavabo para sacar la crema hidratante y poder embadurnarme todo el cuerpo. Igual caía la breva y Yan sabía hacer masajes, algo que sería útil más adelante- Por cierto, ¿Sabes hacer masajes y no me refiero a los cardíacos?- le pregunté con una sonrisa pícara en los labios, viendo como conseguía extraer lo que buscaba y lo arrojaba dentro de la bandejita de primeros auxilios portátil- Ya, pero...¿Te gustaría tener hijos? Porque últimamente estoy reflexionando la idea de adoptar un niño o niña, realmente me da igual, de los de orfanato, algunos son magos y carecen del cariño de un adulto porque han perdido a sus padres y nadie se ha podido hacer cargo de ellos. Ya desde la facultad empecé a visitar estos sitios para ayudar a preparar algunas fiestas. Te juro que pensaba que tenía buena mano con los niños, hasta que di una clase en Hogwarts.

¿En serio aprendió a coserse los calcetines cosiendo sus propias heridas? Observé su torso, estaba plagadito, y me lo podía creer, seguramente alguna de esas cicatrices que se veían a simple vista se hubieran disimulado si las hubiera enganchado un profesional, me embadurné de crema y me coloqué la ropa, dejando la toalla de manos sobre la cabeza, envolviendo el pelo para ir retirándole la humedad- En caso de perderte la mejor descripción tuya sería cositón andante. A mi se me da fatal las agujas, las únicas que controlo un poquito son las de punto. Prefiero ir a un hospital a que traten mis heridas como debe ser en su tiempo, aunque si te digo la verdad, espero no tener que pisar un hospital -las cosas como fueran, prefería no pisar los hospitales, eso significaba que no me había lesionado, y las vacunas ordinarias y revisiones las solía pasar dentro del cuerpo.

¡¿pero si ni siquiera habíamos desayunado y ya estaba pensando en la tarde!- ¿Qué te parece si empezamos por la primera y más importante comida del día llamada desayuno? -le pregunté divertida- y a lo largo del día ya vemos como nos lo planificamos y qué hacemos, ¿Te parece? -señalé todo lo que había gastado con un dedo, colocándome ya la sudadera azul con capucha y cremallera para estar por casa cómoda- Por favor, no dejes todo eso en medio del baño. Iré a preparar el desayuno -me acerqué a él, le acaricié el rostro y deposité un suave beso sobre sus labios antes de separarme y salir del baño directa escaleras abajo. Bombeándome el corazón a un ritmo que ni la mejor banda de rock conseguía con su baterista, pero ilusionada y con ganas de que bajara en cuanto estuviera instalado en su habitación.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Sáb Oct 15, 2016 9:44 pm

Lo difícil que me estaba suponiendo no echar unas miradas a su cuerpo mientras se estaba embadurnado de crema, y ese dato lo conocía porque indudablemente lo había visto de soslayo. Sonreí al ver que teníamos un nuevo punto en común sobre las aglomeraciones, porque supuesto podía estar rodeado de muchas personas como ya había pasado más de una vez, por trabajo o turismo, pero por preferencia quería un lugar más tranquilo con poca gente a ser posible en la que se pudiera escuchar bien y mantener conversaciones fluidas.  También estaba abierto a conocer a gente nueva, otra cosa es que toda la gente que conociera llegara a caerme mejor o peor, pero el trato cordial era fundamental para mí, un principio que llevaba a rastras desde niño y nunca me había venido mal.

No es lo mismo un masaje cardíaco, que un masaje que te pone cardíaco” Suspiré ligeramente. “Con Eunice corro el peligro de que todos me pongan cardíaco…

Masajes…— Miré mis manos por reflejo y no las veía mal como para dar un masaje una vez fuera ella misma quién me dijera la intensidad del mismo. — Pues nunca le he dado un masaje a nadie, pero siempre hay una primera vez— La idea de recorrer su fisonomía con mis manos aunque sólo fuera masajear y aplicar algún a ungüento para destensar los músculos tras una larga y dura jornada de trabajo llegaba a ser hasta placentero.  Me concentré en seguir recogiendo evitando dejar algún rastro de sangre y dejar todo tal cual se encontraba mientras escuchaba su respuesta.  —Por supuesto, claro el desayuno. No creas que lo he olvidado que mi estómago no perdona— Aumenté mi sonrisa. —Me parece bien, y no te preocupes que lo dejaré todo como nuevo— Parpadeé al sentir sus suaves labios sobre los míos nuevamente, y cuando me quise dar cuenta continuaba en la misma postura en el baño con la misma cara de bobo pero sin ella. Hasta unos minutos siguientes no termine por reaccionar y recordar que había dicho algo de ir a preparar el desayuno.

Eché una mirada al baño tras terminar de recoger y esterilizar el material utilizado para luego guardarlo en el maletín.

Espera… ¿Dijo algo de hijos?—  Había estado tan inmerso en mi labor de extraer la bala y la conversación para conocer más a Eunice y evitar las molestias, que ese dato sumamente importante había decidido ocultarse hasta estar plenamente consciente. De golpe me estaban entrando pensamientos que antes no había tenido nunca, tal vez la edad y las etapas de la vida que te hacían ver la vida de un modo diferente y evolucionar. Nunca había pensado en la posibilidad de llegar a tener una familia real en mi vida, tal vez porque lo veía algo muy lejano o porque no encontraba a la mujer correcta en mi vida con la cual compartir todo. ¿Me veía con niños? Me miré al espejo detenidamente acariciándome el mentón. Edad para ser padre por supuesto que tenía y podía mantenerlos y procurarles lo que precisaran,  y lo que tenía claro es que jamás sería como mi padre. Ese hecho a pesar de acojonarme ya me hacía ser un buen padre sin tener hijos.

Adoptar era una opción tan válida como cualquier otra y no me cerraba en banda a ello.  “Una pequeña personita me diría papá” Sonreí al reflejo del espejo y sacudí la cabeza.

Empecé arreglarme con la muda limpia, unos vaqueros comunes y una camiseta, manteniendo la sudadera a mi lado por si el frío regresaba, pero el baño me había hecho entrar en calor. Me ocupe de mi traje de neopreno retirándole la sal con agua fría para finalmente colgarlo en la ducha.  Ya preparado a la vez que ansioso baje las escaleras para encontrarme nuevamente con una de las mujeres más bellas que me había encontrado en la vida, aproveché medio escondido entre el marco de la puerta de la cocina para observarla en su labor de cocina. “Está para hacerle una foto, lo que depara a veces el futuro…” Seguí recreándome la vista un par de minutos más, pero si seguía corría el riesgo de ser visto eso si ya no se había dado cuenta de que era observada, era una de las sensaciones que se desarrollaban desde la niñez.  Di un paso entrando en la cocina dejándome ver sin perder la sonrisa. —¿Necesitas que te ayude en algo?—  Me ofrecí aunque no tenía mucha idea en que podía ayudar y más porque tampoco sabía aún donde se encontraban los utensilios para poner la mesa. “Menos mal que no me ha visto cocinar…eso podría espantarla”  Tal y como le había comentado no era mi fuerte, lo descubrí realmente en la base cuando me encontré la cocina cerrada y yo con hambre, no había tenido más opción que entrar en la cocina a prepararme algo sencillo, con lo fácil que lo ponían los cocineros por la televisión cuando elevaban la sartén y hacían volar la tortilla. Pero la realidad fue que mi tortilla quedo enganchada en el techo y duró dos semanas en caer.

Eunice, no me dio tiempo a contestar el tema de los hijos— Saqué el tema y así hablarlo cuanto antes porque si me lo había sacado tan pronto es porque en verdad era muy importante para ella.   —No te voy a engañar, todo esto para mi es nuevo y nunca antes me lo había planteado al menos no muy en serio. Pero, creo que estoy preparado para ser padre llegado el caso—  Sólo deseaba estar a la altura de las circunstancias porque era una responsabilidad muy grande aun así estaba más que dispuesto a poner todo mi empeño a ser no sólo un padre sino un buen padre, porque padre podía ser cualquiera, buenos escasos.

Pero que bien huele— Alabé con honestidad. —Veo que no te estabas echando flores en vano.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Sáb Oct 15, 2016 11:06 pm

"¡Oye, pues yo me presto voluntaria para que aprendas a hacerlos!", no podía evitarlo, todo lo que me decía me parecía más o menos bien, era una persona muy tolerante, hasta cierto punto, por supuesto, como tocaran mis valores morales y el código por el que me regía en la vida, me molestaba, y lo hacía saber. Dios...sólo con pensar que sus manos se posarían sobre mi cuerpo me hacía vibrar de una manera que en la vida había sentido, y me sentía pletórica- Como nuevo no necesito que lo dejes, con que lo dejes como estaba por mi es suficiente -y sí, estaba casi completamente nuevo, la casa la había estrenado y dejado a mi gusto, quizás tuviera que ir amoldando un poco también sus gustos si íbamos a vivir los dos, y de momento parecía que así fuera a ser. Joder, si es que había conocido a mi abuelo, y ya me había dicho que le había hablado bastante de mi en una época en la que yo no era exactamente como ahora, pero mi manera de tratar a la gente y los pilares que regían mi comportamiento no distaban tanto. ¿Cuánto nos llevábamos, seis años? Este chico me sacaba seis años de ventaja en el cuerpo, seguro que había vivido experiencias mucho más peliagudas que las mías.

Al comentario de los hijos había pasado olímpicamente, por lo que en estos momentos no sabía a qué atenerme, igual lo había acojonado y me bajaba con la maleta para despedirse, o igual no me estaba ni escuchando o no había hablado lo suficientemente alto, de todas maneras era algo que mientras no tuviera una pareja estable ni me podía plantear, y ya llegaba a una edad que sin ser problemática tampoco me podía dormir en los laureles. Mi instinto maternal se había despertado de golpe, de hacia un par de meses a aquí. La manera en que Steven hablaba de su hija me había hecho pensar que yo eso jamás lo tendría, y tenía muchas más ganas de tener una personita a mi cargo para poder aportarle cariño y ella me lo aportase a mí. Alguien que algún día me pudiera llamar mamá, que me cogiera de la mano y bajo mis brazos encontrase el lugar más seguro del mundo. De mi parte desde luego no tendría abuelos biológicos, pero quizás de la otra persona que compartiera la vida con nosotras, sí. Y tíos postizos, al menos, iba a tener a los mejores.

Seguía preparando el desayuno, con la idea de tomarlo en la terraza de detrás de la casa, en donde ahora que lo pensaba cabía un gimnasio al aire libre si es que War necesitaba ejercitarse de aquella manera con aparatos, porque la piscina proyectada estaba sobre papel en un croquis, pero podía sufrir modificaciones, incluso le cabría una pequeña casita si no quería tener esos aparatos a la intemperie, que cuando hacía calor bien, pero cuando llegaban las heladas, no había quien resistiera demasiado en la calle, incluso con abrigo.

Recogí las rebanadas de pan de la tostadora en cuanto saltaron con un plato, las estaba esperando, les coloqué el tomate restregado por encima, un poco de aceite y trocitos de ajo. El ajo era muy bueno para la circulación y con aquella herida mejor comer sano.

Café y una jarrita de leche por si se quería echar, así como rema de leche batida y dos vasos de zumo de naranja recién exprimidas. El azucarero y todo colocado sobre una bandeja. Tenía la sensación de que alguien observaba, pero no quería darme la vuelta, tampoco quería parecer pretenciosa. Era nuestro primer desayuno juntos. Estaba esperanzada de que esto iba a funcionar, porque con el cariño con el que me había hablado de mi abuelo conociendo su parte profesional, si había conocido la personal reconocería en mí varios puntos en común, él me había criado. Pero jamás había podido corregir que me tomara todo de manera literal, y eso, sacaba de quicio a algunas personas.

Elevé la bandeja con ambas manos y me giré al escuchar su voz-Pues si abres la puerta de la cocina que da al jardín de detrás, será suficiente. No vayas a decir que tú te encargas de llevar la bandeja, con la herida que tienes en la pierna que te mantengas en pie sin quejarte ya es toda una hazaña -porque estaba convencida de que los hombres eran quejicas por naturaleza, por u constipado reunían a la familia para darles el último adiós, y luego se recuperaban como el resto del mundo y había acaecido un milagro. Le sonreí divertida- Sólo has de girar el pomo y retirar el pestillo, es muy sencillo.

Y de camino me comentó lo de los hijos- Tranquilo, yo llevo pensando con esto de ser madre sólo un par de meses, pero me echa para atrás el tema de biberones, papillas, cambiadas de pañal y mal dormir por las noches a causa de llantos, mocos y cólicos. Toqué el tema con un amigo, sé que si me pierdo esa parte me pierdo sus primeros pasos, sus primeras palabras, y muchas otras cosas, pero me gustaría ser madre y por ello pensé en la acogida o la adopción, pero sin tener una pareja es harto difícil que te den una custodia, aunque sea pasajera -algo que también me echaba un poco hacia atrás, porque le cogías cariño y después se iba con otra familia el niño o niña, y eso dolía- Tan sólo quería conocer tu opinión sobre los niños.

¿Echarme flores? ¿Para qué me iba a echar flores en algo como cocinar? Cuando era tan fácil que te pillaran en la mentira, más con algo tan rudimentario y dejando a un lado que odiaba las mentiras y la gente falsa.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Dom Oct 16, 2016 12:04 am

Empecé a reír por cómo me explicaba como abrir la puerta de la cocina que daba al jardín. Seguramente me veía cara de perdido pero el humor lo seguía conservando a cada instante. —Creo que podre con el pomo, si oyes gritos no te preocupes es que se está resistiendo— Bromé. Y miré la pierna herida oculta por los vaqueros a decir verdad el dolor era soportable no como en otras ocasiones en las que había parecido más un no muerto que un si vivo. Teniendo en cuenta en la fabricaba que me metí a toda prisa sin respaldo a la espera que llegaran los refuerzos y plagado de narcotraficantes, salir con un balazo y arañazos por la cristalera había sido todo un logro o mejor dicho milagro.  —Na… he estado peor te lo puedo garantizar—  Aunque no le iba a negar que los hombres nos quejáramos a menudo porque en un momento dado ahora que íbamos a vivir juntos era pillarme las manos. Pues yo como enfermo era lo peor del mundo, una cosa es salir herido en servicio y otra cosa distinta era pillar fiebre de dragón o un simple catarro, era mal enfermo y malo a tomar medicinas.  Gracias a los genes tal vez los resfriados eran escasos y posiblemente fuera por el hecho de los baños que me hacía con agua y hielo que me hacían aguantar temperaturas heladas y subir mi capacidad de aguante ante tales virus, no estaba del todo seguro pero ese era uno de los pocos buenos consejos que había logrado de parte de mi padre.

Abrí la puerta sin mucha dificultad y la mantuve abierta para que ella saliera con la bandeja.  

Si te soy sincero nunca he cambiado un pañal en mi vida, aunque he visto y hecho tantas cosas que jamás pensé que haría que cambiar un pañal no creo que me fuera a dar asco o trabajoso, pero entiendo lo que quieres decir al ser tan pequeños requieren cuidados muy específicos y noches sin dormir, y cuando te encuentras trabajando por ejemplo en un caso en casa aprovechando que todos duermen, el tener que estar pendiente de los lloros pues no habría concentración… —También estaría la posible preocupación, porque al no haber tenido un hijo en mi vida no sabría decidir cuando era algo grave o no, seguramente hasta llegaría a ser de esos padres preocupados que preguntarían continuamente a los especialistas o surfearía pero por google. “Lo que me faltaba ahora comprar revistas de crianza…” Ya hasta me imaginaba con ellas, leyendo en la oficina en mis ratos libres mientras me tomaba el café. “Un libro tal vez”.   —Bueno adoptar es una opción muy buena, como comentaste hay brujas o magos que están en ellos y necesitan no sólo el cariño sino la comprensión de lo que les está ocurriendo. Y por ver los primero pasos u oír las primeras palabras existen métodos. Siempre podemos utilizar un pensadero ¿No? Por pedir un rato prestado unos instantes no creo que se  caiga el mundo a alguien.

Tomé asiento en la terraza el ambiente era fresco pero no helado y al no estar mojado se estaba de narices. Di un mordisco a la tostada ya con hambre, demasiadas horas para mi estómago sin comer.

¿Te imaginas cuando te digan, mamá? — Sonreí sacando el tema ya que me lo había imaginado en el baño y quería ver su rostro y su opinión al respecto.  —Eso sí el acoger creo que debe ser algo delicado porque luego existe la posibilidad de encariñarse y el niño sería el doble de sufrimiento ¿No te parece? En el caso de acoger sería con la posibilidad de adopción…— Creo que me estaba adelantando a los acontecimientos y antes teníamos que afianzar nuestra relación, me estaba dejando llevar y ya me imaginaba una vida junto a ella y con retoños por la casa. “Quién me ha visto en el trabajo y quién me ve ahora mismo…”  —Supongo que ya deje clara mi postura  sobre los niños— Puse el freno y bebí un poco de zumo. —Gracias por el desayuno— Guiñé un ojo. —Si quieres puedo intentar de hacerlo yo mañana para compensarte.

La terraza era espaciosa no era completamente inmensa pero era más que suficiente para una pequeña familia. Y ya estaba de nuevo con la palabra familia en la cabeza, pero ahora que había pensado en la posibilidad de tenerla no me la sacaba de la cabeza.

Nunca he ido a un orfanato antes ayudar, no tengo excusa la verdad simplemente nunca se me había ocurrido, pero si quieres o crees que puedo ser útil, podría ir contigo alguna vez. Se me da bien hacer chapuzas… jugar algún deporte con los niños no sé, ahora mismo no sé me ocurren más cosas, pero que sepas que mi oferta está en pie.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Dom Oct 16, 2016 5:52 pm

Pues si se le resistía un pomo y un pestillo mal íbamos, pues los tenía colocados en todas las habitaciones salvo en la que había acomodado como la infantil, por si venía algún hijo de algún amigo a casa, o me veía en la tesitura de tener que meter a un mago o brujita que aún no alcanzaba la edad de ir a Hogwarts, o ya la tenía y había sido separado de sus padres.

Esperé con la bandeja a que abriera la puerta de la cocina que daba al jardín trasero y salí con ella sin demasiado esfuerzo, estaba acostumbrada a cargar con entes más pesados, incluso de un empujón enviarlos contra la pared, para que se atuvieran a las consecuencias. Todo lo ruda que podía llegar a ser en el trabajo, lo tenía de dulce con la gente que me importaba y en un entorno no hostil.

- Estoy segura de ello -vamos que yo también había pasado por el Navy Seals team 6, y si te daban los buenos días de manera amable algún cargo podías echarte a temblar con lo que venía después. O sino en las redadas, los equipos que se montaban para los posibles ataques antiterroristas, como la de Río. En la que el MI-6 me había dado vacaciones durante casi un mes, por mi metedura de pata y confiar en la persona menos confiable, pero los Navy Seals no me habían dado vacaciones, y el Jefe mágico sabía que yo me movía con soltura en ambos mundos, por lo que aprovechó mi presencia con el chavalín que me acompañaba. Aunque cierto era que no sabía si la misión se había abortado, pero podía disfrutar de las vacaciones pagadas. Aunque demasiadas ganas no tenía, mi moral estaba por los suelos en aquel entonces- Yo sola ni me lo planteo, War, es inconcebible, tendría que meterlo desde bien chiquito en una guardería, se me iba a ir el sueldo en ello, y para eso no tengo un bebé, sino puedo disfrutar el tiempo con él, por ello pensé lo de la adopción, pero o tienes pareja estable y reglamentada mediante papeles, o te pasan por alto, algo que veo muy injusto, porque igual pueden dar amor una pareja de homosexuales que alguien que pueda formar una familia monoparental -me encogí de hombros y dejé la bandeja sobre la mesita redonda que tenía en el porche de detrás-pero la ley es la ley, y yo juré cumplirla.

¿Qué tipo de auror sería si me saltar las leyes? Uno malo, si me tomara la justicia por mi mano y pasara por encima de las leyes, me convertiría en un auror de los que más odiaba, los corruptos. Los que se pensaban que estaban por encima del bien y del mal, los que se pensaban que jamás serían cazados porque eran demasiado listos- ¿Sabes como de mal ha sonado eso de acoger un niño con posibilidad de adopción? Parece que estés hablando de un alquiler con posibilidad de compra, por Dios -me senté en una de las sillas con cojín mientras le replicaba, quería creer que no lo había dicho con ese tono, pero a mi me había sonado fatal, y no podía reprimir mis pensamientos demasiado tiempo- Supongo que no lo habrás dicho con ese ánimo, y perdona si mis palabras han sido demasiado duras, pero así me sonó, y no quiero compartir con alguien que ve a las personas distintas de lo que son, personas con sentimientos y vivencias, no simples objetos que puedan ser utilizados conforme les convenga.

Me serví dos cucharas de azúcar en el café y luego le añadí un poco de leche y crema de leche batida, antes de remover para que se disolviera el azúcar. Me gustaban los dulces desde niña, y el café lo tomaba excesivamente dulce para los buenos cafeteros, para mí era la droga que me mantenía despierta, aunque no dudaba que iba a terminar echada sobre el sofá dentro de poco, pues el cansancio empezaba a notarse, y mañana ya comenzaba de nuevo con la rutina.

Sonreí y negué con la cabeza- No hace falta, de verdad, mañana comienzo ya a trabajar, si esta tarde salimos a por algunas cosas, podemos hacer una copia del juego de llaves de la casa. Pediré que unan la chimenea al Ministerio, voy a tener que hacer varios trámites, y revisar unos cuantos casos que tuve que dejarme apartados, entre ellos el de Big Evil -no le iba a mentir, le había dicho que no todas las conversaciones fueran sobre el trabajo estando en casa, pero sólo me faltaba saber una cosa de él, sólo que me parecía demasiado fuerte soltárselo a bocajarro, a ver si se iba a atragantar o sentarle mal el desayuno, como le había dicho a Steven vendría mi caballero en su corcel, que en este caso había sido mejor, pues me lo había encontrado subido a una tabla de surf, en uno de mis lugares favoritos y bajo las estrellas y la luna, no podía evitarlo, yo también era una romántica empedernida- ¿Tú cuando comienzas?

Lo del orfanato ya veríamos, más adelante, pero había uno muy famoso en Londres, en donde había una niña muy cariñosa sin padres, apta para la adopción.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Lun Oct 17, 2016 12:18 am

Debía darle la razón te tal cual sonaba mal, tampoco era un enterado en la materia sólo lo que me había tocado ver en algún momento en el departamento a la par de gustarme estar enterado sobre el mundo y existía la posibilidad de acoger a los pequeños por tiempos determinados y luego nuevamente estos regresaban a sus respectivas familias u eran colocados a otras familias, sin embargo existía el acogimiento con la opción del si el menor y la familia así lo quería pudiera adoptarse definitivamente, aunque por supuesto debían de darse varias alternativas. — Siento haber sido brusco al exponerlo Eunice, sé que esos términos pueden ser duros o incluso insensibles pero son los utilizados realmente. Básicamente lo que te comentaba es que entrar en el sistema de acogimiento puede llegar a ser duro, tanto para el menor como para nosotros. El roce hace el cariño y por norma general estos niños que son dados en sistema de acogida regresan con sus familias, algo que por supuesto entiendo puesto que tienen familia y muchas veces no pueden estar con ellas por circunstancias mayores… — Una mala economía del momento, errores de juventud o imposibilidad por adicciones, tantas causas y no era nadie para juzgar, otras por supuesto malos tratos esos ya eran un caso aparte. —Pero no quita que se pase mal ¿No te parece? Por supuesto soy de la opinión de si algún menor necesita un acogimiento urgente por un periodo tanto como a corto o  largo  plazo, acogerlo sin problemas. Pero para algo más seguro sería la adopción y algo leí una vez que hay un sistema de acogimiento que si la integración es favorable puede darse la opción a solicitar  la adopción, por supuesto pasando las pruebas pertinentes, que creo que deben ser más que las de acogida— Rocé mi mentón pensativo, hasta tanto información no llegaba, sólo lo visto y lo leído pero nunca era tarde para informarse.

Prefería no dar mi opinión sobre las adopciones y el tráfico y comercio que podía lograrse con ellas, por supuesto no veía a los niños como mercancías de comprar, usar u tirar. Pero no era ciego para ver la gran cantidad de dinero que podía mover las adopciones, los mismos políticos que se reunían en la mesa redonda tipo rey Arturo, con sus consejeros fieles y el usado de títere, exponían las leyes de adopción, era partidario a hacerse cuantas pruebas fueran necesarias para ver si eras apto a tener menores en tu cargo. Pero de ahí el desembolso de dinero que te exigían por papeles viajes de ser el menor de otro país, y luego llamada ‘Donación voluntaria’. Voluntaria entre comillas pues era exigida, con el propósito de utilizar ese dinero para el resto de niños ¿Pero verdaderamente llegaba? Eso era totalmente desconocido por mí y que conocía era debido a algunos padres que en América se habían quejado del aprovechamiento, por supuesto no eran temas de los que personalmente me encargaran, eran pasados a otros departamentos más dados a estos temas, pero terminas por enterarte cuando venían desesperados para meter una denuncia en la oficina de Aurores.

Me consideraba un tío bastante tolerante y que no juzgaba a la ligera a no ser que lo presenciara de lleno y no viera una justificación suficiente. Pero me costaba ponerme en la tesitura de abandonar a un hijo de no ser una causa mayor que no me permitiera cuidar de la forma que se mereciera, como una posible imposibilidad… aún así una decisión jodida, pero era cierto que esos pequeños necesitaban  a alguien que les diera la oportunidad de tener un hogar y ser queridos. Adoptar cada vez me parecía la opción más correcta, de no haber pensado jamás sobre estos temas ahora no podía parar de hacerlo, Eunice me estaba haciendo pensar en cosas en las que antes no había reparado ya fuera por no tener a alguien que me lo hiciera ver, que pudiera convertirse en alguien importante en mi vida o porque me encontraba demasiado metido en el trabajo, todo guardaba realmente relación.

A lo mejor una  semi veela me puso mi vida patas arriba para mal, para encontrarme con una mujer que me la pusiera patas arriba para bien” Sonreí ante mi propio pensamiento.

No hace falta que te disculpes, es comprensible me hago una idea de cómo sonó— Debía aclarar este punto cuanto antes. —Pero no lo dije en plan sensible ni como si fueran mercancías, todo lo contrario. Para mi si esto se lleva acabo, será mi hijo o hija por igual no habrá diferencia por mi parte.  Eunice, quiero que esto te quede claro— Usé nuevamente mi voz seria para que comprendiera que en estos instantes no bromeaba. —Yo no veo las personas como objetos,  o como números o como desees llamarlo. Para mí  las personas son importantes, a no ser que sean criminales declarados, asesinos de todo tipo que atenten contra los inocentes entonces mi importancia por ellas va ligada a otros derroteros, como podrás comprender— Medio sonreí para suavizar un poco el tema antes de proseguir al darme cuenta que parecía estar en el trabajo, pero quería hacerme entender y no dar más margen a dudas sobre estos temas. —Mira reconozco que en medio de una investigación puedo ser un cabrón, que en los interrogatorios puedo ser insensible, que en los entrenamientos a la parte de cabrón puedo ser hijo de puta, pero te puedo garantizar que aun así jamás fallaré a un compañero que me otorguen, eso sí por supuesto si es íntegro y fiel al código. Porque como vea que hace cosas que no debe excusándose en una placa, seré el primero en entregarlo. Y no me refiero a errores comunes que puede hacer cualquiera a pesar de los años que llevamos en el cuerpo, porque no somos perfectos ni somas más que nadie. Sólo estábamos entrenados y cada uno con los años aprende su propia técnica de trabajo, yo no me considero ni mejor ni peor que nadie, sólo alguien que se esfuerza día a día en hacer un buen trabajo, porque eso es lo que me llena, no el qué dirán, no en si me dan medallitas y golpecitos en mi espalda.

Continué con mi desayuno que había dejado aparcado dada la charla, y es que aunque mi estómago no perdonaba, sabía detenerse de dar la murga cuando había una necesidad importante, ya lo tenía entrenado de tantas salidas por misiones a media comida o cuando tenía intención de alimentarme. Lo mejor era llevar en esos casos chocolate encima como yo hacía, a poder ser más de una barrita, tanto para tu compañero como para ti mismo y de previsor con el chocolate me consideraba el número uno.

Salí de mis propios pensamientos en los que últimamente me sumergía y empecé a reír de nuevo, no estaba seguro si por su contestación a mi ofrecimiento de hacer el desayuno era para huir de una mala experiencia culinaria o porque temiera que le explotara la cocina de su casa recién hipotecada, que por el simple hecho de empezar a trabajar, no sabía la respuesta pero eso no le quitaba la gracia.  —Vale, pues ya se me ocurrirá otra cosa para compensar— Asentí, el tener la copia era esencial por si daba la casualidad de que no hacíamos el mismo turno o surgieran imprevistos.  —Sí enlazar la chimenea al ministerio será lo mejor, así si alguno se nos pega las sabanas lo tendremos fácil para llegar— Sólo se me ocurría un motivo que fuera lo suficientemente fuerte para permanecer más tiempo en la cama, y tenía que ver con la mujer con la que estaba conversando desde el amanecer, un paisaje curioso a la vez de idílico en nuestro primer encuentro.

Mi semblante cambio en el acto al oír nuevamente a Big Evil. —Si no te es molestia me gustaría poder comparar notas y posibles transcripciones, pruebas sobre lo tengáis del caso Big Evil. Hace como dos meses estuve en Italiana…— Al saber del asesinato cometido allí lo tuve claro y me presenté allí antes de incluso que me lo asignaran, sabía que la rapidez en estos casos era vital para encontrar pistas que seguir, como siempre ningún testigo, ninguna huella pero si rastros de magia que llevaban a varitas de magos fallecidos o asesinados hacia años, por tanto no al verdadero portador de la misma.  ¿Por qué tanto odio a brujas, magos, muggles a niños inocentes o ancianas desvalidas? No encontraba ninguna coincidencia, toda parecía ser un juego de ruleta rusa y a quién tocaba era quién moría.  

Mañana entrego la carta y pasado mañana empiezo a trabajar, al menos eso me dijeron— Comenté recordando la escueta conversación. “Seguramente tomaran su tiempo en buscar todas las misiones en las que he participado y la forma de llevar mis casos…” — Supongo que me asignaran a un compañero, espero que me asignen buenos casos— En cuanto a los Navys SEALS Team 6 sólo era llamado cuando se requería una acción inmediata y siempre por supuesto en las más sincera discreción y por el momento no había sido avisado de una redada, rescate, o infiltración inminente, podía dedicar todo mi tiempo a mis trabajos como Auror.

Sabes, a menudo me pregunto ¿Cómo debe ser Big Evil? Pero cuando intento hacerme una imagen sobre él o ella después de todo lo que hace no es fácil, la imagen se asemeja más a la de un monstruo y a menudo me pregunto si no me habré cruzado por cosas de la vida en algo tan cotidiano como en un hotel, en un autobús o en supermercado— Dije en voz alta los pensamientos que en ocasiones tenía en privado, si investigaba el caso tanto como yo lo más seguro es que me entendiera.

Sacudí la cabeza y tome otra tostada al darme cuenta que ya había terminado la primera. —Pero hablemos de otra cosa, eso lo dejamos mejor para cuando empecemos el trabajo. Es tú día libre antes de incorporarte mañana y bien podemos hacerte el rato ameno. Va, anímate y cuéntame ¿Cómo era la pequeña, Eunice que traía de calle a Hayden Neisser y cómo es la de ahora? Por supuesto la niña de sus ojos siempre eso era evidente— Sonreí amigable. —Aunque bien mirado si te quieres echar un rato ya que no has dormido lo vería lógico y no me molestaría. Yo puedo recoger los platos y limpiarlos si no tienes lavavajillas— Ni si quiera me había percatado de ese detalle al estar simplemente mirándola a ella. —Luego, una vez descanses podemos hacer los demás encargos.—Di la opción de que pudiera irse a descansar sin sentirse obligada a hacerme compañía.

Si sale bien y formo una familia no sólo con mujer sino con hijos. ¿Debería que hacerle una visita a mi padre?” La idea no me entusiasmaba, regresar nuevamente a esa casa si es que seguía viviendo él allí, el que él tuviera contacto con gente de mi vida cuando tanto rechazo le causaba la magia al verlo antinatural. Aunque si alguna vez a Eunice le daba por preguntarme no podía simplemente decirle que estaba muerto al estar seguro que de momento no era el caso, puesto que sería iniciar la relación con una mentira de por medio y eso sólo causaba distanciamiento y desconfianza nada más empezar, lo mejor era la verdad.  “Seré mejor que deje de pensar eso y cuando llegué el momento ya me ocuparé” De momento era preocuparse por cosas del momento y no comerme la cabeza por preocupaciones que lo más seguro es que no se dieran al menos como me imaginaba.  
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Jue Oct 20, 2016 4:33 pm

Hablar de niños en estos momentos era adelantar demasiados acontecimientos. ¡Dios! Acabábamos de coincidir después de varios años trabajando en alguna que otra misión juntos, pero distanciadas lo suficiente y no en un trato coloquial como el que estábamos teniendo, él estaba por encima de mi en grado, y a los superiores se les respetaba, aunque te cayeran como una patada en el hígado, que por suerte no era ese el caso. War ganaba muchísimo como persona, realmente en el trabajo, al menos en el Navy Seals Team 6, era un auténtico malnacido, él era uno de esos que me había hecho replantearme todos los esquemas de cómo se debía tratar a un criminal, digamos que en el papel de "Poli bueno, poli malo", yo siempre había hecho del bueno, dejando a mis compañeros que ejercieran su lado más sádico ya amedrentador para que los culpables cantaran como pajaritos una vez volvía a entrar yo. Pero aquellos entrenamientos, teniendo que que formarme para luchar contra terroristas, me habían mostrado mi lado más salvaje, el cuál no me gustaba tener que sacar a la luz.

Regresar a Londres me daba paz a mi alma, volvía la serenidad a mí, los niños del colegio de Magia y Hechicería no eran terroristas, algunos sí, en potencia, pero no la gran mayoría, y yo los había tratado como reclutas, intentando sacar de ellos lo mejor de sí mismos, pero no había caído en la cuenta que no eran más que infantes, con las hormonas revolucionadas y que ninguno iba a entender mis métodos, porque para la gran mayoría la escoba sólo servía para jugar a quidditch, nada más, ni siquiera la reconocían como el transporte predilecto por la mayoría de magos, en cuanto conocían la desaparición, se olvidaban de las escobas.

Mantenía los ojos abiertos simplemente por respeto a War, porque internamente estaba empezando a dar cabezazos sobre mi propio desayuno, necesitaba una cama, ya había reído, me había relajado y ahora me entraba el sueño, mejor acostarme cuanto antes, porque si tardaba mucho más al día siguiente estaría agotada si dormía por la tarde y trasnochaba. Bostecé y me tapé la boca con la mano, parpadeando y dejando escapar las lágrimas que humedecían mis ojos- ¿De verdad quieres saber como era Eunice de niña? Preguntona, curiosa, con poco temple, muy nerviosa, tocona, pero a la vez cariñosa y risueña. Sabía qué decir en cada momento para sacar de quicio a una persona, pero la pubertad pasó a formar parte de mi vida, y entonces fue peor, empecé a fijarme en los chicos, y puedes imaginarte las miradas asesinas de Hayden cada vez que alguno venía para recogerme y llevarme al cine, creo que en ese tiempo sacó más veces la mirada asesina en casa que la varita en sus casos -y no era por dármelas de supervaliente, pero quien había visto la mirada asesina de Hayden Neisser y había sido capaz de mantenérsela en su época rebelde, cualquier otra mirada intimidante no era más que un juego de niños- Me fui calmando al paso de los cursos en Hogwarts, usaba el quidditch como vía de escape, para que no pagaran el pato de mis bromas mis mismos compañeros, y en sexto tropecé con un Slytherin, con la cuál tuve un duelo delante del despacho del director y terminamos ambas en el aula de castigo, y lo curioso de todo, es que terminamos siendo amigas, y hace casi un mes acudí a su boda. Podrás conocerla en el departamento de aurores -terminé mi café con leche y dejé la taza sobre el plato, apartando ligeramente el resto de tostada, me caía de sueño, ya no tenía ni fuerzas para masticar- cuando vuelvan a estar en activo, a ella y a su marido que es un cielo- la verdad es que con él poco había tratado, pero sabía que era una persona en la que se podía confiar, y era un gran auror- La de ahora mejor la vas conociendo poco a poco, porque los últimos reveses que le ha dado la vida posiblemente la cambien, y deje de ser tan confiada.

Se me hacía un poco raro estar hablando de mi en tercera persona, pero realmente no sabía como me iba a influir este cambio en mi vida, y no quería mentirle.

- Soy una persona que quizás sobrevalore la amistad, y que la separación en el tiempo no influye en esa amistad desde mi punto de vista, aunque para otras personas eso signifique que no soy más que una conocida. Mi abuelo me enseñó que los amigos era la familia que tú elegías y que a la familia había que cuidarla, y fue una lección que aprendí desde bien pronto -por ello verdaderos amigos tenía muy pocos, personas que me importasen muchísimas, porque todo conocido mío tenía la opción de convertirse en una persona importante en mi vida, un amigo.

Sí tenía lavavajillas, pero era nuevo y a saber si resistía las manos de War tras su uso- Vale, gracias, iré a echarme un rato en el sofá, puedes recoger y limpiar los platos, así como acomodarte. Y te enseñaré lo que tengo de Big Evil cuando empieces a trabajar. Aquí sólo tengo pinceladas, pero atacó un barrio muggle en Julio y terminó con varios squibs, en un principio me pensé que era un ataque de mortífagos, pero me equivoqué. Como podrás apreciar, aunque le ponga el alma a mi trabajo, muchas veces cometo errores.- no era perfecta, distaba mucho de serlo, pero cuando metía la pata solía disculparme, aunque la arrogancia de algunas personas no les permitiera hacer lo mismo para conmigo.
Anonymous
InvitadoInvitado

Invitado el Vie Oct 21, 2016 2:16 pm

Mantuve la compostura de no reírme aún viendo lo mucho que le estaba costando mantenerse despierta y seguir el hilo de la conversación.  Yo aún tenía mucha guerra por dar acostumbrado a mis horarios tocapelotas, aunque bien mirado echarme un rato era la mejor de las opciones para estar más fresco porque pensabas con más lucidez o tus habilidades volvían a estar cien por cien.  Pero antes tenía cosas por hacer por agradecerle el ofrecimiento a Eunice, no sólo por el exquisito desayuno que no tenía nada que envidiar a los hoteles en los que había estado, sino por la oportunidad que me brindaba a permanecer en su casa como compañeros de vivienda, lo que me llegaba a gastar de hoteles bien lo podía invertir pagando la mitad de todos los gastos y posiblemente me quedara más dinero pues para lo que me apeteciera en su momento.

Sonreí por cómo se describía, algo similar a lo que Hayden en sus momentos más abiertos y en confianza relataba. Porque tampoco era dado a contar cosas de su vida al menos si no confiaba plenamente en ti e incluso en esos momentos contaba hasta que él decidía parar o cambiar de tema, en más de una ocasión me daba la sensación de que había más de lo que contaba, y es que Hayden Neisser siempre me pareció un tío misterioso pero a la vez muy dado al trabajo y al cariño de su nieta, que para él era como su hija y ojito derecho, más importante que su propio trabajo en sí. ¿Sería igual yo? De dar el caso de tener familia, una mujer a la que amar e hijos a los que amar y cuidar ¿Serían lo primero en mi vida? Mi vida había sido tan diferente, pues nunca había estado en primer lugar ni yo ni mi madre, conocía a otras familias que tampoco, pero personalmente cuando intentaba autoanalizarme sin ser un as en la materia de psicología, sólo lo básico para dar opinión sobre perfiles de criminalidad si daba el caso y te preguntaban, porque para ello existían los profesionales… pero regresando al tema y aún no habiéndose el caso, posiblemente sí que lo importante para mí más que mi propio trabajo sería mi propia familia. “Aunque claro, si me toca un hijo criminal conmigo lo lleva chungo” Porque en ese sentido no tenía reparos en entregarlo y no comprendía como el resto no podía hacerlo por muy familiar que fuera.  “Sí, mi mujer y mis hijos serían lo primero” Asentí para mí mismo, mientras Eunice daba cabezadas intentando darme conversación.  —Vale, ya me presentaras a todos los que deba conocer en el ministerio, y siéntete con libertad de darme tu opinión respecto a cada quién, datos que daba conocer etc...— Por supuesto no me regía con opiniones de los demás, pero nunca estaba demás ir enterado y luego seguir descubriendo por ti mismo.

Personalmente opino que los reveses te hacen crecer como persona y ser más fuerte, tener todo facilidades hace que al menor  revés te hunda. Se debe evolucionar constantemente y si me permites la opinión osadía. No es bueno ser tan confiada es cuando más daño pueden hacerte y los demás huelen la confianza a distancia y es cuando están los aprovechamientos. No te digo con esto que seas una borde con todo el mundo o pienses de buenas a primeras mal de todo el mundo, pero si al menos no te des tan pronto, sino que conozcas a las personas antes de depositar tu confianza— Yo al menos intentaba regirme de ese modo, aunque por confianza no confiaba plenamente en nadie porque nunca sabías dónde podía estar el traidor, el espía o el asesino, o simples cabrones que te utilizaban por rango y beneficio.

Yo valoro la amistad, pero a veces la amistad que en un momento crees que es la buena con los años descubres que no lo es tanto, o pasan los años y las personas cambian y otras se quedan estancadas, por tanto ya no sigues teniendo la misma afinidad, por supuesto perdura la cordialidad y los buenos momentos vividos, pero no la estrecha amistad que tenías en un principio— Podía contar con los dedos de una mano los verdaderos amigos que a pesar de los años perduraban y ni si quiera llegaría a ser cinco, el resto conocidos o amistades de la infancia que hay quedaban.  —Haces bien en echarte un rato, yo me ocupo de todo no te preocupes y te prometo que la casa seguirá tan intacta como cuando la dejaste cuando te fuiste a dormir—Sonreí y esperé que saliera para recoger todos los platos y colocarlos en la bandeja, de todo lo hecho no quedaba nada y seguramente la gran mayoría se mantenía en mi estómago. Fui a la cocina y deje la bandeja sobre el poyete para luego cerrar la puerta del patio. Me percaté entonces que había un lavavajillas, pero como nunca había aprendido a utilizarlo, no me arriesgue a joderle el aparato que tan nuevo se veía y que seguro que Eunice le hacía uso.  Empecé a fregar los platos y cubiertos procurando no hacer demasiado ruido, finalmente los puse a escurrir y subí a mi habitación para sacar la ropa y acomodarla en el ropero. —Mierda…tengo que cambiar la dirección— O mis pocas pertenecían irían a parar al hotel, así que llamé por teléfono para dar el nombre de la calle y dar el número de la casa, para que no se equivocaran porque a simple vista todas parecían iguales al menos por fuera.  No me corría prisa el resto de ropa, tenía de momento lo necesario.

Me dejé caer en la cama y suspire ante el cómodo colchón. Lo mejor era dormir y luego ya levantarme para ir hacer las pertinentes compras.
Anonymous
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.