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¿Rana de chocolate? [Sasha Van Acker]

Invitado el Sáb Nov 12, 2016 3:58 am

Kaíke realmente no sabe cómo es que su día se convirtió en noche, ni cómo fue que termino con ese caso tan retorcido, extraño y solicitando a un Auror para la pronta captura del artífice de ese problema. A esa sala de emergencias había llegado una niña con todos los huesos de forma inversa que para ser sincero, daba miedo mirarla. El dolor había creado la inconciencia y no sabía si era bueno o malo cuando las horas pasaron, cuando comenzaron a tratar a esa pequeña.

Segundos, minutos, horas y más horas a acumulación donde no podían dañar nada importante, ni nada menor, donde debían reubicar cada hueso como se debía y él solo se cuestionaba en ¿Cómo había terminado así? No esperaba conocer al autor de eso directamente porque, era un hijo de sangres puras, y aun cuando no eran exactamente dados a los mortifagos, sí se conocía un par de cosas de magia oscura que era capaz de usar a ver si ese mago, bruja o lo que fuese, sabía lo que era el dolor en carne propia.

Cuando ese cumulo de horas termina, cuando la inconciencia de la niña aún permanece y solo queda rogarle a Merlín que todo estuviese en su lugar, que fuese todo con bien y que no saliera nada mal, es que se permite un suspiro, pequeño… Medido y casi lacónico es esa bocanada de aire que expulsa pero que le trae un poco de confort entre esa locura. Ahí es cuando sabe que es vocación, que es ese deseo latente de ayudar que le ayuda a mantenerse en pie y sin flaquear ante la adversidad de un caso así de extraño, de la misma manera es por eso que se deja resbalar por una pared de ese pasillo solo cuando han dejado la sala donde ayudaban a esa pequeña. Puede que pierda toda la rectitud que le han inculcado como sangre pura, pero está agotado tanto psicológicamente como mágicamente. Puede sentir las chispas en la punta de sus dedos, agotadas de la misma forma que él lo está.

- ¿Rana de chocolate, Sasha? – pregunta con una mano extendida con dicho dulce salido de uno de sus bolsillos cuando su mirada sube hacia su colega, puede considerarlo un amigo que tiene un gran tiempo conociendo, al menos desde que comenzó a trabajar ahí, cual sanador recién comenzando. – Para relajar la mente, el azúcar puede servir pero… - sonríe con esa coquetería que es muy propia suya, que puede que haya usado inconsciente – Me tienes que dar la tarjeta o Sophie-Ann no me perdonaría que te dejara comerte una sin dársela. – explica de esa manera suave porque aunque su hija tiene un tipo de intolerancia al chocolate, es una enorme fanática de lo que viene dentro. – Siéntate aquí, al lado de un amigo que tiene el mismo trauma que debes de tener después de haber tratado a esa pequeña. – palmea el suelo a su lado para darle una sonrisa afectada en cansancio pero que está dispuesto a exteriorizar todo lo que piensa o mantener una charla amena.
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Invitado el Vie Nov 25, 2016 5:56 pm

Fue un caso muy complicado el que habían llegado a tener ese día, sin lugar a dudas no había nada mas difícil y agotador que todo lo que habían vivido y eso que había sido con solo una paciente de corta edad, pero con un problema que los llevó a estar todo el día en una habitación pensando como proceder, no solo ellos si no también los ayudantes que tuvieron que llegar en varios momento, nunca hubiera creído ver algo como lo que estaba viendo aunque no sabía por que se sorprendía si con los magos tenebrosos que había cualquier cosa se podía esperar, pero se trataba de una niña, una niña de unos 9 años de edad, era un milagro que no hubiera muerto.

No creía haber visto algo así en su vida, tal vez si muerto en algún momento pero no vivo, la pequeña realmente tenía que tener muchas ganas de vivir para no perecer del dolor, claramente si había perdido la consciencia y ellos mismos tuvieron que inducirla a un estado de coma para evitar que despertara y se lastimara además para que todos sus sistemas estuvieran en un estado basal en el que no gastara su energía, la verdad fue una difícil elección la de saber que hacer con la niña.

Una de las opciones era la de llegar y romper todos sus huesos, claro, con el cuidado necesario para no matarla, pero romper todo a su paso y hacer que estos sanaran con ayuda de la poción crecehuesos, la otra opción era desaparecer todos sus huesos y lo mismo, en ambos casos era algo de sumo cuidado todo tenía que restablecerse como era debido y había que tener mucho cuidado por que sus órganos estarían expuestos y el mínimo roce los afectaría, además había la posibilidad de que crecieran igual a como estaban en ese momento, así que optaron por la ultima opción, la mas cansada.

Manualmente empezaron a re-acomodar hueso por hueso, claramente con ayuda de sus varitas y varios ayudantes pero fue una tarea difícil en la que hasta ocuparon una guía de la osamenta humana para no cometer errores y marcar mediante magia en dicha guía cada hueso que fueron reacomodando para no dejar ninguno fuera del lugar, fue una tarea ardua y complicada pero que al final rindió frutos, luego de horas y horas lograron reacomodar todo sin la mayor cantidad de problemas y luego curaron sus heridas, sacándola de su estado comatoso pero dejándola reposar.

Sintió una gran pena en el corazón cuando dejó a la niña descansando, la pequeña estaba sola en el mundo, según los últimos reportes sus padres seguían desaparecidos, no sabían si ellos fueron los responsables o era victimas en toda esta situación, pero sin lugar a dudas esperaba que atraparan pronto al responsable y tuvieran que pagar por lo que había hecho.

- Claro - dijo tomando la rana ofrecida por su colega, sin lugar a dudas había sido un día muy largo para ambos sanadores, el caso mas complicado que habían tenido en los últimos tiempos - No te preocupes te doy el cromo, a menos que no lo tenga en ese caso te lo cambio por alguno que tu hija no tenga - se encogió de hombros, él coleccionaba cromos desde que era un adolescente y estudiaba en Hogwarts y aún le faltaban algunos, mas que nada por que no siempre compraba chocolates y en otro caso por que tenía demasiados repetidos - Mas bien, si quieres te doy los repetidos, tengo muchos - diría poco después, encogiéndose de hombros antes de abrir la rana y comerse su cabeza, en un rato vería el cromo con mas calma.

Al final terminó sentándose al lado de su colega y amigo, ocupaba reposar un poco en especial luego de todo lo vivido ese día - Creo que para ambos es un trauma peor por tener hijas - diría con respecto al resto de los ayudantes que habían estado apoyándolos - Creo que esto es lo peor que he visto hasta el momento - admitió poco después, era una niña claramente era lo peor que podría ver.
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Invitado el Jue Dic 15, 2016 9:26 pm

Esboza una pequeña sonrisa y niega con la poca diversión que el sin sabor de esa situación le ha dejado. Tiene que mantenerse fuerte pero Sasha tiene razón, en alguna parte de ese montón de horas, no pudo evitar pensar en qué haría su fuese Sophie-Ann, su fuese su pequeña en ese estado, y esas mismas veces pensó que terminaría hecho trizas con el corazón destrozado, o en Azkaban porque acabaría con sus propias manos con quien fuese que lo hiciese, o en el retén de enfermos mentales de su trabajo, todo era posible hasta que recordaba su accionar.

- Eso me parece una idea estupenda. – susurra mientras saca otra rana de chocolate que él muerde lento, medido porque cree que se está volviendo intolerante al chocolate de tanto que su hija le hace comer por los cromos. – Creo que tú y Sophie-Ann se llevarían estupendamente bien. Rodeados de ranas de chocolate y cromos.

Hace que su cabeza golpee levemente contra una pared y mira el techo, es una forma de buscar paz mental y consuelo silencioso por esa niña que se debatía entre la vida y la muerte. No es idiota para saber que aún necesitaba una recuperación, saber cómo su cuerpo reaccionaba después de todo porque solo así es que sabría que no se habían equivocado, y con la magnitud del problema, la sola idea bajaba como un filo frio por su columna y se alojaba en el fondo de su estómago como un mal temor. – Tienes razón – susurra mientras da otra mordida a su rana de chocolate. – En más de una ocasión… Ahí adentro… Vi reflejada a Sophie ¿Sabes? – susurra y carraspea. – Es cuando te preguntas, ¿Qué clase de monstruo es capaz de hacer eso? Y te debates si sigue siendo mala idea el encerrar a tus hijos en una caja de cristal para siempre, para que nada les haga daño y siempre puedas cuidarle.

No sabe en qué momento ha llegado a ese punto, ese pensamiento loco pero con esa niña, la locura parece lógica. Adora a su bebe, la ama por sobre cualquier cosa y la sola idea de que algo le afecte, es aterradora. – Los aurores aún deben estar buscando al responsable y sinceramente… Ojala tenga muchos años en Azkaban. – musita desde el más profundo deseo de justicia y después sacude la cabeza en un vano intento de cordura sana. – Lo siento, me deje llevar pero es que… Me destroza el corazón. Aunque es demasiado fuerte, se pondrá bien y con suerte recordara el episodio como una prueba superada y no un horro de recuerdo. ¿No crees?
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InvitadoInvitado

Invitado el Sáb Dic 31, 2016 1:19 am

No pudo evitar reír ante las palabras de su amigo, realmente le agradaban los niños así que no dudaba que se pudieran llegar a llevar bien, incluso podrían compartir la experiencia con su pequeña Zarina y que amabas niñas se hicieran amigas, pero era algo de lo que pensaría en otro momento, en ese simplemente comió un gran trozo de chocolate, lo necesitaba luego de semejante caso - Es muy posible, tal vez incluso se lleve bien con mi pequeña Zarina - mencionó tranquilamente luego de degustar la rana - Podríamos salir un día los cuatro - propuso encogiéndose de hombros, tal vez podrían llevarlas a un lugar donde se divirtieran las menores, a él no le daba ningún inconveniente el hacer algo como eso, la verdad que no.

- Entiendo muy bien tu sentir, pienso lo mismo y la verdad no entiendo que clase de monstruo podría hacer algo así, pero a como están las cosas no creo que me deba sorprender, las cosas cada vez están mas mal, la verdad estoy planteandome la idea ya sea de mudarme con Sabrina a otro país, tal vez convencerla de que es lo mejor, con su carrera podría ejercer en cualquier lugar o tal vez lo mejor sería dejar que ella se vaya con mi pequeña a un mejor lugar, para mi no sería difícil ir a visitarlas de ser el caso - realmente empezaba a creer que era lo mejor por como estaba las cosas en el Reino Unido y eso que aún no se ponían tan mal como estarían en un futuro cercano, aunque esto no lo sabía en este momento, solo sabía que a como las cosas siguieran así querría hacer algo al respecto, querría pelear por personas como esa niña, querría ayudar y defender a los que no podían hacerlo por si mismos y acabar con esos magos tenebrosos que no les importaba hacer tanto daño además de estas personas que se creían superiores a los otros solo por su tipo de sangre, sabía que tal vez podría hacerlo, sabía que conocía a la persona adecuada que lo ayudaría si decidía ese camino y casos como este y el futuro que se acercaba a paso agigantados lo impulsaría a tomar un bando, uno que rivalizaría con el del que no debe ser nombrado.

- Sinceramente espero lo mismo, aunque por su crimen casi que preferiría que los dementores le dieran el beso, pero no se cual de las dos cosas sea peor castigo si vivir o morir, solo espero que no salga impune - Sasha podría ser una persona tranquila pero en este momento realmente le molestaba lo que estaba aconteciendo y como no si una pequeña niña se debatía entre la vida y la muerte en esa sala de hospital.

- Yo realmente esperaría que no lo recordara, será muy traumatico, pero si lo hace espero que no deje muchas secuelas y lo llegue a superar con el tiempo - no podía ni imaginar el horror vivido por la niña y las consecuencias que traería a su vida.
Anonymous
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