Situación Actual
7º a 10º
2 marzo ➟ luna llena
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

[IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha}

Gwendoline Edevane el Dom Oct 20, 2019 8:06 pm

Recuerdo del primer mensaje :

[IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 GjuLMLy
Miércoles 16 de octubre, 2019 || Nueva York, Estados Unidos || 23:47 horas

Gwendoline mantenía toda su concentración fija en un objetivo: había puesto el ojo sobre él, y como buena cazadora que era, no pensaba dejarlo escapar.

Su presa no se había dado cuenta de que la perseguían, pero tampoco se había detenido en ningún momento. Su nerviosismo era más que evidente. Intuía algo. Lo olía.

Todavía no era el momento de pasar a la acción. Si quería minimizar riesgos, no podía arriesgarse a fallar. Un fallo podía suponer la muerte. Así que continuó acechando a su presa hasta que ésta alcanzó la pequeña casa de tablones semiderruida que se alzaba cerca del lecho del río.

Ese era el momento.

Gwendoline sonrió. Se lamió los labios, anticipando el momento del frenesí, y avanzó un par de pasos para tener una mejor vista del objetivo. Alzó su fusil, puso el ojo en la mira, y enseguida obtuvo una vista ampliada de su presa. Ya estaba hecho.

Sonó un disparo.

Gwendoline dio un respingo, sorprendida, al ver en pantalla a su avatar asesinado vilmente. En pantalla, el nombre de un tal Noobmaster69 se mostraba como su asesino. La joven aporreó la mesa con su mano desnuda, y el teclado de su ordenador dio un bote.

—¡Maldito seas, Noobmaster69! ¡Es la tercera vez que me matas ahí! ¡Maldito campero! —gritó la mujer, sabiendo que el tal Noobmaster no podía escucharla: la única persona a la que tenía al otro lado de aquella llamada de Discord era a Sam—. ¡Tía! ¡¿Te crees que hay derecho a eso?! ¡Se cree muy gracioso con ese nombre sacado de los Vengadores!

Muerta, sin poder hacer nada, y con un pique considerable, Gwendoline se cruzó de brazos y se hundió en su silla de ordenador. Puso morritos. Llevaba muy mal que le matasen de una manera tan sucia, utilizando un truco tan asqueroso como ese. ¡La había dejado confiarse, creyendo que tenía una muerte asegurada, y entonces la había matado!

—Espero que le reportes al final de la partida. Lo harás, ¿verdad? —pidió a la rubia, todavía enfurruñada.

Aquella era su mayor preocupación en aquel momento: que el maldito Noobmaster se llevase su merecido reporte. ¡Con suerte le banearían la cuenta! «Ya, seguro: con suerte, me llevaré yo algún tipo de amonestación por reportarle», se quejó mentalmente.

—Todas mis esperanzas están puestas en ti, Samantha. ¡Vamos, acaba con él! —animó, y pulsó la tecla que le permitía seguir la partida de su amiga.



Gwendoline Ava Jones
24 años MuggleHumana
EstudianteCamareraEstadounidense
HISTORIA Y PERSONALIDAD
Personaje creado por Gwen

Datos:
• Sus padres están casados y viven en Bangor, Maine. Su padre es escritor (o lo intenta) y su madre trabaja en el Hollywood Casino Hotel & Raceway. Tiene una hermana pequeña llamada Charlotte.
• Vive en un piso de estudiantes compartido, lo único que puede permitirse pagar.
• Estudia Arte en la New York School of the Arts, cursando su último año. Tiene un moderado talento, que compensa con creces con su entusiasmo y sus ganas de aprender.
• Tiene un empleo de camarera que generalmente desempeña los fines de semana. No obstante, no es extraño que trabaje también alguna tarde entre semana, cuando necesita sacarse un ingreso extra y alguna de sus compañeras quiere librar.
• Su interés por los videojuegos online nació de una necesidad de evadirse de su ajetreada vida. Empezó a jugar en su primer año de universidad, y desde entonces se ha interesado por otros juegos. Su compañero de piso, Max, a veces le presta su PlayStation 4. Actualmente está intentando pasarse un juego dificilísimo llamado Sekiro: Shadows Die Twice.
• Se pica mucho jugando a videojuegos, especialmente cuando pierde o cuando su ordenador anticuado no es suficiente para jugar como es debido.
• No tiene mascotas, pero le gustaría tener un perro de tamaño grande.
• La agobia demasiado el metro (su madre cree que tiene un principio de claustrofobia), por lo que de utilizar un transporte público, prefiere el autobús. También tiene una bicicleta, que utiliza para desplazarse en trayectos cortos.
• Su habitación es su pequeño desastre personal, y siempre se dice que la ordenaría si tuviese tiempo.
• Sus amigos y compañeros de piso piensan en ella como una persona asexual, puesto que en esta realidad tampoco ha mostrado interés alguno por mantener una relación sentimental o sexual de ningún tipo con nadie. ¿Cambiará esto en un futuro?




Última edición por Gwendoline Edevane el Mar Oct 22, 2019 2:08 pm, editado 1 vez
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Mar 28, 2020 1:11 am

Pese a que Gwen no la tocó en un momento, sus palabras fueron todo lo que necesitó para obedecer sin decir nada en contra. En ese momento como empezase a cuestionarse las cosas, tenía muy claro que no iba a poder hacer ningún movimiento sin que pareciese eso un mecanismo oxidado.

No, no estaba segura de nada lo que hacía, pero se sentó en la cama como si la distancia entre la puerta su cama fuese de cinco kilómetros ―pues el tiempo se le pasó lentísimo― y se bajó la bata por donde ella había dicho. Le dio vergüenza destaparse los pechos y, de hecho, no estaba mirando directamente a Gwendoline, sino que miraba a su colcha y al suelo, sintiendo arder sus orejas. No se atrevía a mirarla a la cara, ¿cómo iba a hacerlo? La última vez que había estado así “delante” de ella, Gwen estaba completamente desnuda. Y no, lo sentía, pero no se hacía a desnudarse delante de ella en ese momento. Sólo agradecía que no le hubiera dicho que se quitase la bata entera porque lo mismo ahí sí fuera decidido tirarse de cabezas por la ventana.

No lo estaba pasando bien y, de hecho, sentía que iba a saltar en cualquier momento. ¿Cuántos minutos llevaba ahí? ¿Tres horas? Estaba a nada de taparse con la bata y disculparse, pero fue ella quién repentinamente soltó las cosas.

Sam levantó la mirada hacia ella y, al ver que se tapaba la cara, pensó en algo malo, peor todavía cuando se levantó y caminó hacia la puerta. La rubia se tapó de nuevo con la bata, pero no le dio tiempo de levantarse de la cama, pues se había asustado pensando que se iría de verdad. Samantha no podía decir absolutamente nada, pero se sintió inmensamente retenida en su mirada cuando se plantó en mitad de la habitación y la miró de esa manera. Era una mirada… que no le había echado nunca.

Estaba absolutamente quieta y, cuando Gwen se sentó a su lado, se puso muy nerviosa. Esos nervios no desaparecieron, sino que aumentaron cuando repentinamente le dijo aquellas palabras y bajó su mirada a sus labios. De repente esos nervios se convirtieron en emoción, en unos nervios que, lejos de crearle inseguridad, le dieron la fuerza que necesitaba. Y es que, ¿cómo no iba a tener la fuerza necesaria, si Gwen parecía estar pidiéndole con la mirada que le besara?

No pudo ni pensar, ni coger aire, ni nada. Como si de una permitida atracción magnética se tratase, se acercó a ella sin decir nada y unió sus labios en un beso. Y no, no fue un beso que empezase lento ni dudoso, sino que empezó siendo lo único que podía ser: un beso de deseo y anhelo. Cuando sintió que Gwendoline le devolvía aquel beso con aquellas ganas en donde ambas parecían querer devorarse, notó como todo su cuerpo se estremecía en una excitación que nada tenía que envidiar a la de ayer, o a la del baño de Steven York. Llevó sus dos manos a la morena como si no quisiera dejarla escapar, colocando una sobre su pierna, acariciando el interior de su muslo por encima de sus pantalones, mientras la otra la llevaba a su rostro.

Que sí, que era estúpido decir que no sabía si sería correspondida después de todo lo sucedido, pero no había podido dejar de pensar en qué pasaría después o en la posibilidad de que todo fuera diferente. No obstante, ahora que la besaba de esa manera, no tenía en la cabeza ninguna de esas reflexiones, sino que había entrado en un modo en el que no podía pensar otra cosa que no fuera Gwen, justo en frente de ella y en lo que estaba a punto de pasar. Estaba nerviosa y emocionada en partes iguales, pues una parte de ella ni se creía que eso realmente estuviera ocurriendo... en su cama, pese a que la otra parte sólo podía pensar que no podría haber habido otra manera de terminar.

Le hubiera gustado parar un momento para coger aire y asegurarse de que todo estaba bien pero… no tenía ahora mismo precisamente la frialdad de separarse. Acarició su muslo por el interior hasta llegar a borde del pantalón, pasando "discretamente" sus dedos de manera suave y sugerente por su zona más íntima. Su mano se encontró con la camisa que llevaba por dentro de los pantalones y la sacó para poder meter su mano por dentro, pero al final decidió que era mejor quitarla, separándose momentáneamente de Gwen para sacarla por arriba.

Al ver que llevaba el sujetador que desató la locura ayer, sonrió pícaramente y se tomó unos segundos en recuperar la respiración, muy, muy cerca de sus labios, hasta el punto de que le rozaban las narices.

―No solo quiero quitarte ese sujetador, el cual te queda infinitamente mejor en persona… ―le susurró, juguetona, mirándole a los ojos con picardía―. Si tú supieras todo lo que me gustaría hacerte en este momento… ―volvió a susurrar, mirándole los labios, con un tono de pura excitación. Y es que, para ella, no había sido cosas solo del baño de York y anoche en la webcam, para Sam todo lo que sentía por Gwen venía de antes.

Volvió a besarla justo a la vez que su mano desbrochaba, por la parte de delante, el sujetador de Gwen.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Sáb Mar 28, 2020 1:43 am

En el momento en que sus labios entraron en contacto, como presos de un magnetismo desconocido, se le cortó la respiración. El corazón golpeaba contra su pecho con tal fuerza que bien podría haber abierto un agujero y salido disparado de su caja torácica.

Sobra decir que no se resistió, sino todo lo contrario: se dejó llevar, y dejó que su boca actuase de la manera que le resultó más natural. Saboreó los labios de Sam como no había tenido ocasión la noche de la fiesta de Steven York, pues el alcohol no le había permitido experimentar las sensaciones con tanta intensidad como en aquel momento.

Sintió la mano de su amiga entre las piernas, moviéndose con suavidad muslo arriba, así como la caricia de la otra sobre su mejilla. Sobre ésta se colocó una de las manos de Gwendoline, mientras que la otra buscó el brazo opuesto, acariciándola de una manera visiblemente más inexperta mientras continuaba entregándose a aquel beso que les cortaba a ambas la respiración.

Como todavía no se había librado de los nervios iniciales, sabiendo lo que allí iba a ocurrir —su primera vez, ni más ni menos—, cada roce y cada caricia, aún con ropa de por medio, se sentían más intensos de lo normal. Cuando los dedos de Sam rozaron sus pantalones a la altura de su zona íntima, sintió un escalofrío que subía por toda su espalda, y un cosquilleo en dicha zona.

Nerviosa y todo, cuando la rubia comenzó a quitarle la camisa alzó los brazos para ayudarla a quitársela. Antes de darse cuenta se encontraba parcialmente desnuda, llevando únicamente aquel sujetador, el sujetador de la discordia, cubriendo la desnudez de su torso. Su piel estaba terriblemente sensible, en el buen sentido, y cuando Sam sonrió de esa manera tan pícara, no pudo más que excitarse todavía más.

Fue consciente entonces de lo virgen que todavía era.

Sonrió ante las palabras de Sam, sintiéndose muy sofocada. Parecía que incluso tiritaba de lo caliente que estaba su piel en comparación con el ambiente que las rodeaba. Sabía que quería que la rubia hiciese con ella todo eso y más, pero no pudo decir nada en respuesta: antes de tener ocasión, su boca volvía a estar atrapada por la de ella.

Sam abrió entonces el cierre del sujetador de la discordia, y ocurrió lo que tenía que ocurrir: su elasticidad hizo que se retirase un poco, y la gravedad hizo el resto, haciendo que sus pechos quedaran a la vista. No ofreció resistencia alguna, y de hecho colaboró, cuando Sam se lo quitó. Terminó en el suelo, junto a su camisa.

—Es la tercera vez... —dijo Gwendoline a duras penas, sofocada, en un momento en que fue capaz de separarse de la boca de Sam, pegando su frente a la de ella—. Ya me los has visto tres veces, y yo sólo dos... —Bajó la vista en dirección al escote de la bata de Sam, para luego dirigir su mano derecha a su hombro izquierdo. Deslizó la bata por el hombro, de tal manera que su pecho izquierdo quedó al descubierto, y luego hizo lo mismo con el otro. Sonrió y dejó escapar un gemido ahogado—. Ya son tres...

Siendo fiel a sí misma, a lo que su cuerpo le pedía, Gwendoline colocó su mano derecha sobre el pecho izquierdo de Sam, cerrando suavemente los dedos sobre él. Lo acarició, disfrutó de su tacto y de lo bonito que le parecía. Contempló el pezón erecto, y sintió un irrefrenable deseo que, evidentemente, no frenó: dirigió allí su boca.

Sacó la lengua y lamió el pezón, dibujando un círculo; después de eso lo aprisionó con los labios y lo chupó. Dentro de su boca, siguió acariciando la punta de éste con la lengua. Fue una experiencia de lo más excitante, a la cual podría perfectamente volverse adicta.

Se permitió recrearse en aquella pequeña labor durante algunos segundos, escuchando la respiración entrecortada de su amiga y los pequeños gemidos que se le escapaban entre los labios. Supuso que lo estaba haciendo bien, a juzgar por sus reacciones, y eso no hizo más que excitarla. La humedad entre sus muslos iba aumentando a medida que lo hacía.

Sin embargo, fue incapaz de mantenerse alejada de sus labios, por lo que volvió a alzarse para atraparlos entre los suyos. Sus manos se encargaron de seguir bajando la bata, que no quería de por medio para nada. Ahora sólo quería a una Sam desnuda, perfecta, sin ningún tipo de barrera de por medio.

Y, más que ninguna otra cosa, quería hacer de todo con ella. Se sentía preparada.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Dom Mar 29, 2020 12:13 am

Se dejó desnudar por Gwendoline sin siquiera pensar que al quitarse toda la bata, estaría totalmente desnuda frente a ella. No tenía vergüenza en ese momento y quería estar así a su lado, poder sentir con todo su cuerpo al suyo en el mismo estado. Llevaba ya mucho tiempo soñando con la posibilidad de que lo que estaba sucediendo, sucediese de verdad, por lo que ver la iniciativa de Gwendoline al besarla, tocarla y acariciarla, simplemente la volvían loca. Ya no es una cuestión sólo de sentimientos… ¿sabéis cuándo habéis pensado tantas veces en una situación en particular y, de repente, parece caerte del cielo algo que creías muy complicado? Ahora mismo ver a Gwen desnuda en su cama, la misma que besaba sus pechos, para ella era un estallido de adrenalina y excitación. Casi como si estuviese viviendo algo que creía que no iba a pasar nunca.

Cuando volvió a sus labios, Sam no perdió el tiempo en empujar suavemente a su amiga hacia atrás para hacerla subir a la cama. La rubia, que poco a poco quedó por encima de ella, dejó que la bata se le terminase por caer, quedándose totalmente desnuda a un lado de ella, un poco por encima.

No había parado de besarla, a veces con una pasión desbordada… pero otras con una intensidad comedida, casi como si no quisiera que ese beso y todo lo que le estaba haciendo sentir, cesasen. Acarició su cuello con una de sus manos, bajando a sus pechos y hasta sus vaqueros, en donde desabrochó el botón y bajó suavemente la cremallera. En ese momento dejó de besarla y mordió lentamente su labio inferior…

No quería dudar de aquello ni un segundo, pero igualmente quiso asegurarse que todo estaba bien.

―¿Estás bien? ―murmuró, sin darse cuenta de que le faltaba el aire―. Si quieres que pare, pídeme que pare… Si no, pídeme lo que quieras ―añadió, besando sus labios antes de bajar a su cuello con los besos.

Se recreó con besos bajo su oreja, en su clavícula y bajo su mandíbula, notando cómo reaccionaba a ellos. Su mano, sin poder evitarlo, se coló por el interior de sus pantalones, pero no de su ropa interior. Acarició por encima de sus braguitas y se puso todavía más caliente al tocar como estaba Gwendoline. Dejó de besar su cuello y bajó por todo su torso, tomando sus pechos y bajando por su vientre. Una vez abajo se bajó de la cama para quitarle los zapatos y tirar de sus pantalones, con una sonrisa entre divertida y pícara en la cara. ¡Los dichosos vaqueros ajustados, siempre tan capullos para el sexo!

No le quitó todavía la ropa interior, sino que Sam, aún de pie frente a ella, se llevó las manos al recogido y se lo quitó, dejando que el pelo cayese por su pecho. Volvió a subirse a la cama, acostándose entre encima y al lado de Gwen, rozando su cuerpo con el de ella mientras volvía a besarla y su mano bajaba de nuevo, esta vez para colarse por debajo de sus braguitas. La rubia, que se volvía loca dándole placer, notó como Gwen tenía que dejar de besarla entre gemidos ahogados y Sam, en ese momento, no pudo hacer otra cosa que observarla y continuar.

«Es preciosa», pensó antes de notar la mano de Gwen sobre la suya como si no quisiera que la sacase de ahí. «Esto es un sueño.»


***
20:21 horas

Se miraban y… se reían. O se miraban y casi parecían querer desafiarse con caricias, besos y mordidas juguetonas. Ambas estaban en la deshecha cama de Sam, algo sudorosas, con el pelo despeinado y demasiado felices. Sam no podía parar de mirar a Gwen como lo que creía que era: la chica más preciosa que había visto en mucho tiempo. Ahora que la había visto en su versión más íntima y privada, disfrutando a su lado, estaba más segura de que era lo más bonito que había visto. ¿Y lo peor de todo? Después de ese momento, más claro tenía que quería estar con ella.

No quería pensar ahora en que eso fuese algo aislado, o que se repitiese con la única promesa de ser amigas. No, Sam quería estar con ella y no dejarla escapar.

Así que su mirada, además de ser de pura alegría, iba además cargada de cariño y amor, aunque ahora mismo no pudiera distinguirse demasiado.

Se habían quedado calladas, entre risas y miradas, desde que habían terminado, por lo que cuando en una de estas se miraron y se rieron, fue Sam quien la medio abrazó y se subió sobre ella con suavidad, sujetando las manos de Gwen por encima de su cabeza y bajando a besar sus labios.

―¿Te vas a dejar de reír o qué? ―le dijo, con una sonrisa imborrable―. Aunque no sabría decir ahora mismo si prefiero tu cara de inmensa felicidad o la de puro placer… ―añadió con una pícara sonrisa, bajando a morderle el lóbulo de la oreja antes de soltar sus manos.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Dom Mar 29, 2020 11:50 pm

Cuando Gwendoline se pusiera a pensar, a posteriori, en cómo se habían desarrollado las cosas, se daría cuenta de una verdad sencilla e innegable: era como si se hubieran saltado varios pasos intermedios e importantes, antes de llegar exactamente al momento en que se encontraban. Y de alguna manera pensaría que había sido culpa suya, que lo había hecho todo mal, desde el mismísimo principio.

En aquel momento, en cambio, ni se le ocurrió. No pensaba; actuaba; se dejaba llevar.

Igual que se dejó llevar por una Samantha Williams totalmente desnuda cuando la tumbó sobre la cama. Igual que se dejó atraer por el magnetismo de sus labios. Igual que simplemente aceptó todo lo que ella tenía para darle.

La miró a los ojos cuando sintió su mano bajar por su anatomía, al encuentro de sus pantalones. El corazón ya lo tenía acelerado, pero la sensación de burbujeo en el estómago, nervios puros y duros, era nueva. La pregunta tenía sentido, pues ni siquiera le había dicho nada a su amiga, y estaba a punto de tener su primera vez con ella.

No su “primera vez con una mujer”, no; su primera vez, a secas.

—Estoy bien —dijo en un susurro ahogado. También a ella le faltaba la respiración—. No pares.

Y no paró.

Si luego le preguntasen en qué momento había perdido los pantalones, no sabría decirlo exactamente. Las manos y los labios de Sam, inquietos, recorrieron su cuerpo a su antojo, sin que nada ni nadie pudiera —ni quisiera— detenerlos.

Entre esos besos y caricias, la mano de Sam encontró el camino que llevaba a su zona más íntima, a aquel lugar que ninguna otra persona a excepción de ella misma había explorado antes. Y cuando sintió los primeros impulsos placenteros procedentes de esa zona, no pudo seguir besándola: se separó de su boca, echó la cabeza atrás y gimió de placer.

A medida que los dedos de Sam exploraban aquel lugar, Gwendoline se esforzó más o más en abrir los ojos. Con la cara descompuesta en una mueca de placer, la boca entreabierta y los ojos vidriosos, miró a su amiga. Una de su manos se posó sobre su mejilla, y siguió gimiendo.

Así la encontró su primer orgasmo, que no tardó demasiado en llegar. ¿No era, acaso, una maravilla que así hubiera ocurrido?


***

Durante las dos horas que duró aquello, el tiempo pasó volando y, sinceramente, a Gwendoline no le importó. Era como haber atravesado un portal y terminado en otra dimensión, donde no existía tiempo y espacio. Solo placer.

Quizás pareciera exagerado, pero así era: nunca en su vida había experimentado sensaciones parecidas, y era casi como si un nuevo mundo se le hubiese abierto de par en par.

Había descubierto que era placentero recibir placer, valga la redundancia, pero que darlo era increíblemente excitante. Se había sentido exultante cuando, después de lo que su amiga le había dado, había sentido aquellos espasmos y temblores recorriendo el cuerpo de la rubia, aún con la boca enterrada en su zona íntima.

Con su sabor todavía en la boca, y sintiendo el cuerpo ligero como una pluma, Gwendoline reía y contemplaba a la hermosa mujer que le había descubierto aquel mundo. Se sentía feliz como nunca antes, y en aquel momento, cuando creía que ambas estaban en la misma página, desconocedora total de los profundos sentimientos que ella le profesaba, no se arrepentía de nada de lo que había sucedido.

Se fingió indefensa, dejando que ella le sujetara las manos de aquella manera, sin dejar de mirar sus bonitos ojos. Todo en ella le parecía hermoso en aquellos momentos. Como para no parecérselo...

—A lo mejor deberías volver a ver mi cara de placer —sugirió, encogiéndose de hombros—. Así tendrías una referencia...

Aprovechando la poca distancia que había entre sus labios, alzó la cabeza y los atrapó en un beso de pura pasión, definitivamente el tipo de beso que dos amigas nunca tendrían. Entonces, dejó reposar nuevamente la cabeza sobre la cama y la miró a los ojos.

Había llegado el momento de la confesión.

—Hay una cosita que no te he dicho —empezó, misteriosa, sin olvidarse ni un segundo de todas las cosas que habían hecho en las últimas dos horas—. ¿Preparada? Allá va. ¿Esto que ha sucedido aquí, contigo, en esta habitación? Ha sido mi primera vez. No mi primera vez con una mujer… Mi primera vez, sin más.

Y con aquellas palabras, sintiéndose incluso un poquito ridícula hasta el punto de que sus mejillas se sonrojaron, Gwendoline tuvo que reírse y morderse el labio inferior. ¡Su primera vez! ¡Y había sido con su compañera de juegos online!
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Lun Mar 30, 2020 11:03 pm

Indudablemente prefería la cara de alegría que la de placer, al menos en ese momento. Dejando de lado lo preciosa que era sonriendo, eso quería decir que lo que acababa de pasar había sido muy positivo, por no hablar que después de la tensión mascada en el ambiente hace dos horas, una agradecía haber podido llegar a ese momento en donde todo era felicidad y, pese a haber pasado lo que había pasado, estaban como si nada.

Qué bueno, ¿qué iba a decir Sam, si llevaba semanas deseando que ocurriese algo así? No exactamente eso, pero sí… dar el paso. Sinceramente, se hubiera conformado con un beso en pleno uso de sus facultades en donde poder declarar sus sentimientos pero… tampoco se iba a quejar. No podía quejarse después de cómo parecía ir su corazón dentro de su pecho.

Estaba emocionada, inmensamente feliz. ¿Sabéis lo que era… que ocurriese eso de la mano de la chica que te gusta? Es que después de lo que acababa de ocurrir, Sam tenía más que claro que no era solo un capricho. Ahora, que estaba sobre ella con esa actitud traviesa y juguetona, sabía que quería repetir eso mil veces más, solo en compañía de ella. Por un momento hasta tuvo esa irrefrenable sensación, que ella llamaba sensación Mosby, de decir ciertas palabras, pero sabía que aunque la cosa fuese recíproca, el momento no era el adecuado.

Así que se calló y se limitó a disfrutar del momento.

―¿Es eso una indirecta? ―preguntó traviesa, enarcando una ceja―. Yo no tengo problema…

Tras eso, se besaron con esa pasión liberada, para luego dejarse caer de nuevo al lado de Gwendoline. La miró, sin comprender muy bien cómo es que sólo tenía ganas de llevarse cada pedacito de su cuerpo a sus labios y hacerla feliz.

Cuando la escuchó hablar y confesar eso, Sam abrió los ojos, colocándose de costado y sujetándose la cabeza con su mano. Tuvo que pensar momentáneamente si aquello le sorprendía o no… básicamente porque había asumido que no lo era porque había tenido pareja anteriormente y, obviamente, después de haber cómo la había tratado a ella hace un momento, definitivamente no lo parecía.

Antes de preguntar, no pudo evitar sonreír un poco. Le ilusionaba la idea de haber sido la primera vez de ella, sobre todo por “haber sido elegida”, en el sentido de que la primera vez se suele hacer estando segura de las cosas.

―Pues espero que haya estado a la altura de las expectativas… ―dijo, acercándose un poco a ella para depositar un beso en el hombro. ¿Estaba siendo muy cursi y melosa? ¡No podía evitarlo! Y eso que se estaba conteniendo un poco―. No esperaba que fueras virgen, como me dijiste que habías tenido pareja anteriormente… Aunque no me dieras detalle de la relación, creí que al menos eso sí habría pasado. ―Más que nada por la edad, pero también era cierto que uno se dejaba llevar por la sociedad, que al parecer lo normal era perder la virginidad por allá los quince años y cuando conoces a una persona de veintiún años ya asumes que ha tenido que tener sexo―. Y admito que en ningún momento he podido pensar hoy que parecías una novata… ―Bajó una de sus manos hasta sujetar su mano, jugando con sus dedos―. No quiero imaginarme cómo será las cosas cuando hayas practicado.

Eso no era una “invitación” a hacer eso regularmente, aunque quizás sí que lo pudo parecer. Simplemente… había sido un comentario que quería ser simpático.

―Como entendida en sexo lésbico, aquí estoy para cualquier duda que puedas tener. Cien por cien predispuesta a enseñarte los placeres de este gran arte… contemporáneo ―dijo, inventándose sobre la marcha esa última pregunta antes de reír. Jo, estaba muy feliz, ojalá poder hacer una fotografía mental de todo eso y poder guardarlo.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Mar Mar 31, 2020 10:31 pm

Se encogió de hombros —como buenamente pudo en la posición en que se encontraba, con ambas manos “inmovilizadas”— mientras se mordía el labio inferior, en respuesta a la pregunta de su amiga. ¿Era una indirecta? Quizás sí…

No iba a mentirse a sí misma: aún a pesar del hecho de que ardía en deseos de repetir aquello, de experimentar todas las sensaciones que había experimentado, y de brindarle a ella más experiencias gratificantes, tenía que ser realista y aceptar sus propias limitaciones. Nunca había practicado el sexo antes, y en su primera vez habían sido dos horas seguidas, así que su cuerpo, seguramente, estaría cerca del límite.

Como mínimo, iba a necesitar recuperar fuerzas antes de intentarlo de nuevo. Quizás más tarde...

—Menos mal que hoy me quedo a dormir... —Y le guiñó el ojo de manera sugerente. Lo más seguro era que durmieran poco, de todas formas.

En honor a la sinceridad, Gwendoline tuvo que confesar que aquella era su primera vez, en general, con cualquier persona, hombre o mujer. Sam la había conocido esa tarde, a nivel íntimo, mucho más que ninguna otra persona.

¿Que si había estado a la altura? Debía ser un chiste, o algo por el estilo: el cuerpo de Gwendoline, en aquel momento, había mandado al cuerno la biología, el cómo, supuestamente, debían aparearse los seres humanos, y había decidido que sólo podía satisfacerlo una mujer. Y la mujer en cuestión tenía nombre y apellidos: Samantha Amelia Williams.

Una nube gris pasó por su mente ante la mención de su antigua pareja y relación, un tema que todavía le costaba asimilar, y de la que se había alegrado de salir virgen. Fue solo un segundo, pero fue suficiente para desvanecer por un momento la sonrisa de su rostro.

—Ha sido mágico —le susurró, con ternura, mirándola a los ojos y dándole un suave beso en los labios—. Nunca en toda mi vida habría podido encontrar a alguien mejor con quién compartir este momento. —Sonaba casi romántico, pero en realidad, era una muestra del profundo cariño que le tenía. Desde hacía meses se había convertido en su mejor amiga, y si además de eso podían compartir cosas así… No podía imaginarse un escenario de vida mejor. Por eso sonrió todavía más cuando mencionó eso de cómo serían las cosas cuando hubiera practicado—. ¿Quieres decir que esto va a volver a ocurrir? Porque creo que ya has comprobado por ti misma que quiero que así sea.

Frases como aquella la perseguirían en tiempos venideros, cuando descubriera los auténticos sentimientos de Sam hacia ella. En esos momentos, Gwendoline la veía como la mejor amiga que tenía en el mundo, con la que además podía tener ese algo tan especial. Aunque no se hubiera planteado ni por un momento el empezar una relación sentimental con ella, tampoco podía pensar en otra persona con la que hacer el amor de esa manera.

Sin embargo, su mente todavía no estaba en el mismo punto que la de Sam.

—Bueno, no es que no haya hecho “cosas” —aventuró a decir por fin, con la mirada puesta en el techo. Se forzó a recordar a Timothy sin venirse abajo—. Nunca me habían... —Se tocó suavemente con una mano el pubis, como para dar a entender a qué se refería—. Y sé que un chico no tiene absolutamente nada que ver con una chica… y menos si es un cerdo.

De acuerdo: aquello no planeaba decirlo, pero se le había escapado. Se sintió fatal nada más hacerlo, especialmente porque ni ella misma se lo creía. En su cabeza, gracias a la comprensiva personalidad de Timothy, había terminado aquella relación humillada por el hecho de ser una estrecha, y sintiéndose sucia como nunca antes.

No quería venirse abajo. No quería hablar de ese tema, así que optó por pensar en algo más bonito. En alguien más bonito: aquel hermoso ángel de cabellos rubios que le había enseñado lo más bonito del sexo.

—Pero bueno, no importa. Él no pudo llevarse eso, y me alegro de que te lo hayas llevado tú. —Y después de decir esa cursilería, rompió a reír, medio avergonzada, medio divertida.


Última edición por Gwendoline Edevane el Lun Abr 06, 2020 3:18 am, editado 2 veces
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Dom Abr 05, 2020 6:55 pm

La rubia siempre había demostrado frente a Gwendoline ser una persona muy feliz y alegre, de esas a las que no le gustaba dramatizar ―realmente― ni hablar de cosas feas en el tiempo que estaba con ella, pues le gustaba aprovecharlo de la mejor manera. Quizás Gwen pudiera estar “acostumbrada” a la sonrisa de Sam, al menos a la de siempre, pero es que la que tenía ahora mismo estaba convencidísima de que no la había visto. Ya no solo porque acababan de tener sexo y ya de por sí aquella sonrisa era… diferente, sino porque era LA sonrisa. Podría acostarse con cualquier chica que aquella sonrisa sólo se iba a pertenecer a ella porque era la sonrisa de la sinceridad, de la emoción e incluso del amor.

Ahora mismo por la cabeza de Sam sólo podían pasar pensamientos positivos tanto de hace unos minutos, como de la actualidad, como lo que pasaría dentro de unos minutos. Pero sobre todo pasaba esperanza… pues las cosas que decía Gwendoline la invitaban a pensarlo. ¿Sabéis lo increíble que era para ella que la chica que le gustara le dijera todo eso?

“Ha sido mágico”

Ay…

“Nunca en toda mi vida habría podido encontrar a alguien mejor con quién compartir este momento…”

¿¡Cómo no iba a tener esa dichosa sonrisa!?

Pero lejos de ponerse moñas y romántica ―cosa que le encantaría, sinceramente―, decidió sonreír con una risa cuando dijo que a los hechos se remitía y que quería repetir.

―Estás en mi cama, desnuda y muy sexy: a mí todavía me quedan muchos lugar que explorar en ese cuerpo… ―La miró de arriba a abajo―. He parado porque me muero de sed, pero ahora que estoy aquí no quiero bajar a por agua. Me da pereza. ―Y con confianza se puso boca arriba, sin preocuparse por su desnudez.

Sinceramente, la única vergüenza que le daba desnudarse frente a Gwen era que le gustaba y, sobre todo, las cosas que habían pasado entre ellas que quedaban pendientes. Pero después de eso y que Sam se sentía tremendamente a gusto con su cuerpo, era casi hasta placentero que la morena se sintiera atraída por ella.

¡Que es era hora: se suponía ―se suponía― que era heterosexual! No había nada más mierda para una lesbiana que enamorarse de alguien heterosexual. Que no es que Gwen se lo hubiera dicho, pero teniendo pareja masculina en el pasado uno empieza a hacer cálculos y suposiciones.

Escuchó lo que decía de su poca experiencia, mencionando a un “cerdo” en específico. A ver… Sam tenía curiosidad y le gustaría saber más, pero ya le había cortado en una ocasión el tema y no quería incomodarla, mucho menos en una situación como esa. Igualmente sacó sus propias conclusiones, aunque al final no había ninguna certeza de lo que había pasado con ese tipo.

Ni siquiera iba a mencionar nada de él. Si ella no quería hablar de un pasado desagradable, Sam no se lo iba a recordar. Así que se acercó a ella, besó su mejilla y apartó sus mechones morenos de su cara.

―Un placer ―le respondió entonces, casi juguetona―. Yo tenía muchas ganas de ti… y supongo que ese fue el motivo de que en la casa de Steven lo mismo el alcohol me empujase un poco… Y supongo que ayer incitarte a que te quites el sujetador… ―Puso una cara de “culpable” pero sabía que había sido cosa de las dos, aunque Sam hubiera dado un pequeño empujoncito. Entonces se dio cuenta de algo―: Tenía tantas ganas de ti que aún no se me han quitado… ―«Ni se me van a quitar», pensó―. Así que… ―Paseó los dedos índice y corazón por su vientre suavemente, como si fueran dos piernas correteando― ...aprovéchame que cuando tengo ganas de algo lo doy todo. Tienes que ver cuando tengo antojo de chocolate como lo devoro... ¡pues igual! ―bromeó divertida, riéndose.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Lun Abr 06, 2020 6:13 pm

No se consideraba sexy.

Nunca se había considerado como tal, y aunque a ojos de cualquiera con dos dedos de frente, Gwendoline tenía un cuerpo que muchas mujeres de su edad querrían tener, ella era totalmente incapaz de verlo. En gran parte se debía a su anterior —y única— relación sentimental, que si bien no había sido abusiva, sí había sido bastante tóxica.

¿Qué clase de persona era capaz de denigrar físicamente a otra, haciendo mella en sus inseguridades, cuando ésta se negaba a complacerlo? Sí, efectivamente: una persona despreciable.

Por suerte para Gwendoline, ahora estaba en la cama con una persona que sí la valoraba. Con una persona con la que sí quería estar.

Quizás los “Timothys” del mundo deberían aprender una valiosa lección: el problema no siempre era la otra persona; de hecho, el problema solían ser ellos mismos.

—¿Y si te acompaño yo? —le preguntó, sonriente, incapaz de apartar la mirada de sus ojos—. ¿Te dará menos pereza? Podemos hidratarnos, podemos prepararnos esa cena que me prometiste, y después podemos volver aquí y sigues explorando todo lo que te has dejado sin explorar... —Se mordió el labio inferior, mientras deslizaba una de sus manos, en una suave caricia, en dirección a la zona más íntima de Sam—. Yo también tengo ganas de seguir explorando, y de revisitar ciertos sitios...

No quería hablar de su pasada relación, y menos en un momento tan bueno como aquel, pero a veces era inevitable que ésta asomase un poco. A fin de cuentas, trataban temas similares y que, a la vez, eran prácticamente mundos diferentes. Porque, pensándolo bien, ¿cómo habría sido una primera vez con Timothy? Seguramente, algo brusco, de lo que saldría no sólo dolorida, sino sintiéndose sucia. Como siempre la hacía sentir, hacia el final, resumidamente.

Se alegraba mucho de haberle entregado su virginidad a ella, a esa persona que siempre la había tratado bien, que le demostraba abiertamente su cariño y que en ningún momento la había presionado para nada. Con ella sentía una conexión que no sentía con nadie más, y se sentía fuertemente atraída hacia ella. ¿Cómo no se iba a alegrar de que aquello hubiera ocurrido?

Alzó ambas cejas, en señal de fingida sorpresa, cuando Sam confesó que seguía teniendo ganas de ella. Comparándola incluso con el chocolate.

—¿Me comparas con el chocolate, señorita Williams? ¿Seguro que no son palabras mayores? —Rió, divertida, para luego atrapar la mano cuyos dedos recorrían su piel como dos pequeños piececitos. Se llevó estos dedos a la boca y los besó con suavidad—. Yo también tengo muchas ganas de ti, pero después de haber hecho esto, no puedo evitar pensar que hemos hecho las cosas al revés —bromeó, dejando escapar otra risita—. Es decir, ayer estábamos teniendo sexo por webcam y hoy en la cama… ¿cuánto mejor no habría funcionado si lo hubiéramos hecho al revés? —Le guiñó el ojo—. Pero sin duda, prefiero una vista más real de tu cuerpo, y no lo que me dejaba ver esa caca de webcam. Lo cual me recuerda...

Con cierta agilidad, Gwendoline se bajó de la cama, poniéndose en cuclillas en el suelo, junto a esta. Aprovechando que Sam estaba tumbada boca arriba, le separó ambas piernas y se situó entre ellas. Su sexo se abrió como una flor, a escasos milímetros de su cara. Seguro que la rubia podía sentir su respiración ahí abajo.

—¿Te molesta si te digo que me parece muy bonito? —le preguntó, sintiéndose un poco ridícula e incluso poniéndose un poco roja—. En fin, espero que no estés muriéndote de sed...

Y, con aquellas palabras, Gwendoline volvió a recrearse con la boca en aquella zona íntima que Sam le había regalado de la misma manera que ella le había regalado sus virginidad. ¿Que por qué lo hizo? Simplemente porque deseaba hacerlo. Cada vez que sumergía su boca ahí, en aquella zona tan íntima, sentía cómo todo su cuerpo se encendía. Era una sensación casi vertiginosa, pero muy placentera.

Sin duda, había descubierto lo que le gustaba, y ese algo tenía nombre propio: Samantha Amelia Williams.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Abr 07, 2020 11:22 pm

Se había olvidado hasta de cenar, pues ahora mismo lo único que estaba pensando era en beber agua para hidratarse. Sin embargo, eso de pensar en pasta al pesto hizo que su cuerpo reaccionara, pensando que no era para nada una mala idea. Y que su cuerpo reaccionase en ese momento a otra cosa que no fuera Gwendoline era para tenerlo en cuenta.

Sintió un escalofrío cálido por su cuerpo, llegando a su sexo, cuando Gwendoline le acariciaba de esa manera tan sugerente y es que, eso acompañado de esa actitud seductora y sensual ―aunque ella no se lo considerase―, tenía a Sam hipnotizada. Estaba en ese momento de: «No quiero salir de la cama, ¿y si en la cocina ya no es lo mismo?». Quizás era otro de los motivos por el cuál aún no había ido a beber agua.

―No sé yo si me dará tiempo de una exploración exhaustiva… ―Dudó divertida―. Demasiadas cosas interesantes veo yo aquí como para no darles la atención que se merecen ―añadió llevando una de sus manos a acariciar la curva de sus pechos―. Pero mencionando la cena me has abierto el apetito. Me había olvidado por completo que un ser humano tiene que comer comida para sobrevivir ―exageró divertida, mordiéndose un poco el labio inferior.

Gwendoline ya debía de ser consciente de lo mucho que a Samantha le gustaba el chocolate y la rubia sabía perfectamente que en ese momento la comparación no era ni de lejos desmesurada. Cuando a la veterinaria le gustaba alguien, era porque DE VERDAD le gustaba alguien, así que este tipo de cosas, aunque Gwendoline ahora mismo no lo supiese, eran muy importantes para ella. Y lo peor de todo es que Sam lo sabía, que mañana la consecuencia de todo eso era un punto de inflexión cuyo sentido era incierto, pero no quería pensar en eso.

Rió cuando mencionó que habían hecho las cosas al revés.

―Definitivamente hubiera funcionado mucho mejor. ―¿Por qué le daba tanta vergüenza hablar del sexo por webcam después de literalmente haber tenido sexo con ella en su cama? No entendía a su cabeza, suponía que simplemente no estaba acostumbrada pues ayer había sido literalmente la primera vez que hacía algo parecido. Si ni siquiera se había sacado el típico «nude» para mandar a nadie por teléfono móvil―. Por muy erótica y sexy que fue verte ayer tan dispuesta, indudablemente… ―Se trabó un poco hablando porque no entendió por qué Gwen se bajó de la cama―, yo también prefiero tenerte delante m…

Pero dejó de hablar de repente al ver lo que había hecho Gwen y en donde estaba colocada. La miró con una sonrisa de lo más sorprendida, pero a la vez sin poder ocultar lo por sorpresa que le había pillado aquello. Sentía hasta su respiración y sólo con ver esa imagen delante de ella ya volvió a sentir como le subía el calor.

―¿Pero qué dices? ―Y no pudo evitar reír, echando el cuerpo para atrás mientras sentía una tremenda vergüenza. Soltó una carcajada real, divertida, de esas que sólo te salen en momentos específicos de absoluta felicidad. Volvió a erguirse un poco para volver a contestar, pero fue cuando Gwen calló para usar su boca para darle placer, notando como se le relajaba el cuerpo y a la vez le pedía tensarse. En ese momento no se cortó lo más mínimo en pedir lo que deseaba de ella―. Usa… usa también los dedos... ―le pidió en un susurro jadeante, notando todavía en sus labios la sonrisa.


***
Media hora después

―¡Vale! ―Dio una palmada al encender la luz de la cocina y ésta se iluminó por completo.

Había costado, pero al final habían salido de la cama. Ambas habían ido al baño y se habían puesto cómodas con el pijama para poder bajar a la cocina. Que quizás en la habitación de Sam hacía ya un ambiente cálido, pero el resto de la casa estaba frío y absolutamente a oscuras. La rubia se había vuelto a hacer el recogido, pues aunque ahora mismo no estuviera calurosa, sentía que su cuerpo en general estaba soltando calor por todos sus poros.

Se acercó a la ventana a bajar la persiana porque ya era de noche fuera y le daba mal rollo tener las persianas altas en la primera planta. Siempre temía que apareciera alguien al otro lado o rallarse con ver pasar a alguien. Una vez baja, entonces se giró.

―Hmm… la pasta al fuego ―recordó, agachándose para coger un caldero pequeño en donde cupieran macarrones suficientes para las dos―. En realidad es super fácil de hacer el pesto, lo que más va a tardar es que se hagan los macarrones ―confesó mientras echaba el agua en el caldero y lo ponía en la placa, la cual encendió al máximo―. El pesto lo hago cortando las cosas y sazonando un poco la salsa con aceite, así que no hay ni que hacer nada a la sarten. Admito que siempre lo hago cuando tengo prisa o pocas ganas de cocinar, pero es que aparte está buenísimo.

Luego fue a la despensa ―el armario más grande―, para sacar los ingredientes, colocándolos sobre la mesa. Tuvo que hacer memoria porque ahora mismo su mente no tenía precisamente la facilidad de concentrarse.

―Piñones, queso parmesano, ajo, aceite y… la albahaca está en la nevera ―murmuró para ella sola, para entonces girarse hacia Gwen―. Tú te encargas de la pasta y yo de la salsa. Los macarrones están aquí. ―Y sacó el paquete de macarrones cerrado, mostrándolo como si fuera la encargada de promocionarlos y agitándolo como si fuera una maraca, sonriendo.

Se la notaba feliz. Demasiado feliz, quizás.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Miér Abr 08, 2020 10:52 pm

—No hay prisa —susurró Gwendoline, cerrando los ojos al sentir la caricia de los dedos de Sam sobre su piel—. Como estudiantes, sabemos lo que son las noches en vela, después de todo. Y por suerte, alguien tuvo la idea de quedarse a dormir aquí... —Sonrió ampliamente, mostrando los dientes mientras se mordía el labio inferior—. Seguro que después de esa deliciosa cena estamos llenas de energía...

Llena de energía se sentía incluso en aquel momento, a pesar de la intensa actividad sexual previa a aquel momento. Sentía el cuerpo ligero y todavía no se notaba cansada. Quizás la cosa cambiase después de la cena, pero… lo dudaba. Sentía algo dentro de ella, algo que había cambiado tras el primer clímax, una suerte de deseo. No sabía si era así cómo se sentía todo el mundo después de su primera vez, pero… era algo magnífico, digno de experimentarse.

Y como se sentía juguetona, llena de energía y pletórica, Gwendoline se deslizó fuera de la cama, situándose entre las piernas de su amiga. Tras desear con toda sinceridad que no tuviera demasiada sed, comenzó de nuevo a darle placer a su amiga utilizando su boca.

Escuchó el cambio en su respiración, y cuando ella le pidió que utilizara también los dedos, sonrió sin separar la lengua de su sexo. Sus manos, que hasta ese momento se apoyaban en la cara interior de sus muslos, se pusieron a trabajar de inmediato.

—¿Así…? —le preguntó en un susurro, separando su boca únicamente para hacer esa pregunta. Ante su afirmación, prosiguió...


***

Abandonar el cálido entorno del dormitorio de su amiga fue algo que le costó horrores, especialmente en el momento en que la vio volver a ponerse el pijama. Estaba en ese punto en que no quería volver a ver ropa cubriendo ese cuerpo perfecto, y mucho menos separarse de ella.

No obstante, allí estaban, y a medida que se acercaban a la cocina, Gwendoline había sido consciente del hambre que tenía. Necesitaba recuperar fuerzas, eso estaba claro.

La actitud de la morena era… coqueta, por definirla de una forma aproximada a la realidad: se notaba en la manera que miraba a su amiga, en su sonrisa, y en la luz que brillaba en sus ojos. Se había formado entre ellas un vínculo especial, aunque en ese momento Gwendoline lo estuviera interpretando de manera incorrecta. Para ella no era más que pura atracción física y deseo, pero en realidad había algo más de lo que aún no se había dado cuenta.

Se quedó apoyada en el marco de la puerta, pendiente de los movimientos de Sam, mientras se enroscaba un mechón de su despeinada melena negra en el dedo índice, gesto del cual no era consciente. Así la sorprendió ella cuando se dio la vuelta, después de bajar la persiana.

Escuchó su explicación, aunque en realidad la miraba embelesada por su belleza. Ojalá alguien le hubiera dicho que, sin darse cuenta, se estaba enamorando de aquella chica. Se habría evitado cometer muchos errores futuros.

No volvió a la realidad hasta el momento en que le ofreció los macarrones y le encargó la tarea de ponerlos al fuego. Ahí tuvo que abandonar sus ensoñaciones y pensamientos llenos de cariño y atracción para tomar la pasta y ponerse a cocinar.

No era chef, no en aquel universo, pero sabía cómo se preparaba la pasta. Cualquier persona sabía, o eso quería pensar: lo primero, poner a hervir el agua, así que accionó los mandos de la cocina y puso la placa a tope de temperatura. Dejó los macarrones a un lado y… esperó, simplemente.

Se giró para seguir mirando a Sam con esa sonrisa que parecía habérsele quedado pegada a la cara y se apoyó con el trasero y ambas manos en la encimera de la cocina. Su amiga rebuscaba los ingredientes para la salsa en la nevera.

—¿Te he dicho ya lo preciosa que eres? —le preguntó, sonrojándose de inmediato y bajando la mirada—. Perdona. Me he puesto demasiado moñas...

Ponerse “moñas” no tenía que ser algo malo, ¿no? Estaban en su derecho de estar así, después de lo que había sucedido. No todos los días dos amigas compartían un momento así.

Ese pensamiento, por algún motivo, se encadenó con los recuerdos de su antigua relación, trayéndolos de vuelta. Eran recuerdos amargos, y generalmente prefería olvidarse de ellos, pero estando con ella… Bueno, con ella, después de lo que había ocurrido entre ellas, no se le antojaba tan difícil sacarlos a la luz.

—Nadie me había tratado nunca así —dijo, todavía con la mirada puesta sobre la alfombra que cubría el suelo de madera—. Me ha dado la impresión de que lo único que te importaba era hacerme sentir bien, sin importar si al final yo no estaba a la altura...

Triste era el tener ese pensamiento en la vida, el creer que en el mundo no podía existir gente así: gente dispuesta a dar más que a recibir; gente a la que le salía de dentro ser así, una buena persona. Timothy había pervertido su forma de ver las relaciones humanas, pues la manera en que la había tratado…

«¿Se lo digo o no se lo digo?», pensó en un último momento de indecisión. Al final ganó el sí.

—Mi exnovio era un cerdo, como ya te dije. —Alzó la mirada en su dirección—. Todas las cosas malas que puedas imaginarte de un hombre seguro que se quedan cortas en comparación con lo que él fue para mí. Y es gracioso, porque empezó siendo la amabilidad hecha persona, y pensé que me quería porque encajábamos a nivel intelectual... —Apartó la mirada, y negó con la cabeza muy lentamente—. Nada de eso. Me trató muy bien hasta que dejó de tratarme tan bien, y poco a poco descubrí qué era lo que quería. Y lo violento y desagradable que podía llegar a ponerse cuando no lo conseguía.

Se consideraba afortunada de haber logrado salir de aquella situación con su virginidad intacta, pues había llegado un punto en que temía lo que sería una relación sexual en condiciones con él. Suficiente había sido dejarse tocar por él, tocarlo a él y…

El solo pensamiento le daba náuseas.

—Nunca he hablado de esto con nadie, ni siquiera con mis padres o con Laith. Eres la primera persona a la que se lo cuento —confesó, sintiéndose mucho mejor. Quizás no era la mejor historia del mundo, y quizás arruinaba un poco lo feliz de aquel momento, pero… parecía que se hubiera quitado un enorme peso de encima.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Abr 10, 2020 1:15 am

Ahora mismo Samantha estaba en un punto en donde estaba demasiado feliz, pero también en un punto en donde se planteaba sincerarse con sus sentimientos. Para ella era obvio: acababan de acostarse juntas y estaban geniales, ¿acaso no era eso sinónimo de… que algo pasaba entre ellas? Lo único que le echaba para atrás era la falta de confianza, pues si bien ella sólo hacía esas cosas si había sentimientos de por medios, era consciente de que la inmensa mayoría de personas no lo hacía necesariamente así y tenían sexo solo porque sí. Y teniendo en cuenta lo que ella sentía por Gwendoline… temía que no fuese recíproco, o quizás asustarla o precipitarse.

Nunca había sido algo fácil sincerarse, pues lo normal era esperar siempre lo peor aunque hubiese pasado algo tan mágico como lo de hoy.

Decidió dejar eso para la Sam del futuro, pues ahora mismo sabía que iba a pasar una noche con Gwendoline maravillosa y no quería que sus dudas fuesen un obstáculo para poder estar al cien por cien con ella, simplemente siendo ella.

La verdad es que le hacía gracia la situación en sí, ambas en la cocina en pijama después de haber pasado la tarde en la cama. Sinceramente, lo menos que tenía ganas ahora mismo era de hacer de comer, pues se sentía con las hormonas revolucionadas hasta límites nunca antes registrados en ese cuerpo. Obviamente no había ni pensado en ella, pero teniendo en cuenta su única anterior relación sexual, estaba segura que nunca se había sentido tan plena. La verdad, como para pensar en su ex con tremenda mujer en su casa de la cual estaba enamorada.

Cerró la nevera y miró a Gwendoline con una sonrisa alegre en el rostro cuando le dijo que era preciosa, sintiendo hasta como se ponía un poco nerviosa. No le pareció bien que dijera que había sido demasiado moñas, ¡¿moñas de qué?! ¡Sigue siendo moñas todo lo que quieras!

―No, no, no ―repitió divertida varias veces, dejando las cosas sobre la encimera―. Sé toda lo moñas que quieras. Me encanta lo moñas. ―Tuvo que admitir, sin poder evitarlo―. Yo soy muy cursi también, debo admitir que… Como no sabía si te gustaba ni quería parecer pesada, he cortado el nivel en cursilerías. ―Al decirlo no pudo evitar ruborizarse, sonriendo tímidamente.

Ahora se sentía imbécil por no haber sido ella misma.

Lo siguiente que dijo hizo que frunciese el ceño, sin saber qué decir o contestar.

―No ha sido solo una impresión, es así… ―respondió en bajito, un tanto confundida.

Sam tenía clarísimo que el sexo era cosa de dos y que, al menos en ese caso en donde deseaba tanto a la morena, sentía que su satisfacción era casi más al verla a ella feliz, disfrutando de placer, que de lo que ella pudiera sentir. Sobre todo después de saber que era virgen. Llevaba semanas pensando en eso. Y no, no estaba pensando en que Gwendoline le diera placer a ella, sino que en sus imaginaciones más traviesas, lo que ocurría era que siempre Sam estaba para ella. En momento así la diferencia es crucial: cuando quieres a alguien lo que quieres es que sea feliz por encima de que te haga feliz.

Cuando de repente comenzó a hablar de su novio, le cogió muy de sorpresa. Ella tenía ya el concepto de que el novio de Gwendoline era tabú y, tras preguntar una primera vez, no iba a insistir por respeto e intimidad. Sin embargo, lo que decía hizo que Sam experimentase dos cosas muy diferentes que le sacaron mucho de su “estado de paz” actual. Lo primero que sintió fue rabia al escuchar lo que decía de ese capullo y lo segundo, y casi por primera vez en su vida, un tremendo instinto de protección.

De un momento a otro, empezó a ver a Gwendoline de una manera vulnerable, pues había pasado por una situación injusta y no entendía cómo alguien podía llegar a tratar a alguien como ella de esa manera. Encima, cuando le contó que sólo se lo había contado a ella…

Sam dio un paso para acercarse a ella, llevando sendas manos a sus mejillas y mirándola a los ojos. Estaba muy seria.

―Gwen, ¿ese tipo te levantó la mano? ―preguntó.

Ella se limitó a bajar la mirada y asentir. En ese momento se sintió fatal, llena de rabia y sólo pudo rodearla con sus brazos y abrazarla. En plan, ahora mismo estaba en shock. ¿Cómo narices era posible que hubiera pasado algo así? ¿Que hubiera habido alguien tan despreciable como para exigir nada y golpearle por ello? Y ella… es que se la imaginaba y…

Y lo peor de todo es que ese despreciable seguiría por ahí, porque si no lo había contado nunca suponía que no lo había ni denunciado. Estuvo por preguntarle qué por qué no había denunciado, pero… como si no lo supiera, ¿acaso no era normal sentir miedo en esos momentos?

En ese momento de verdad sentía que lo único quería era mimarla y darle todo su cariño.

―¿Por qué no denunciaste? ―preguntó suavemente, sin separarse de ella, todavía manteniéndola entre sus brazos―. ¿Te amenazó…?
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Vie Abr 10, 2020 3:51 pm

Aquella forma de ser “moñas”, cursi, o como se le quisiese llamar, se le antojaba como algo natural en aquellos momentos. Algo que le salía de dentro en aquellos momentos. Quizás algún científico pudiera aventurar alguna explicación basada en la química del cerebro, en cómo se disparaba la producción de ciertas endorfinas después de experimentar sensaciones placenteras, pero ella no tenía ni idea de todo esto.

Solo sabía que le salía su vena más moñas, y por ello se disculpó.

Por lo visto, no hacía falta, pues Sam estaba en el mismo punto: también a ella le gustaba todo lo cursi. ¡Y se estaba conteniendo para no molestarla! ¿Podía haber una persona mejor con la que haber compartido aquellas vivencias?

—Supongo que podemos decir que hoy todo vale —le dijo, respondiendo a su tímida sonrisa—. Veremos cómo opinamos dentro de un par de semanas, si seguimos en este plan.

Obviamente, estaba bromeando, y a consecuencia de ello soltó una sonora carcajada. No creía que pudiera cansarse de cursilerías o de actitudes cariñosas después de tener relaciones sexuales. ¿Acaso había otra forma de comportarse?

Bueno, sí, la había: ponerse la ropa, despedirse educadamente, y asegurar que se mantendría el contacto, faltando irremediablemente a esa promesa. Sabía que existía esa vertiente de ser humano, pero esa conducta no iba con ella. Ahora lo tenía claro.

Recapitulando, recordando lo dulce, atenta y amorosa que había sido su amiga con ella durante todo el proceso, Gwendoline no pudo evitar que una sombra de su pasado asomase de su escondrijo para planear directamente sobre ellas: el recuerdo de su relación previa, que si bien había empezado como un sueño, había terminado siendo una pesadilla.

No pudo evitar contárselo a Sam, y como era la primera vez que se lo contaba a nadie, no lo hizo de la mejor manera. Se dejó detalles fuera, aunque no había que ser un genio para comprender por dónde iban los tiros.

Cuando Sam le preguntó si alguna vez le había levantado la mano, ella asintió, incapaz de mirarla a los ojos aún a pesar de sus manos en las mejillas. Luego vino aquel abrazo, que Gwendoline recibió con gusto.

Había ocurrido solo una vez, pero para ella había sido suficiente.

Timothy era una persona celosa, y si bien al principio aquella parte suya le gustaba —significaba, a fin de cuentas, que la quería y temía perderla—, poco a poco se había vuelto más y más controlador. En su compañía, daba la impresión de que lo único que buscaba era su propia satisfacción, no la compañía de su novia; en su ausencia, parecía querer que se mantuviera alejada de cualquier otro chico.

¿Y cuándo había llegado a las manos con ella? En una ocasión en que la había visto en compañía de uno de sus compañeros de clase, quien había faltado el día anterior y únicamente le estaba pidiendo prestados sus apuntes.

Al regresar a su cuarto en la residencia universitaria, él la esperaba allí con su sonrisa de modelo, capaz de engañar a cualquiera. Era una máscara de la que se despojó nada más cerrar la puerta a sus espaldas.

No la había golpeado de inmediato, por supuesto; primero, había tenido lugar una discusión. ¿Su único error? Defender su derecho a hablar con otras personas. Timothy la había calificado de “zorra”, así como muchas otras palabras que no quería recordar, había hablado de su propia frustración sexual, la había hecho sentir sucia… y finalmente, cuando ella había alzado la voz para defenderse, le había cruzado la cara.

De poco sirvieron sus disculpas, o que después de aquello se apresurara a colocarle una bolsa de hielo sobre la mejilla hinchada. Ya había visto su auténtica cara.

—Se fue —respondió, consciente de lo vaga que había sido su respuesta—. Es decir, no se fue de inmediato, pero… sí se distanció. Quiero pensar que comprendió lo horrible de su comportamiento, aunque eso no cambia el hecho de que fuera un cerdo. —Había rencor en las palabras de Gwendoline, y se notaba. No creía que una persona mereciera el perdón tan fácilmente—. Fue poco antes de terminar el curso cuando me… Al comienzo del curso siguiente, ya no apareció. Así que lo dejé estar.

Lo que no dijo fue lo más importante: dada la situación en que se había visto, el miedo que había sentido al verse en una situación así, no habría tenido fuerzas para denunciarlo ni siquiera aunque se hubiera quedado. El miedo era un lastre muy poderoso.

Entonces, había optado por contentarse con el hecho de que Timothy había decidido desaparecer voluntariamente de su vida. Había sido liberador.

Aún así, sus relaciones sociales se habían visto claramente afectadas por aquel incidente: se había vuelto más solitaria, y si seguía siendo amiga de algunas personas era simplemente porque las conocía de antes. No había hecho demasiados amigos nuevos, más allá de sus compañeros de piso —al cual se había mudado durante el verano que había seguido a aquel incidente— y de Sam.

—Ya es agua pasada —argumentó, sonriendo débilmente. Se notaba que no lo era del todo—. Simplemente, pensé que podía confiar en ti lo suficiente como para que lo supieras. Pero, por favor, que no nos arruine esta noche, ¿vale? No me lo perdonaría.

Y porque creía que ya estaban en ese punto, que entre ellas ya no había que respetar los límites de una simple amistad, Gwendoline besó Sam. Lo hizo porque le gustaba besarla, porque necesitaba hacerlo, y porque sentía por ella tan inmenso cariño que no pretendía dejar que ese cerdo les arruinara aquella noche.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Abr 11, 2020 2:36 am

Samantha tenía MUY CLARO cómo opinaría dentro de un par de semanas, si seguían en este plan. Después de desear a una Gwendoline así, sabía que le encantaría recibir muestras de cariño de su parte. Claro que la rubia ahora mismo pensaba de manera diferente, pues suponía que “seguir en ese plan” se refería a mantener una relación, no a simplemente decirse cursilerías por haber hecho el amor. Y lo peor de todo es que se iba a ver en la obligación de matizarlo: ni Sam quería hacerse ilusiones si aquello no iba a ningún lado, con comentarios cariñosos y promesas de sexo sin compromiso, ni estaba dispuesta a tener una relación a medias.

Ella no funcionaba así.

La historia del ex la dejó congelada, sin realmente saber qué decir o hacer más que abrazarla, sencillamente porque quería abrazarla, como demostrándole que no todo el mundo era así, que ella la comprendía y… no lo sabía muy bien, pero en ese momento sólo quería protegerla.

La explicación de Gwendoline después no hizo que Sam pudiese ver con mejores ojos a su ex, por mucho que “se arrepintiese” de haberle pegado. Nadie, absolutamente nadie, debe exigir nada a nadie, mucho menos por la violencia. Y el mismo asco le daba una persona que pega una vez y se va, que el que pega muchas veces seguidas sin darse cuenta de su error. Ya te había faltado la neurona necesaria para considerarte grata al no haber pensado con antelación en que tienes a un ser humano delante a la que NO le debes pegar por sentirte resentido. ¿Donde narices quedaba la empatía, la comprensión y la dichosa comunicación? ¡Y el maldito sentido común!

Es que se sentía rabiosa. Menos mal que no conocía a ese idiota o no se podría quedar callada. Ni quieta.

Sam no dijo nada al respecto, pues de la misma manera de que había una posibilidad de que su ex “comprendiese” lo horrible de su comportamiento y por eso se distanció, también existía la misma posibilidad de que se separarse por miedo a que Gwen le denunciase. Y, sinceramente, de ese tipo de personas se esperaba más lo segundo.

Obviamente no le iba a preguntar que si le pidió perdón. Se notaba de sobra que no quería hablar del tema, que todavía le afectaba. Sam agradecía que se lo hubiera contado, pero no le iba a hacer hablar más de eso. Si hasta le dolía a ella verla así, no quería ni imaginar el tener que guardarse una situación así para ti, durante tanto tiempo. Y al final era normal que se sintiese tan cargada de rabia: cuando quieres a una persona, te sienta hasta más personal que le hagan daño a ella, de lo que podría molestar a ti misma cualquier cosa.

«Sí, agua pasada…», pensó irónica y triste al verla hablar así. En ese momento se dio cuenta que, pese al “poco tiempo” del que se conocían, su mirada le decía más que nada, como si se conocieran de toda la vida.

―No nos va a arruinar nada ―le prometió. Ese idiota ya había arruinado suficiente como para que siguiera teniendo protagonismo en la vida de Gwendoline.

Recibió su beso con cariño, devolviéndoselo de la misma manera. Después de ese día y después de decirle de esa manera que confiaba en ella como para contarle algo así, Sam la besó casi con… plenitud. Se sentía ahora mismo tan ligada a ella que hasta se sintió un poquito vulnerable.

Fue la propia Sam quien hizo terminar el beso, a riesgo consciente de que se volviera más intenso en mitad de la cocina y porque quería añadir algo antes de que se le olvidase, cosa muy probable si Gwen le besaba de esa manera: que se olvidaba del resto de cosas.

―Puedes confiar en mí ―le confirmó, aprovechando la mano en su mejilla para apartar un mechón y colocarlo detrás de su oreja, esbozando una pequeña sonrisa―. Y gracias por haberlo hecho porque así aprovecho para recordarte que eres una mujer maravillosa, fuerte y luchadora. ―Y si bien sopesó ese momento para añadir algo de sus sentimientos, se arrepintió al escuchar resonar en su cabeza las propias palabras de la morena: “que no nos arruine esta noche, no me lo perdonaría” y Sam las interiorizó para sus mismas intenciones―. Y espero que te lo termines creyendo porque eres increíble, de verdad. En todo. ―Y a riesgo de ponerse cursi de verdad, muy cursi, decidió sonreír y bajar una de sus manos a la de Gwen, haciendo que diese un giro de baile frente a ella, mirándola de arriba abajo―. Eres preciosa, inteligente, divertida, valiente, friki… ―enumeró con admiración, pues realmente pensaba todo eso de ella.

No por nada estaba enamorada.

―Friki. Lo sé, el mejor adjetivo positivo del universo. ―Rió al darse cuenta, aunque para ella sí que era super importante. No se refería únicamente a friki de videojuegos, sino a esas veces en donde se ponía hablar de lo que le apasionaba con esos ojos cargados de brillo.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Sáb Abr 11, 2020 4:49 pm

Cuando evocaba los recuerdos de aquella época —una que debía haber sido hermosa y estúpida, como todo primer amor que se precie— se sentía débil.

Vulnerable.

Se sentía como estuviera de pie en la orilla de un mar embravecido, con los pies tan hundidos en la arena que toda posibilidad de huir quedaba descartada. Su única opción pasaba por contemplar cómo las olas crecían en el horizonte, cómo se elevaban amenazadoras a medida que se aproximaban, al tiempo que se preparaba para recibir el impacto.

Esa era la sensación que no quería experimentar en ese momento.

Creía que había superado aquella etapa de su vida, pero en realidad jamás se había permitido siquiera lidiar con ella. Había sucedido, se había terminado, y ella había seguido adelante con sus propias decisiones. Su carácter se había resentido de ello, por supuesto. Se había convertido en una persona mucho más antisocial y reacia a confiar en otros, refugiándose en cosas como los videojuegos o su pasión por el dibujo.

Pero no lo había superado, y una parte pequeña de ella, una vocecita que invitaba a la razón, le recordaba siempre lo mismo: de alguna manera siempre permanecería bajo la amenazadora sombra de Timothy.

Sonrió débilmente cuando Sam le aseguró que podía confiar en ella. Era de las pocas veces que creía aquellas palabras. No obstante, haría falta mucho más para que se creyese todas aquellas virtudes que, si bien tenía, era incapaz de reconocer en sí misma. Eso era lo horrible de haber vivido relaciones tóxicas como la suya con Timothy: una parte de ti misma se veía reducida casi a la nada, y esa parte era la confianza en ti misma.

Sumando eso al hecho de que Gwendoline nunca había sido una mujer segura de sí misma, el resultado era mil veces peor.

No quiso responder a todo eso ni argumentar. Había estado en suficientes conversaciones similares con gente que le importaba menos, y sabía que cuando se empeñaba en negar sus virtudes, la otra persona se empeñaba en enfatizarlas. Y al final, todo derivaba en una discusión que no llevaba a ninguna parte.

Eso sí, no pudo evitar reír cuando habló de las bondades de ser “friki” y ser calificada como tal. ¡Ahí sí que estaba de acuerdo!

—Tienes razón: no hay mejor adjetivo que ese —reconoció, para reír un poco más al imaginárselas a ambas, cada una en su silla de ordenador ante el teclado y el ratón, dándolo todo en una partida de alguno de sus videojuegos online—. Gracias. Me gusta saber que puedo confiar en alguien al cien por cien. ¿Por qué no te habré conocido yo antes? Tengo la sensación de que te conozco desde hace años...

Más de una vez había experimentado esa sensación, especialmente durante sus charlas de voz a través de Discord. Sam para Gwendoline era esa persona que, aunque no estuviese de acuerdo con algo que ella decía, sabía comprenderlo e incluso terminar las frases por ella. Tenían sus diferencias, por supuesto, pero se entendían tan a de maravilla como los instrumentos dentro de una pieza musical armónica.

Por supuesto, nunca se hubiera imaginado cuando la conoció —y, mucho más importante, cuando conoció el dato de que era lesbiana— que terminarían acostándose juntas.

Blop, blop, blop, blop…

Gwendoline escuchó este sonido a sus espaldas, y por un momento no comprendió a qué se debía. La revelación le llegó como un flechazo directo a la frente: el agua para la pasta estaba hirviendo. Abrió los ojos como platos, se dio la vuelta maldiciendo y tomó el paquete de macarrones. Añadió una parte al agua y, casi acto seguido, bajó la temperatura de la placa operando los mandos de la cocina.

—No valgo para la cocina —reconoció, para luego echar mano del paquete de macarrones y mirarlo de cerca—. Aquí dice que está listo en siete minutos. ¿Es eso correcto? ¿O quedará dura?

Se volvió para mirar a su amiga, y nada más ver su rostro y sus ojos azules sintió deseos de sonreír otra vez. ¿Qué tenía ese rostro que le resultaba tan hipnótico? ¿Estaba cautivada por su belleza, así como por las hormonas que fluían en su torrente sanguíneo después de tantos orgasmos? No lo sabía, pero se sentía maravillosamente… y maravillosamente idiota. Pero había algo en esa idiotez que le gustaba.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : [IF] What if we had a regular life? {Gwendoline&Samantha} - Página 6 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Abr 11, 2020 10:58 pm

Por suerte para Sam, sabía valorar algunas de sus virtudes. Ella sí tenía bastante autoestima y aunque fuese bastante crítica para muchas cosas, también era consciente de sus defectos y debía de ser la única que se los recordaba una y otra vez. También era muy consciente de cómo ella misma veía esa situación: si bien decía algo injusto para sí misma, Lucy era la primera en salir para decirle que no fuese idiota, que eso no es así, diciéndole claramente su opinión.

Y la gente tendía a autodestruirse, siempre pensando lo peor. No sería la primera ―ni la última vez― que dice cosas que realmente piensa de la otra persona y ésta no se las cree.

Pero ella iba a seguir insistiendo, siempre.

―Eso lo he pensado muchas veces también ―reconoció, asintiendo con la cabeza.

Creía que precisamente esa sensación de comodidad y de «conocerla de toda la vida» en algunas cosas, pero sorprenderse todo el rato en otras, era precisamente lo que le había terminado por enamorar de ella.

Entonces fue cuando ambas se dieron cuenta de que al haber puesto al máximo el agua, ya había empezado a hervir. Gwen, que era la encargada de los macarrones, fue la que se acercó rápidamente para verter la pasta, no sin antes preguntar por la validez de lo que ponía el paquete.

―Pues si pone siete minutos, supongo que se harán en siete minutos ―le dijo, en plan lógica aplastante―. Los vamos pinchando, aunque me suena que sí que se hace en siete minutos.


***

Pues se hicieron en siete minutos.

El pesto era muy fácil de hacer, por lo que en unos quince minutos, estuvieron sentadas en la mesa del comedor llevándose a la boca aquella comida tan rápida de hacer. Sam había sacado un poco de pan, además de una natilla de vainilla ―porque no había de chocolate, triste― de postre. Se pasaron toda la cena hablando de tonterías, partiéndose de risa. Al final, hasta después del postre, se quedaron en la mesa hablando de montón de cosas: desde lo gracioso que había sido seguir con el plan de “pintar un desnudo” después de que hubiera pasado lo de la webcam, hasta alguna que otra cosa de los juegos a los que solían jugar juntas.

No sabía muy bien cuánto tiempo después, pero bastante, se levantaron para meter las cosas en el lavavajillas y recoger la mesa.

Cuando Sam terminó de meter las cosas allí, Gwen estaba terminando de limpiar la mesa. Una vez ambas terminaron sus tareas, se miraron y se sonrieron.

―Espera, ven aquí ―le llamó antes de volver a ir a la habitación.

Gwen obedeció, acercándose a Sam que estaba al lado de la encimera. Cuando llegó frente a ella, la rubia la sujetó por la cintura y giró con ella, besándole los labios a la par que la dejaba retenida entre ella y el mueble. Al principio le besó con lentitud, pero luego se apartó de ella para bajar un poco y ayudarla a dar un saltito para que se subiera, quedándose sentada sobre la encimera. Sam sujetó sus rodillas, abrió sus piernas y se puso en medio, inclinando la cabeza hacia arriba para poder besarla.

Sus manos acariciaron el interior de sus muslos y justo se separó, sonriendo traviesa y casi emocionada.

―¡Siempre había querido hacer esto! ―Y rió divertida.

Y en ese momento fue a apartarse para dejar bajar a Gwen, pero la morena la atrapó con sus piernas, mostrando en su rostro una sonrisa no sólo divertida, sino también juguetona y sugerente. En ese momento, Sam no tuvo ganas de separarse, ni de que Gwen bajase de allí.

La noche, pese a que dio la sensación de que pasó volando, había sido perfecta.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 6 de 8. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.