Situación Actual
7º a 10º
2 marzo ➟ luna llena
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

A Million Dreams. ―Samdoline.

Sam J. Lehmann el Jue Abr 09, 2020 12:55 am

Recuerdo del primer mensaje :

A Million Dreams. ―Samdoline. - Página 2 GPLY0k6
Casa de Sam & Gwen | 12/01/2020 | 16:32h | Atuendo

Viernes, 10 de enero 2020

Otra vez.

Esta vez no era ella quien llamaba a Laith para pedirle por favor que vigilase personalmente el estado de Gwendoline, que acababa de dejarla en el hospital. Esta vez fue él quién la llamó para avisarle de que hacía un rato que había llegado a San Mungo después de un ataque, de origen desconocido ―cuyos detalles coincidían mucho con los del juguetero― en el Callejón Diagón.

El viernes lo pasó preocupada por el estado de su pareja, aunque Laith le hubiera tranquilizado diciéndole que apenas tenía daños y que estaba bien. Apenas durmió debido al impacto de la noticia y… eso hizo que pensase demasiado.

Pensó demasiado y mal.

Obviamente sabía que Gwendoline no estaba en el Callejón Diagón persiguiendo ningún tipo de pista del Juguetero y que no podía relacionar su ataque totalmente desligado con el hecho de que Gwendoline estuviera allí por un motivo que lo relacionara con él. Aún así, no podía evitar pensar en el dicho de: «Quién la sigue, la consigue». Tantos meses siguiendo a ese psicópata y al final no solo había estado al lado de ella, sino que se había llevado a un ser querido con sus ataques.

Todavía no tenía muy claro qué narices seguían haciendo en Londres… ¿aguantar hasta ver cuánto podían soportar? ¿Intentar buscar sus límites? Porque Sam estaba harta. Harta de tener que vivir escondida, harta de no poder salir a la calle, harta de tener que ver sufrir al resto, harta de sufrir ella, harta de tener miedo. Sam podía acostumbrarse a una vida así, si al menos fuera tranquila y pudiera asegurar el bienestar de sus seres queridos, pero realmente su estabilidad en una vida así pendía de un hilo, como lo había hecho desde hacía ya tres años y medio.

Y cuando pasaba esto… Cuando de repente todo iba bien y la cosa se desmoronaba en mil pedazos, era cuando se daba cuenta de que no merecía la pena abrazarse a un bienestar efímero que sólo alumbra el centro de una esfera llena de oscuridad.

En ese momento podría haber llamado a muchas personas, pero decidió ir a visitar a su padre, pues necesitaba un abrazo. Le explicó primero todo lo sucedido, luego quién era el Juguetero y también las investigaciones que habían estado haciendo al respecto. Necesitaba desahogarse con alguien y quién mejor que la única persona del universo que no le iba a juzgar.

―Ella está bien, papá ―le respondió de nuevo a su pregunta.

Sam se fiaba de sobra del veredicto de Laith y sabía que, si estaba herida de gravedad, hubiera sido sincero. Al parecer había sido sólo daños colaterales de un ataque mayor.

―Pero no es sólo eso… Es… ―Se llevó las manos a la cabeza. Se encontraba con los pies sobre el sofá de su padre, acariciando a Don Cerdito que se lo había llevado―. ¡Esta situación es una mierda! ¿Y si se llega a morir? Podría haber pasado perfectamente: si no ocurrió es porque ha tenido suerte porque ese asesino va a destruir absolutamente todo lo que encuentre a su paso. ―Estaba alterada y encima la tila que se había tomado no había servido para nada―. Y si ya me parece surrealista tener que vivir esta mierda de vida por ser hija de muggles, más surrealista me parece tener que seguir metiéndonos en la boca del lobo con algo que es demasiado grande. ¡Que está todo el mundo detrás de ese asqueroso! ―Soltó aire por la boca―. Estoy harta de tener miedo y de temer por su vida. He dejado ya de temer hasta por la mía, papá, es que ahora ya…

Su padre estaba al lado de ella en el sofá, preocupado. Le preocupaba que no temiese por su vida teniendo en cuenta su situación tan delicada.

―Si te sientes así, ¿por qué no dejáis de buscar pistas de ese malnacido? ―preguntó.

Él no sabía LA DISCUSIÓN que habían tenido por ese tema y, obviamente, ahora sentía también que ese tema también la incumbía a ella. Estaba triste y enfadada, pero creía estar siendo objetiva. Creía.

―Ojalá fuera tan fácil… ―respondió.

Se sentía ella misma inestable y vulnerable frente esas situaciones. Encima la muerte de Savannah sólo le recordaba lo frágil que era la vida y que si había sido ella, y no Gwendoline, había sido por cuestión de pura suerte.

―De verdad que me gustaría poder irme.

―¿Irte a donde?

―A cualquier sitio lejos de este país de mierd… ―Murmuró por lo bajo, visiblemente triste. Acariciaba la barriga de su cerdo, el cual estaba boca arriba prácticamente dormido frente a los mismo de su dueña―. De verdad que me iría a cualquier lugar, me da igual tener un hogar aquí. Lo dejaría todo solo para poder vivir bien, sin estar todo el rato preocupada. Cuando vivía sin contacto con nadie era más fácil: sí, vivía con miedo, pero ni de lejos el miedo que tengo ahora. ―Le tembló un poquito el labio inferior, para luego mirar al techo. Se notaba tensa todavía por el susto y todo lo que le había dado a la cabeza―. Es que la quiero muchísimo... No es justo que tengamos que vivir así ni que tengamos la responsabilidad de parar a un asesino de masas. Quiero vivir mi vida feliz a su lado, no quiero acostumbrarme a esto que llamo “vida”. Hay que ser realistas: esta situación no va a cambiar y yo no quiero vivir así.

Sam tenía cero esperanzas en que la cosa cambiara, pues veía al gobierno muy poderoso. Por no contar, por supuesto, que el mundo mágico había dejado de ser seguro.

Al ver que su hija se derrumbaba, Luca se acercó para abrazarla, apoyando la cabeza de su pequeña en su pecho. No lo iba a negar: al pobre muggle le superaba demasiado todo lo que estaba pasando en el mundo mágico y también sufría y temía por la vida de su hija y de su nuera.

―Vas a tener que hablar con ella.

―Ya… ―dijo tras llorar un poco para liberar la tensión que sentía.

Realmente sabía que no tenía que hablar con nadie: ese tema estaba más que hablado. Y sabía perfectamente que cuando Gwen volviese del hospital, la “caza” al Juguetero igualmente no cesaría.


Domingo, 12 de enero 2020

Laith le había dicho que ese día le daría el alta a Gwendoline, por lo que aprovechó la mañana para distraerse limpiando, arreglando el jardín y bañando a las mascotas. Necesitaba pensar en otras cosas. Sí, se tenía permitido derrumbarse… pero sabía que después de lo que había pasado con Savannah, ella tenía que ser la fuerte del momento, pues Gwen vendría destrozada.

Sí, Sam también tenía relación con Savannah, pero indudablemente Gwen y ella habían creado un vínculo más especial.

Suponía que su padre o su abuela irían a buscar a Gwendoline al hospital al mediodía, pues eran los familiares de contacto que debería de tener San Mungo. Así que a eso de las cuatro de la tarde, se encontraba sentada en el banco del comedor, con el móvil en la mano por si había algún cambio de planes y Laith le avisaba.

Había que añadir a toda su desmotivación que se sentía inútil máxima sin poder ni siquiera ir a visitar a su pareja a San Mungo para ver si estaba bien y hacerle compañía. Si no hubiera tenido un amigo medimago, estaba segurísima de que ese fin de semana hubiera sido muy diferente en cuanto a estrés emocional pues literalmente no existiría para nadie.

De repente, se pegó un susto al escuchar el sonido de la aparición en el hall de la casa. Se levantó rápido y se sorprendió al no ver sola a Gwendoline, pues iba con su abuela Astreia. Razonó el por qué rápidamente e hizo lo que hubiera hecho si hubiera aparecido la morena sola.

Se abalanzó sobre ella y la abrazó fuertemente en un gesto protector, acariciando su pelo. Le parecía increíble como su mero olor ya le hacía sentirlo todo.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Mar Mayo 05, 2020 10:11 pm

Fue un camino corto, sí, pero tortuoso, el que tuvieron que recorrer hasta llegar a aquel tronco parcialmente cubierto de nieve sobre el que poder sentarse. Cada pequeño roce del pie, que llevaba prácticamente colgando, sobre cualquier superficie sólida, le provocaba punzadas de dolor en distintos puntos del pie, principalmente los dedos. Solo cuando su pie descansaba sobre las piernas de Sam sintió un poco de alivio.

Hubo silencio después de la revelación de que había decidido olvidarse por fin del Juguetero. Quizás podía parecer una decisión precipitada, o que no había tenido tiempo suficiente para reflexionar de verdad acerca de ello, pero Gwendoline lo tenía claro. Había dedicado muchas horas ese fin de semana a reflexionar acerca de su implicación en aquel complicado caso, llegando a la conclusión de que éste podía seguir adelante perfectamente sin ella.

Su novia sacó el tema poco después, justo después de anunciar que le iba a quitar la bota. Y la escuchó mientras apretaba los dientes y trataba de facilitar la salida de su pie del interior de la pieza de calzado.

Conocía perfectamente la posición que Sam había adoptado desde el minuto cero con respecto a aquella investigación: que era demasiado peligrosa, que había suficientes efectivos en la Orden del Fénix como para que tuviera que ser ella la que investigara, y que poca cosa podía aportar ella, más allá de retazos de información extraídos directamente del archivo del Ministerio de Magia.

Por primera vez, Gwendoline estaba de acuerdo con todas aquellas afirmaciones.

Siguió apretando los dientes en silencio hasta el momento en que, gracias a Merlín, el maldito pie logró salir de la bota. Pensó brevemente lo mucho que odiaba las botas de agua, antes de centrarse en lo que importaba allí.

—No tienes que disculparte: tenías razón desde el principio —le respondió en cuanto el dolor de su pie se atenuó un poco. Su dedo gordo y un par de los pequeños empezaban a amoratarse por el golpe—. Y sí, estoy totalmente segura. Puede parecer que lo hago por miedo, y no seré tan idiota como para negar que el miedo ha tenido algo que ver, pero no ha sido el detonante. Simplemente, creo que no hay nada que yo pueda hacer que puedan hacer mejor otros. Todas las ideas que tenía ya las he puesto en práctica.

Hizo un esfuerzo para inclinarse hacia delante y poner ambas manos sobre el pie. Aún sabiendo lo doloroso que iba a ser, se obligó a palpar suavemente sobre la zona golpeada por la piedra. Sabía lo suficiente de fracturas como para saber que éstas podían descubrirse simplemente al tacto. Contrayendo la cara de dolor, tocó sus dedos lo suficiente como para cerciorarse, antes de dejarlo estar.

—No están rotos —concluyó, dejando escapar un suspiro de alivio—. Un par de remedios caseros, un poco de hielo, y mañana estaré caminando normalmente.

Volvió a suspirar, y se quedó mirando a Sam. Suponía que no se podía pasar tan de puntillas por encima del tema del Juguetero, que hacían falta más explicaciones, pues iba a suponer un cambio bastante notorio en sus vidas. Así que añadió:

—Sé que parece precipitado, pero créeme que no lo es. He hecho todo lo posible por aportar algo a la investigación, pero conmigo o sin mí siempre llegamos al mismo punto muerto. —Suspiró nuevamente, negando con la cabeza—. Lo único que yo consigo estando en medio de todo esto es ponerme en peligro, ponerte en peligro a ti y… bueno, ¿de qué sirve? No estamos más cerca de atraparlo que al principio. Si acaso, hemos aprendido a defendernos de algunas de sus armas… Yo ya no puedo hacer más.

Sonaba a rendición, y en gran medida lo era. El Juguetero era demasiado inteligente, y sabía cubrirse las espaldas a la perfección. ¿Qué iba a hacer ella con los pocos recursos de que disponía? Nada. Absolutamente nada.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : A Million Dreams. ―Samdoline. - Página 2 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Jue Mayo 14, 2020 10:35 pm

Todo lo que estaba sintiendo ahora mismo se podía resumir a una palabra: alivio.

Ya no solo por la parte de estar a su lado, de nuevo, después del susto del fin de semana, sino por lo que le estaba diciendo con respecto al tema del Juguetero, que evidentemente y a día de hoy, era de los temas que más le preocupaban de todo lo que les rodeaba en su vida. Habían muchas cosas preocupantes en la vida de la pareja: que Sam trabajase de cara al público, que Gwen siguiera en el Ministerio de Magia… pero indudablemente lo que más miedo le daba era seguir insistiendo en quedarse en la boca del lobo, a la espera de que éste quisiera pegar la mordida.

¿Y qué iba a decir? Estaba contenta.

Obviamente le entristecía pensar que para Gwendoline todo pudiera sentirse como una derrota, pero desde un principio consideraba que todo eso era demasiado grande para ellas, sobre todo queriendo conservar la “tranquilidad” que podían tener en sus vidas.

Se alegró de que los dedos no estuvieran rotos —pues por un momento lo esperaba después del golpazo que le había pegado—, para limitarse a sujetar su pie sobre su regazo y que no se le congelase con el frío que hacía allí.

—No ha sido en vano —habló entonces cuando Gwen pareció terminar—. Quizás no hayamos podido descubrir quién es, pero al menos hemos encontrado maneras de protegernos. Hemos podido encontrar algo importante: ya que no podemos frenar la amenaza, al menos ser capaces de evitar grandes desgracias…

Por suerte ellas se podían leer como un libro abierto, por lo que ahora mismo no tenía cómo ocultarle nada. Para empezar, Sam sabía lo mucho que a Gwen le había afectado ese tema, por lo que sabía cómo le afectaría el dejarlo de lado.

—Entiendo que estés desmotivada con el tema y yo voy a ser la primera que te apoye con la idea de dejar todo eso de lado porque también entiendo nuestras limitaciones, pero no quiero que pienses que tu papel en todo esto ha sido inútil. —Arrugó el ceño, mirándola seriamente—. Sé perfectamente que proponerte algo y no conseguirlo es… desalentador, pero igualmente todo eso nos ha quedado grande siempre.

Estaba en un conflicto porque evidentemente prefería que lo dejase, pero Sam siempre había querido que Gwen fuese feliz con lo que hacía. ¡Pero claro…!

Decidió no darle más vueltas. Si Gwen decidía dejarlo y eso le afectaba… ella iba a estar ahí para ella e intentaría realmente buscar la mejor manera de vivir, alejada de problemas. Si por el contrario quería retomarlo, haría como siempre, lo respetaría y continuaría apoyándola.

—Sabes que yo te voy a apoyar en lo que decidas, aunque en este punto… —Bajó la mirada hacia su pie—. ¿Quieres que volvamos a casa? Aquí caminar poco y nos vamos a enfriar el culete.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 35.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1376
Puntos : 1131
https://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones https://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann https://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Sáb Mayo 16, 2020 3:04 pm

El ser humano medio solía esgrimir la expresión “hacer lo correcto” como algo que no admitía discusión, sin matices. Como si en algún lugar existiese algún tipo de escritura sagrada que contuviese la respuesta a aquella pregunta: ¿Qué es exactamente “hacer lo correcto”?

La triste realidad era que dicha respuesta no existía, y nadie podía adjudicarse el saber qué era exactamente “hacer lo correcto”.

Todo dependía de la situación en que una persona se encontrase, de sus circunstancias personales y del mundo en que le había tocado vivir. Para algunas personas, lo correcto podía ser dar un paso adelante e imponerse; para otras, podía ser justamente lo opuesto. Nadie tenía la capacidad de juzgar qué era lo correcto en cada situación de la vida de cada persona.

Algunos quizás tachasen de cobarde la decisión de Gwendoline. ¿Dejar tirados a todos aquellos a los que había prometido colaboración? Podía parecer cobarde.

También podía parecer que estaba optando por no “hacer lo correcto”, juzgándola sin conocer realmente sus circunstancias personales. No les resultaría complicado, pues el ser humano era juicioso por naturaleza, siempre empeñado meterse en los asuntos de los demás.

Lo único que sabía en aquel momento, hubiera influido o no el miedo en su decisión, era que estaba haciendo lo correcto. Había recibido una bofetada de realidad, una muestra de lo que podía ocurrirle si seguía adelante con aquello. Había esquivado una bala por muy poco, y meterse de cabeza otra vez en todo aquel asunto sería, cuanto menos, una imprudencia.

Lo correcto para ella era retirarse y cruzar los dedos para no tener que enterrar a más seres queridos.

—Sé que no ha sido inútil —respondió en un susurro, olvidándose temporalmente del intenso dolor palpitante de sus dedos lastimados—. Sólo digo que ya no puedo hacer más.

«Y que no quiero que la muerte de nadie más pese sobre mi conciencia», añadió en pensamientos, sabiendo que era muy mala idea decir aquello en voz alta. «Ya he tenido suficiente.»

Otra cosa que no dijo y que se guardó para sí misma fue que, seguramente, si el Juguetero volvía a atacar, las muertes que provocara pesarían igualmente sobre su conciencia. Se responsabilizaría a sí misma por haber dado un paso atrás, empezaría a cuestionarse si su idea de “hacer lo correcto” era realmente la correcta, y terminaría llegando a la conclusión de que no debería haberse alejado de todo.

Se prometió a sí misma trabajar en ello, y el primer paso era autoconvencerse de que ella, como individuo, no era indispensable en aquella lucha. Era un peón que había cumplido su función, que había hecho todos los movimientos posibles antes de ser retirado del tablero. Las demás piezas tomarían su relevo y, con suerte, ganarían la partida.

Sin demasiadas pérdidas, esperaba.

—Está bien. Vámonos a casa —aceptó, asintiendo con la cabeza—. Pero voy a ponerme de pie primero. No quiero aterrizar en el suelo o en el sofá y llenarlo todo de nieve...

Gwendoline, no sin ayuda de su pareja, hizo un esfuerzo para levantarse. Evitó hacer contacto directo con la nieve, por mucho que ésta hubiera podido aliviar un poco el dolor y la hinchazón. Aquellas temperaturas eran peligrosas si no se andaba con cuidado.

Ya de pie, sujetándose al hombro de Sam, la miró a los ojos y trató de sonreír. Ambas se desaparecieron y aparecieron a la entrada de la casa que compartían, bajo las falsas identidades de Amelia Williams y Ava Jones. Un lugar en que estaban a salvo, que nadie en el mundo mágico conocía, salvo sus allegados, y que… en algún momento, quizás, dejaría de ser seguro para ellas.

Se sujetó a la pared junto a la puerta mientras Sam iba a buscarle una silla a la mesa del comedor. Una vez llegó, Gwendoline se sentó y, por fin, pudo apoyar el maldito pie en una superficie firme. La pierna se lo agradeció.

—Un par de pociones, algo de reposo, y estaré como nueva —aseguró, mirándose los dedos hinchados y amoratados—. Parece peor de lo que es —añadió, para luego guardar silencio durante un par de segundos, meditabunda. La pregunta que formuló brotó de sus labios casi de manera espontánea—. Si pudieras escoger cualquier lugar del mundo para irte a vivir, ¿cuál sería?

Seguramente ya habían tenido aquella conversación antes, pero en aquel momento tenía mucho más significado: quizás iba siendo hora de un cambio de aires, de marcharse sin mirar atrás, y limitarse a vivir sus vidas lejos de un lugar cuya situación, a bote pronto, solo parecía empeorar.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : A Million Dreams. ―Samdoline. - Página 2 9guYyyq
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 31
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.286
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1438
Puntos : 978
https://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane https://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline https://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.